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ABC MARTES 1 3 2005 33 La ola de frío polar deja mínimos históricos en las temperaturas madrileñas del mes de febrero Interior obliga al vicepresidente regional a hacer declaraciones en plena calle tras una reunión Hay quien no acude al comedor de la empresa para pasar el menor tiempo posible dentro del inmueble Cuando empiecen las obras de desmontaje, yo no pienso quedarme en mi sitio se queja un empleado de Red. es exigido a los empleados que vengan a trabajar, de modo que, si no lo hacen, tienen que justificarlos; también ha habido amenazas de descuento de salario a quienes no acudieran a su puesto comentaban los sindicatos. Además, añaden, hay varias personas de baja psicológica por todo el ambiente, que está muy tenso e, incluso, alguien ha cogido la excedencia. La situación llega a tal punto, que algunas personas han pedido la baja por enfermedad común, cuando lo que realmente desean es no regresar al trabajo hasta que sus condiciones de seguridad estén garantizadas. El fuerte viento paraliza el trabajo de las grúas y provoca la caída de cascotes Elementos metálicos también cayeron al vacío y fuera del perímetro b Medio centenar de comercian- tes han solicitado el certificado que acredita que no pudieron abrir sus puertas durante las jornadas posteriores al incendio C. HIDALGO MADRID. Malos aires corren para el Windsor. El temporal que está viviendo durante estos días la región hizo mella ayer en los trabajos previos a la demolición del rascacielos incendiados. Cascotes y elementos metálicos cayeron a la calle, tanto dentro del perímetro de seguridad como fuera de éste. Las fuertes rachas de viento, de hasta 60 kilómetros por hora, obligaron a que las tres grúas móviles que ya estaban en la zona para comenzar a trabajar tuvieran que permanecer replegadas. La causa la dio el jefe del Departamento de Control de la Edificación del Ayuntamiento, Emilio García de Burgos, quien explicó que la normativa vigente impide que haya operarios trabajando en grúas de gran altura a partir de una velocidad de viento superior a los 32 kilómetros por hora. Con las persianas bajadas Quienes no les queda más remedio que acudir cada mañana a la oficina han creado una rutina del miedo que se cristaliza en los gestos más cotidianos: desde gente que baja las persianas de los despachos para no ver el Windsor a otros que no se acercan al comedor, y así pasan el tiempo justo y necesario en el interior del Bronce. Estamos esperando que pase algo, que tengamos que evacuar esto de inmediato relataban algunos empleados, quienes aseguran que el edificio carece de plan de emergencias y no se han hecho simulacros. La gente no entiende muy bien por qué no se ha seguido con las reubicaciones, como se hizo durante los primeros días después del incendio, que trabajábamos desde casa o en las oficinas de Alcobendas afirman. Los sindicatos quieren que haya un gesto rápido, como que los oficinistas del ala sur pasen a la norte, más lejana del edificio Windsor. En caso de que no llegue, habrá más denuncias a la Inspección de Trabajo Los técnicos siguen trabajando Tanto las previsiones meteorológicas para hoy por ayer como los aparatos colocados en las propias grúas- -explicó a Ep- -han detectado que la velocidad del viento es superior a la permitida, por lo que no se podrá retirar los elementos con riesgo de desprendimiento en las fachadas del inmueble hasta que pare el fuerte aire No obstante, indicó que los técnicos municipales prosiguen con total normalidad las labores de desmontaje en el interior del Windsor, concretamente, en el apuntalamiento de los sótanos del rascacielos. Mientras, la angustia por lo ocurrido y lo que está aún por venir no se apeaba de la cabeza de los comercian- El viento hizo caer algunas vallas y cascotes fuera del perímetro tes afectados. Es el caso de la farmacia situada justo donde termina el perímetro de seguridad en la calle de Raimundo Fernández Villaverde. Estoy pensando tanto en el futuro, que no me da tiempo a tener miedo comentaba su propietaria. Y no es para menos. Al menos, me- CHEMA BARROSO Pienso tanto en el futuro, que no me da tiempo a tener miedo dice una comerciante afectada dio centenar de comerciantes afectados por los sucesivos cordones de seguridad establecidos en la zona cero ha solicitado a la Junta Municipal de Tetuán- -distrito al que pertenece Azca- -los certificados que acreditan que no pudieron abrir al público sus comercios en las jornadas posteriores al incendio. Treinta y cuatro de ellos ya han sido entregados a sus peticionarios, y otros 16 están en trámite o a la espera de ser retirados por sus titulares. Ninguno de los comercios afectados ha solicitado oficialmente la ampliación del período de rebajas, cuya primera fase terminó ayer.