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ABC MARTES 1 3 2005 11 Garzón se despide de la Audiencia con el procesamiento de Álvarez y Permach por pertenencia a ETA El ex presidente catalán se erige en máximo responsable de la obra hecha por el gobierno entre 1999 y 2005 Mas afirma que el President carece de autoridad moral y política para liderar la reforma estatutaria estatutaria como arma arrojadiza. El presidente de la federación anunció que no acudirá a la segunda cumbre de líderes políticos que Pasqual Maragall quiere celebrar sobre el Estatuto, ya que el líder de Convergencia i Unió no reconoce al President ni autoridad política ni autoridad moral para hacer esa convocatoria, pues su actuación rompe cualquier capacidad de diálogo sobre la reforma estatutaria. El PSC ha optado por aguantar el tirón: no hay rectificación. Montilla, sin renunciar a su papel de apagafuegos oficial, enseñó ayer el colmillo y dio la cara por Maragall ¿Tres por ciento? ¿qué es eso? TEXTO: ÀLEX GUBERN FOTO: ELENA CARRERAS Torpedear el Estatuto La federación, que fue pionera en proponer un nuevo Estatuto, se ha convertido en el principal escollo de esa reforma, aunque el líder nacionalista diga que el obstáculo es Maragall. Incluso el presidente del PP catalán, Josep Piqué, que ha asumido un gran protagonismo estos días tras pedir la dimisión del President -él sí que ha recibido llamadas desde el Partido de los Socialistas Catalanes para calmar los ánimos- -acudirá a esa reunión. El caso Carmelo ha puesto en bandeja a Artur Mas la justificación perfecta para torpedear el Estatuto. Hasta ahora, los disparos a la línea de flotación del gran proyecto de esta legislatura sólo habían provocado convulsiones de baja intensidad en la ponencia parlamentaria. Ahora, la negativa de Artur Mas a acudir a esa reunión entre dirigentes políticos confirma lo ya sabido: que los nacionalistas no quieren que el Estatuto se convierta en un triunfo personal de Maragall. Lo que no ha calculado aún la cúpula de CiU son las consecuencias electorales de su postura, pues es su principal rival ideológica, ERC, la que parece llevarse los beneficios de esta crisis. BARCELONA. En el PSC, como si nada: Después de la tormenta vendrá la calma... no hay que dramatizar... los intereses de país están por encima de polémicas coyunturales... José Montilla, ministro del Gobierno, hombre fuerte del socialismo en Cataluña, se las vio ayer con la pringosa tarea de dar la cara por otro. Sin pestañear, aseguró que el presidente de la Generalitat no dijo lo que dijo en el Parlamento catalán, y que si la alusión al 3 se entiende como acusación se trata de una interpretación malévola. Prietas las filas, el PSC ha optado por aguantar el tirón y no apearse: no hay rectificación. Sin encontrar la forma de salir del túnel, la tesis del PSC, aunque sólo sea para ganar tiempo, es clara: No hay nada que rectificar porque no hubo acusación Así lo expresó Montilla: es CiU y el sistema político y mediático quienes han hecho acusación de la dichosa frase. Y tan anchos. Enrocados A Montilla se le atribuye el papel de apagafuegos oficial de la política catalana y arquitecto en la sombra del tripartito- -junto a Joan Puigcercós (ERC) nada comparado con su papeleta de ayer, cuando tuvo que emplearse a fondo, mantener el tipo ante la prensa y enrocarse en el papel de frontón que ha adoptado el PSC en estos momentos de zozobra. ¿Qué es eso del 3 llegó a preguntarse el ministro. Si CiU lo interpreta como acusación es su problema sostuvo durante una pausa de la Ejecutiva del PSC, reunión por la que Maragall aplazó 24 horas su viaje oficial a Uruguay y en la que se le habría transmitido el malestar de la formación por su desliz en la Cámara catalana, pero también el apoyo ante la crisis. Midiendo las palabras, Montilla lo explicó así: Si me pregunta si el presidente ha dicho que se equivocó o al- Maragall y Montilla, ayer, en la Ejecutiva del PSC guien le ha dicho que se equivocó, le digo que no aunque no necesariamente las críticas, añadió, se formulan en el sentido que usted lo plantea... todas las personas, los que tenemos responsabilidades públicas, no siempre hacemos bien las cosas Si en las horas inmediatas al arrebato de Maragall en sesión plenaria fue Montilla quien en conversaciones con Duran Lleida se ocupó de que no se rompiesen los puentes de forma irreversible- -como en tantas ocasiones- la confirmación de que el PSC no piensa recular obligó al ministro de Industria a enseñar el colmillo: Si se sienten acusados, ellos sabrán por qué insistió el primer secretario del PSC, asegurando que el tripartito, siguiendo su hoja de ruta acabará la legislatura. Luego, y empleando el soniquete de moda en la política catalana, aseguró que el Estatuto debe estar por encima del fragor partidista. Eso sí, de rectificación nada. Mientras, Maragall de viaje al Uruguay.