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80 Economía LUNES 28 2 2005 ABC JUAN VELARDE FUERTES EL ASUNTO DE GIBRALTAR ibraltar, desde un punto de vista que podemos denominar político, diplomático y, por supuesto, militar, comenzó por ser un lugar clave para la expansión y el mantenimiento del poder británico. Primero, a partir del inicio de la Guerra de Sucesión y hasta 1808, comienzo de la Guerra de la Independencia. Fue esencial en una ardua pugna de Londres contra la alianza francoespañola, que va a llegar desde Luis XIV a Napoleón y, en España, desde Felipe V a Godoy. Más adelante, a lo largo del siglo XIX y, sobre todo tras la apertura en 1869 del Canal de Suez, y aún más, tras la venta de las acciones de la compañía del Canal que estaban en poder del bajá de Egipto, Ismail, en 1875, al Reino Unido, para apoyar éste su expansión imperial desde el Oriente Medio a Hong Kong, pasando nada menos que por la India. Es la que podríamos llamar etapa victoriana de Gibraltar. Finalmente, desde 1914 a 1989, es el punto de apoyo para los despliegues militares británicos que culminarán en las dos Guerras Mundiales y en la Guerra Fría. En lo económico, todo cambió, para Gibraltar, desde el inicio de la Revolución Industrial (1783) desplegada con enorme fuerza en el Reino Unido y, sobre todo, tras la irrupción de las doctrinas económicas de los clásicos, que resultaron afianzadas con la publicación en 1817 de los Principios de Economías Política y Tributación de David Ricardo, y que con el verbo de Cobden explicaron al mundo entero la teoría de los costes comparativos, y con ello, las ventajas del librecambismo. Gibraltar se convirtió en un punto de apoyo para ampliar el mercado, asunto esencial para la consolidación del desarrollo económico británico. Como esto coexiste con un cierre progresivo del mercado español, dentro de un proceso proteccionista primero y, después, típico del nacionalismo económico, Gibraltar se convierte respecto a España en un foco fundamental de contrabando. Por supuesto, al ser base militar, perturba el desarrollo de la economía de la región, al entremezclarse con la expulsión de capitales y mano de obra que entonces engendraba el latifundismo. Yo titulé un libro que publiqué en Ariel, en 1970, Gibraltar y su Campo. Una economía deprimida. Imperialis- G mo y latifundismo En 1971 lo desarrollé con cifras relacionadas con los mercados locales de la zona en un artículo- La poche de pauvreté de Gibraltar que apareció en la revista que entonces dirigía Francois Perroux, Economie Appliquée de l I. S. E. A. Más de treinta años después, todo se ha alterado. En el aspecto militar, tras el desarrollo y conclusión de la Guerra Fría, la alianza muy firme entre el Reino Unido y los Estados Unidos, en relación con la Península Ibérica alzaprimó más que a Gibraltar, a Rota. Desde las operaciones de la VI Flota norteamericana para liquidar la acción guerrillera comunista en Grecia, a la última guerra de Iraq, los Estados Unidos, aún con esa estrecha alianza con la Gran Bretaña, pasaron a considerar primordial en la puerta atlántica del Mediterráneo el apoyo todo de España. Naturalmente, hasta que la decisión de retirar súbitamente nuestras tropas de Iraq y el discurso en Túnez del presidente Rodríguez Zapatero, congeló estas relaciones. Ello hizo crecer el papel de un Gibraltar en manos de un aliado firme, como es Inglaterra. Tras los sucesos del 11- S en Nueva York y Washington que realmente iniciaron la que puede llamarse la II Guerra Fría, que a España ya la ha golpeado con fuerza el 11- M, esto debió tenerse Aquí y ahora el juego pasa a España. El futuro económico de la plaza se encuentra en el enlace con el emporio comercial que ha comenzado a nacer en Algeciras muy en cuenta, en cuanto reforzaba la posición británica, el socio seguro en el Estrecho en tiempos malos y buenos. Afortunadamente, también existió otro planteamiento en lo económico. El desarrollo de Gibraltar experimentó un choque fuerte por parte de España, al sumarse al bloqueo de Castiella, el apoyo de las Naciones Unidas a su descolonización. La reacción fue muy seria. Un estudio econométrico ligado a la tabla input- output de la plaza, orientó hacia su conversión en eso que se denomina un territorio off- shore que no tiene aún versión corriente en español, y que es sencillamente un territorio de pequeño tamaño que se encuentra al margen de la legislación cambiaria, financiera y fiscal del país al que pertenece. Esto es, se trata de un paraíso fiscal vinculado a un país sin esos privilegios en el resto del territorio. Tal decisión afianzó la situación económica gibraltareña, a pesar de la crisis del arsenal y del bloqueo español. Incluso los grandes intereses económicos españoles establecieron sucursales y agencias para beneficiarse de esta realidad. Naturalmente, también se convirtió en un lugar de blanqueo de dinero y perturbó la capitalización de la región andaluza. La declinación militar de la base de Gibraltar y el auge de los enlaces entre la UE y las economías con fuerte desarrollo del Extremo Oriente, han impulsado con fuerza el desarrollo de la economía de la bahía de Algeciras y de todo el Campo de Gibraltar. Algeciras se convirtió así en el puerto del Mediterráneo de lejos con el mayor volumen de tráfico. Como Gran Bretaña forma parte igual que España de la UE, ha comenzado a experimentar presiones de ésta para liquidar este paraíso fiscal que no sólo perturba a España, sino a toda la Unión. Esto es lo que explica que Londres haya aceptado desmantelar progresivamente, hasta su liquidación total en 2010, esta situación gibraltareña. Aquí y ahora el juego pasa a España. El futuro económico de la plaza se encuentra, única y exclusivamente, en el enlace con el emporio comercial que ha comenzado a nacer en Algeciras y que, en el Campo de Gibraltar afianza las medidas industriales que había impulsado Castiella. Va a depender de Madrid el buen movimiento de los peones españoles ante esta pérdida británica de una torre tan importante como era el conjunto de las 8.464 empresas que se estaban beneficiando de esta situación. Por supuesto Londres aún posee la reina, que podría describirse como sus lazos con Norteamérica, así como la posibilidad de que el Palacio de Santa Cruz juegue mal. Por todo eso, en relación con Gibraltar se inicia una nueva etapa. Aumentan en enero un 47 %lo s billetes de 500 euros en circulación ABC MADRID. El importe total de billetes en euros en circulación a finales de enero ascendía a 69.286 millones de euros (un 13,8 más que en el mismo mes de 2004) mientras que las monedas sumaron un importe de 2.562 millones de euros (un 10,3 más) según datos del Banco de España a cuyo frente está Jaime Caruana, según Ep. A finales de enero había 70 millones de billetes de 500 euros (un 47,1 más que en el mismo mes de 2004) por un importe de 35.170 millones; 21 millones de 200 euros +0,5 por 4.167 millones; 95 millones de 100 euros -6,6 por 9.524 millones; y 419 millones de 50 euros +5,1 por 20.963 millones. Los billetes pequeños en circulación siguen disminuyendo considerablemente, y algunos incluso presentan saldos de distribución negativos. Así, al acabar enero había un registro negativo de billetes de 10 y 20 euros por un importe de 201 millones y 663 millones de euros, respectivamente. Los billetes distribuidos de cinco euros ascendieron a 65 millones -21,4 por importe de 327 millones de euros. Además, había en circulación 1.881 millones de monedas de un céntimo +28,9 respecto al mismo mes del año anterior) por importe de 19 millones de euros; 1.643 millones de dos céntimos +13,9 por 33 millones; 1.577 millones de cinco céntimos +30,2 por 79 millones; 1.477 millo- Jaime Caruana ABC nes de 10 céntimos +18,6 por 148 millones; 921 millones de 20 céntimos +11 por 183 millones; 615 millones de 50 céntimos +6,2 por 308 millones; 1.065 millones de un euro +12,5 y 364 millones de dos euros +5,2 por 728 millones. Por otra parte, el importe de pesetas sin canjear a finales de enero era equivalente a 1.914 millones de euros.