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ABC LUNES 28 2 2005 59 Toros FERIA DE LA MAGDALENA OTRAS PLAZAS Desperdiciada corrida de Torrestrella Plaza de toros de Castellón. Domingo, 27 de febrero de 2005. Primera corrida. Media entrada. Toros de Torrestrella, correctos aunque desiguales de presentación, con menos cara 3 y 4 pastueños y nobles en conjunto, destacaron el excelente 2 y el 5 Jesulín de Ubrique, de gris perla y oro. Estocada pasada (saludó desde el tercio) En el cuarto, estocada pasada. Dos avisos (oreja) Javier Conde, de blanco y plata. Pinchazo, media estocada pasada y descabello. Aviso (saludó desde el tercio) En el quinto, estocada atravesada. Aviso (petición y vuelta) José María Manzanares hijo, de salmón y oro. Pinchazo y media estocada tendida (silencio) En el sexto, estocada corta y tendida. Aviso (silencio) Medellín (Colombia) César Rincón, en maestro, sale a hombros EFE. Toros de Las Ventas del Espíritu Santo; el sexto fue premiado con la vuelta al ruedo en el arrastre. José María Manzanares, silencio y ovación. César Rincón, oreja en ambos. Pedro Gutiérrez El Capea ovación en ambos. Huercal- Overa (Almería) Percance de Julio Benítez El Cordobés y éxito de Galán y Talavante ABC. Novillos de Román Sorando. David Galán, oreja, oreja y dos orejas y rabo en el que tuvo que matar por Julio Benítez. Alejandro Talavante, ovación, oreja y oreja en el de regalo. Julio Benítez El Cordobés que sufrió una cornada con desgarro de piel en el escroto ovación en el único que lidió. ZABALA DE LA SERNA CASTELLÓN. Con un pie aún en febrero, los toreros se contagiaron del clima, se les helaron las ambiciones. Jesulín al fin y al cabo tiene las suyas colmadas, y a la postre fue el único que se trabajó, nunca mejor dicho, una oreja con una faena laboriosa, extensa, cuantitativa y pesada. Tanto que el primero de los dos avisos sonó en las postrimerías de la misma antes de que agarrase la espada, después de que buscase el sol, imaginario sol, de los tendidos más populares, donde sabe que cuenta con la claque más fiel para tirar del resto de la plaza. En el mismo son de sosote sin humillar había embestido su anterior enemigo para que Jesulín explicase la teoría y la práctica de su concepto templado, lineal, despegado, aseado y técnico entre las rayas del tercio. Cuesta entender cómo con una corrida tan franca la terna sumó hasta cinco avisos en lugar de media docena, al menos, de orejas. Los toros de Torrestrella se estrellaron contra la flojedad de ánimo del cartel. El destino cruzó en el camino de Javier Conde el lote de la tarde. De hecho, el segundo, acucharado de cuerna y descolgado de hechuras, se movió con excelente cali- Jesulín cortó la única oreja de la tarde dad, como se comprobó ya en la brega. Antes, imposible. Conde nunca deja meter la cara a los toros en el capote. El tiempo se consumió en mucho paseo, mucha pausa y poca chicha. No se confió en los albores con la izquierda. Sólo en una tanda de redondos hilvanados sin solución de continuidad hubo más afán, no entrega ni pasión. Cuando la cosa había tomado la cuesta abajo definitiva, recurrió el torero a las carreritas de puntillas y otras delicias coreografiadas. El torrestrella acabó en el desolladero con los trofeos intactos. No remontó tampoco con el quinto, más voluminoso y no menos boyante, aun sin las excelencias del anterior. La confianza volvió a tardar en aparecer, y cuando lo hizo no fue acompañada más que de ligerezas y liviandades. Otro recado presidencial se oyó antes ALBERTO DE JESÚS Tobarra (Albacete) de que matase a paso de banderillas, con el toro arrancado. Si José María Manzanares hijo no aprieta y no se centra, esta temporada definitiva para su carrera se va a ir directamente al garete. Cabe alguna excusa con el gazapón tercero, de anovillada cabeza y escasa clase, que medio se dejaba a veces por el pitón derecho; ningún parapeto puede escudar tan rácana faena ante el vibrante sexto. Quería repetir por abajo las embestidas, y Manzanares hacía lo posible porque no sucediese. Perdía pasos, se iba, le quitaba la muleta de la cara. Con todo, demostró su empaque en un par de series más cuajadas, aunque cortas, de naturales. Le rebasó la codicia un tanto pegajosa del animal, por falta de ambición y otras carencias. Jesulín se erigió finalmente en el relativo triunfador frente a la verdadera triunfadora: la corrida de Torrestrella. Rodolfo Núñez y Eugenio de Mora logran un trofeo MUNDOTORO. Toros de Javier Molina. Rodolfo Núñez, vuelta y oreja. Eugenio de Mora, palmas y oreja tras aviso. José Manuel Samos, palmas y ovación tras aviso. Triunfo de Manolo Sánchez en tarde gélida en Íscar JAVIER LÓPEZ HERNANZ ÍSCAR (VALLADOLID) El insoportable frío se erigió en protagonista indiscutible de la corrida benéfica de Íscar, en la que se enfrentaron mano a mano Manolo Sánchez, que cortó dos orejas, y Enrique Ponce, que consiguió una del quinto. Se lidiaron toros de Zalduendo, blandos. El coso se cubrió casi en su mitad. Manolo Sánchez anduvo muy voluntarioso toda la tarde. Dejó constancia de su clase, aunque pecó de encimista. Saludos, oreja y oreja fue su balance. Enrique Ponce ligó tandas espléndidas con la derecha en el tercero, al igual que con el quinto. Silencio, silencio y oreja. Valverde salió por la puerta grande de Leganés y Abellán cortó una oreja JOSÉ LUIS SUÁREZ- GUANES LEGANÉS (MADRID) A Javier Valverde se le vio en sazón. Brilló en verónicas y al llevar por chicuelinas al caballo al tercero de los manejables toros de José Luis Marca. Se fue centrando, poco a poco, con la flámula hasta lograr varias tandas de derechazos estimables. Hubo alguna serie de auténtico sabor. No se adaptó igual con la zurda. Una estocada haciendo guardia precedió a la definitiva, que no fue óbice para que se insistiera en la petición de la oreja otorgada. Manseó el sexto en varas. Valverde lo pasó con torería, gusto y conocimiento en la primera parte de la bien concebida faena. Bajó el diapasón después, pero al agarrar una estocada, obtuvo una oreja por el recuerdo de lo positivo. Miguel Abellán continúa en el buen momento del año pasado. Se lució en el segundo de la tarde en verónicas, dos medias y las chicuelinas posteriores. Faena tesonera en la que intercaló momentos de muleta a rastras, con otros simplemente mecánicos. Dio la vuelta al ruedo tras petición. Precioso el jabonero quinto- -de idéntico pelo había sido el cuarto- que llegó con nobleza al final. Abellán lo toreó con limpieza, temple y sosiego sobre las dos manos, con el único lunar de una pérdida de muleta. Pese a fallar con la espada, se le concedió una oreja. Manuel Díaz El Cordobés anduvo voluntarioso en sus dos toros. Siempre fácil y con técnica, pero sin pasar de lo vulgar y burocrático. Se silenció su labor en ambos.