Patrocinado Por:

Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
ABC LUNES 28 2 2005 Cultura 57 El autor de Mrs. Tambourine acaba de publicar el primer volumen de su autobiografía, a la que ha titulado Crónicas y que ha sido recibida con verdadero entusiasmo por los críticos de los más importantes medios de comunicación de Estados Unidos El misterio sin despejar de Bob Dylan TEXTO: A. ARMADA FOTO: REUTERS SANTA BÁRBARA. El enigma no se despeja. Desde el New York Times al New York Sun pasando por el New York Observer Newsweek y Associated Press, las reseñas han sido copiosas y la conclusión casi unánime: con sus Crónicas. Volumen 1 Bob Dylan ha escrito un libro tan singular y extraordinario que no sólo ha sido considerado por el Times como uno de los más notables publicados el año pasado, sino que opta al premio más prestigioso de Estados Unidos como mejor libro de biografía o autobiografía que se falla el 18 de marzo. Y sin embargo, a pesar de su prosa fluida y de su vívido retrato del artista en el Nueva York de los sesenta, no hace sino acentuar los enigmas amasados en torno a una figura capaz de encarnar máscaras y clichés contradictorios y destrozarlos. Yo soy algún otro Acaso el más completo análisis lo ofrezca el editor, ensayista y profesor Luc Sante en la extensísima reseña que de Crónicas -y otros cuatro libros de y sobre Dylan- -publica en el número del 10 de marzo del prestigioso The New York Review of Books bajo un título que es una piedra de Rosetta para interpretar al compositor, poeta y cantante: Yo soy algún otro Dice Sante que el libro nunca llega a articular con exactitud qué es lo que llevó a Nueva York en 1961 a este joven del norte de Minnesota que pronto fue mucho más allá del título de Joven Líder de los Cantantes Folk y fue proyectado a los papeles de poeta, oráculo, conciencia de su generación y, lateralmente, estrella pop. Desde muy pronto, apunta Sante, su público no sólo empezó a admirarle, sino que quería cosas de él, cosas concretas: claves, instrucciones, respuestas a preguntas, un claro reflejo de sí mismo, una mente que habitar Lo que desde luego no hace Crónicas es recorrer sus momentos culminantes ni revela cómo descorcha su talento Mediante una estructura nada ortodoxa, lo que sí hace Dylan es recontar sus años de formación de manera bastante tradicional, si bien la forma en que siempre mantiene su fidelidad a la tradición acaba resultando de lo más radical en nuestros días. Vemos cómo entre sus vetas e influencias se mezclan, además de su siempre admirado Woody Guthrie- -ante quien, paralítico en un hospital, interpreta sus temas- Kurt Weill y Bertolt Brecht, los blues del Delta y, sobre todo, la fascinación deslumbrada por Rimbaud. Sante destaca que la síntesis que alcanza entre la tradición folk y el modernismo occidental, con la constante ambigüedad que es la alquimia y la marca de su genio, tiene acaso como único antece- Bob Dylan, capturado por el objetivo de la cámara de John Cohen en 1962 dente la gran obra de T. S. Eliot, La tierra baldía Su arte combinatoria, sus desconcertantes asociaciones, siempre al servicio de la música, dejan atrás a los surrealistas franceses y desafían cualquier explicación racional Llega Sante a la misma conclusión que el poeta, narrador, dramaturgo y actor Sam Shepard quien, tras observar a Dylan de cerca durante meses, escribió que el misterio nunca se resuelve al contrario. El caso no se cierra A lo que Sante agrega: Dylan es un ser humano complejo y mercurial dotado de asombrosos dones, cuyos propósitos son casi siempre ambiguos finge que con atípica franqueza se pregunta por qué no acabó siendo uno de los tres miembros de Peter, Paul and Mary Subraya las observaciones del autor de Just like a woman cuando confiesa que no te despiertas justo un día y decides que lo que necesitas es escribir canciones pero sí hace hincapié en una sensación que ya le perseguía en el frío invierno de 1961 en Manhattan, la urgencia de transformar algo que existe en algo que todavía no existe y, en esa línea, como subraya Maslin y otros comentaristas, el enigma de dónde procedían sus más celebradas canciones, que no revela: No podía comprender de dónde venían Sin demostrar gran interés en los grandes hitos de su carrera, en la cronología o geografía de su existencia, Maslin recalca que Dylan practica otra suerte de prospección en su memoria, lúcida sin ser lineal que comienza y termina más o menos en el mismo lugar: la calma antes de la tormenta, la víspera de la fenomenal celebridad del Viejo Él Un enigma revisitado a través de un Nueva York que se despliega ante nosotros con una riqueza memorable, y un enigma que sigue pareciendo inagotable. Volverá a contradecirse una vez más El Times considera estas Crónicas como uno de los libros más notables publicados el año pasado El crítico de The New York Review of Books destaca que sus desconcertantes asociaciones dejan atrás a los surrealistas franceses y desafían cualquier explicación racional El cantautor que desató las iras de sus fieles fanáticos cuando enchufó su guitarra dice Sante que es una suerte de vehículo de comunicación Con una prosa fluida y vívida, Dylan ha vuelto a sorprender a propios y extraños, ya que si de su pasado cabía esperar unas memorias inescrutables, confusas o recriminatorias, estas Crónicas son todo lo contrario, un ejercicio de candor, calidez, diligencia, humor, y vulnerabilidad aunque si llega a haber alguna vez un segundo volumen, tal vez tendría que volver a contradecirse a sí mismo una vez más En la misma línea destacada por Sante, y Shepard, Janet Maslin tituló su crítica en el New York Times ¿Así que pensabas que conocías a Dylan? ¡Ja! Desde luego, señala Maslin, no es el libro que se esperaba. Dice de la Es-