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ABC LUNES 28 2 2005 53 Las últimas investigaciones en Medina Azahara demuestran que es la mayor ciudad levantada en Occidente Halle Berry y George Bush, peores actores A. A. HOLLYWOOD. A diferencia de Madonna y de otras estrellas vapuleadas por los Razzie, los premios que afean la peor actuación del año, Halle Berry demostró el sábado por la tarde en Hollywood su sentido del humor recogiendo en persona el galardón a la peor interpretación de la temporada pasada por su papel protagonista en Catwoman que arrasó en los anti- Oscar al llevarse los Razzie a la peor película, peor director (Pitoff) y peor guión. Berry, que ganó su primer y único Oscar por El baile de los monstruos tuvo el coraje de hacer una sentida parodia de la emoción que derrochó hace tres años. George W. Bush, calificado como el peor actor al interpretarse a sí mismo en Fahrenheit 9 11 el documental dirigido por Michael Moore, no asistió a la ceremonia. También hubo premio, como mejor actor secundario, para Donald Rumsfeld, por su intervención en el mismo documental. Christopher Barratier: Los chicos del coro tiene mucho de mi propia vida Más de nueve millones de franceses han visto la película en toda Europa y de la candidatura a los Oscar, la película no logró en los César más que premios para su banda sonora JOSÉ EDUARDO ARENAS MADRID. Si hay algo que adore Christopher Barratier en el plano profesional es la música, así que no era extraño que una vez decidido a aparcarla para adentrarse en el mundo del cine, la primera película girara en torno a ella. Con la música como pretexto, la infancia como texto y la enseñanza para encontrar un camino en la vida como argumento, concibió Los chicos del coro la revelación cinematográfica europea del año, que ha concurrido a los Oscar a la mejor música y a la mejor película en habla no inglesa, junto a Mar adentro A pesar de esta candidatura y de que la película ha sido vista en Francia por más de 9 millones de espectadores- -en España la han visto cerca de un millón de personas- Los chicos del coro ha sido ignorada en la ceremonia de los Cesar- -los premios de la cinematografía francesa- donde sólo la banda sonora ha logrado galardones. Barratier cree que Mar adentro y Los chicos del coro son películas distintas, pero tienen en común el poder de las historias emocionantes. Es una especie de retorno a las películas que van directas al corazón del público. Mar adentro mantiene un tipo de emoción más trágica, mientras que la mía es suave y, por momentos, divertida b A pesar del éxito logrado quien aseguró que De la Serna no había podido viajar desde Argentina porque tenía que trabajar para ganarse la vida. Tampoco acudió a recibir el premio a la mejor fotografía Eric Gautier, que también arrebañó Diarios de la motocicleta porque a la misma hora asistía en París a la entrega de los Cesar. En su nombre subió al escenario el director de la película, el brasileño Walter Selles. Los vaqueros y las playeras fueron la norma entre la concurrencia, en agudo contraste con los esmóquines, los trajes largos, los escotes vertiginosos y la pedrería que pueblan la alfombra roja hollywoodiense. Samuel L. Jackson, que tomó el cetro del cineasta John Waters como maestro de ceremonias de los últimos años, hizo un elogio de los anfitriones del evento, Independent Feature Project, del canal que acoge este cine y difundió la entrega (IFC: Independent Film Channel) y de la televisión por cable, donde se pueden pronunciar palabras como joder y mierda aunque cuando tres horas más tarde el también canal de televisión por cable Bravo repitió fragmentos de la gala, los exabruptos de Jackson ya habían sido convenientemente velados y en su lugar se escuchaba el tradicional pitido que los canales tradicionales emplean para editar las letras de Eminem y el lenguaje indecente de presentadores y entrevistados. Hoy, la mejor información sobre los Oscar en www. abc. es Christophe Barratier, a la izquierda, durante el rodaje de Los chicos del coro ABC 7 a los 10 años. Era un niño solitario y me acuerdo que miraba constantemente a la puerta el colegio esperando que mi padre apareciera para sacarme de allí. Sin saber por qué, me sentía culpable de la separación de mis padres. Ese sentimiento podía responder a que mi madre no estaba bien psicológicamente y yo le echaba la culpa de la separación. Por entonces, encontré un profesor de música español y los fines de semana acudía a sus clases con otros chicos. Fueron momentos bonitos en los que su mujer cocinaba para nosotros, los alumnos. Gracias a la música olvidaba el internado. Por lo tanto, ya puede suponer lo que supuso ver el paralelismo de mi vida con la película de Jean Drèville. Desde estonces- -asegura- he pensado en aquella película que, gracias a Dios, no ha quedado entre las referencias del cine francés Los chicos del coro es una adaptación libre, distinta en cuanto a los personajes, porque loS mios tienen que ver con mi propia vida Considera que cada película es como un análisis. Los chicos del coro le ha servido para congraciarse con su niñez, para abandonar el sentimiento de culpabilidad y así cerrar un capítulo de mi vida para emprender otro más tranquilo conmigo mismo Habla de una posible metáfora existente en la película, que es la más utilizada en la historia del cine: quiénes somos y cómo podemos ser mejores. Yo, por ejemplo, me siento bien en la vida desde hace unos cuatro años, quizá porque hago lo que deseo. No se trata de riqueza, ni de posición social, sólamente es por el hecho de haber encontrado mi lugar Sentimiento de culpa El éxito de Los chicos del coro se ha repetido en Alemania, Austria, Suiza, Brasil, Italia, Noruega, Portugal y Estados Unidos. El director francés, que hizo un alto en Madrid horas antes de partir hacia Hollywood, declaró a ABC que lleva cerca de un año hablando de la película. El tema lo tenía en la cabeza desde hace años, pero la estructura la he conseguido en La casa de los ruiseñores (1945) de Jean Dréville, un filme que vi cuando tenía 12 años; me identifiqué con la emoción que conseguía Dréville, esa emoción que despiertan las voces de los niños o el personaje del músico fracasado que, a pesar de todo, se esfuerza por cambiar el mundo Se desarrollaba en un internado, y yo había estado interno de pequeño. Mis padres se divorciaron y mi abuela dijo que conocía un colegio de esas características cerca de París. Estuve desde los Miraba la puerta del internado esperando que mi padre me sacara de allí Mar adentro mantiene un tipo de emoción más trágica que mi película