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50 Sociedad LUNES 28 2 2005 ABC Medio Ambiente Oceana pide la protección de uno de los ecosistemas más desconocidos: los quelpos. Algas de más de 30 metros de altura, auténticos bosques submarinos a gran profundidad Los baobabs de las profundidades TEXTO: CHARO BARROSO MADRID. Mecidos por las corrientes submarinas y hasta 60 metros de profundidad, se desarrolla uno de los ecosistemas más complejos, dinámicos y fascinantes que existen en los océanos: los bosques de quelpos. Considerados los grandes desconocidos de los mares, algunas de estas algas llegan a alcanzar los 30 metros de altura, superando a los baobabs, uno de los mayores árboles terrestres, que presumen de su altura en tierras africanas y australianas. A pesar de que los quelpos cobijan entre sus ramas a una gran variedad de especies, su importancia biológica todavía no ha sido recogida por la legislación europea. Un objetivo que se ha marcado la organización Oceana que trabajará para que tanto en Europa como en el resto del mundo sean considerados ecosistemas protegidos. Queremos sacarlos del anonimato, estudiarlos con nuestra expedición y presentar su enorme importancia para que sean incorporados a la Directiva Hábitat en su próxima revisión señala Ricardo Aguilar, director de investigación y proyectos de Oceana para quien existe una escasa protección de los ecosistemas marinos frente a los terrestres. Por todo ello, durante su viaje hacia Costa Rica, el catamarán del Oceana Ranger ha decidido documentar este peculiar ecosistema. Misterios de los quelpos A pesar de que su color puede ser verde, los quelpos están incluidos dentro de las algas pardas, ya que contienen clorofila a y c y posee, aparte de pigmentos verdes, otros que le facilitan la utilización más eficaz de la luz en aguas profundas para realizar la fotosíntesis. Este pigmento, conocido como fucoxantina, les da en ocasiones un aspecto pardo o dorado que le permite reflejar la luz amarilla. Las algas no tienen raíces, tallo ni hojas como los conocemos en los árboles. En su lugar utilizan un sistema de fijación al sustrato conocido como hapterios o rizoides, que sirven para sujetar al talo, el cual puede dividirse en algunas especies en estip o pie y fronta u hojas. Muchas especies se utilizan para consumo directo, como fertilizante. También se emplea en farmacia, pinturas, construcción o cosméticos gracias a una sustancia que producen (polisacárido) y que es conocida como alginato, usada como emulsionante en productos alimenticios (helados, yogures, cervezas... de higiene (pasta de diente, champú, jabón... medicinales (píldoras) e industriales (tintes, pinturas... El quelpo gigante (Macrocystis pyrifera) es el mayor de los que se pueden encontrar en todos los mares del mundo y llega a alcanzar los 30 metros de altura. Presenta una distribución bipolar: por las costas pacíficas de América entre Alaska y Baja California (México) en el sur de Chile y Argentina, y en aguas de Nueva Zelanda y Australia y también en Suráfrica. Así, y aunque prefieren las aguas templadas también pueden encontrarse cerca de los polos, siempre y cuando la temperatura no baje de los 5 grados, ya que se destruirían los gametófitos, la planta sexual del quelpo. Agarrados al suelo mediante un ficticio sistema de raíces llegan a sobrevivir hasta a 60 metros de profundidad siempre que las condiciones del mar permitan la entrada de luz. Estas algas son muy dependientes de la luz, por ello abogamos por la preservación de los lugares donde crecen sin problemas, porque si se perturba el sedimento provocando la turbidez de las aguas terminan muriendo explica Ricardo Aguilar quien señala que los quelpos permiten que cientos de animales y vegetales vivan entre sus copas y ramas como el pez Garibaldi, las casta- Sesenta centímetros al día Estas macroalgas de color pardo comienzan su vida como esporas y se transforman en diminutas plantas reproductoras (gametófitos) que pueden ser hembras o machos. Las primeras producen huevos que deben ser fertilizados por el esperma de los segundos y se valen de feromonas para atraerlos. Una vez fecundados se desarrollarán como esporófitos, plantas de las que saldrán trillones de esporas de las que sólo un mínimo porcentaje llegará a crear una planta. De cada 100.000 nuevas plantas jóvenes, apenas una llegará a ser adulta ya que sirven de alimento a muchas especies, un proceso para el que necesitarán entre 12 y 14 meses. A un ritmo de crecimiento de unos 60 centímetros al día, los quelpos vivirán unos nueve meses en un continuo proceso de fecundación y muerte. Son los mayores organismos vegetales que pueden encontrarse en los mares- -señala Aguilar- -y con su peculiar ritmo de crecimiento producen una gran cantidad de materia orgánica, lo que les convierte en pieza clave no sólo para su hábitat, sino para otros ecosistemas externos Las estrellas de mar consiguen frenar la sobrepoblación de erizos que amenazan con destruir los bosques de quelpos