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ABC LUNES 28 2 2005 45 El Gobierno reconoce que las clases de Religión islámica no podrán empezar este curso El arzobispo Leonardo Sandri, ayer, durante el rezo del Ángelus AP La imagen del Papa fuerte El gesto vigoroso, la figura sólida y la voz bien timbrada de monseñor Leonardo Sandri trajeron ayer a la Plaza de San Pedro el recuerdo de un Papa joven, como era Juan Pablo II- -de pie y en acto de bendecir- -en la foto proyectada en las grandes pantallas de video. Desde octubre del 2003, el arzobispo italoargentino ha sido la voz del Papa leyendo sus discursos al lado del Pontífice. Ayer, por primera vez sin tenerlo al lado, fue la voz y también la bendición de Juan Pablo II. El numero tres del Vaticano fue ordenado sacerdote en 1974, es doctor en Derecho Canónico y entró en el servicio diplomático de la Santa Sede en 1974. Consagrado obispo en 1997, fue nuncio en Venezuela y México antes de volver a Roma en 2000 como sustituto de la Secretaría de Estado un puesto de absoluta confianza del Pontífice, similar al de un ministro del Interior y a la vez jefe de gabinete. El Papa, en diversos momentos de su inesperada aparición, ayer por la mañana en la ventana de su habitación del hospital Gemelli, de Roma to logramos comprender cómo el dolor contiene en sí mismo una promesa divina de salvación y de alegría De las dos primeras líneas que Juan Pablo II escribió con caligrafía incierta al despertar de la anestesia el pasado jueves, la segunda estaba dedicada a la Virgen: Pero yo soy siempre Totus Tuus Esas palabras latinas dieron la vuelta al mundo cuando fue elegido Papa, pero estaban ya en su escudo episcopal desde que fue consagrado obispo en 1958, y su origen es mucho más antiguo. Todo tuyo es la adaptación de una plegaria mariana que descubrió cuando leía a San Luis Maria Grignon de Montfort durante las largas noches de vigilancia de las calderas de la fábrica de sosa cáustica de Solvay en Cracovia, desde 1941 a 1944, en plena ocupación nazi. Su breve mensaje de ayer terminaba con esas mismas palabras: A María, Madre de la Iglesia, me encomiendo de nuevo: Totus Tuus. Que ella nos ayude a cumplir, en cada momento de la vida, la santa voluntad de Dios. Y que a todos vosotros llegue mi bendición paterna A cuatro kilómetros de distancia, en REUTERS un pasillo del hospital Gemelli, el autor del texto lo veía todo en televisión y rezaba el Ángelus al unísono con Sandri. Al terminar, un ayudante abrió las cortinas de la habitación de al lado, y el Papa se acercó a la ventana- -esta vez convenientemente cerrada- -para bendecir a los fieles reunidos en el patio del hospital, entre los que destacaban un centenar de españoles entusiastas que le vitoreaban: ¡Juan Pablo II! ¡te quiere todo el mundo! El Papa, que se comunicó a través de gestos elocuentes, lo hará quizá con más fuerza ahora que ha perdido la capacidad de hablar. El momento de ayer recordaba en cierto modo otro de Pablo VI en 1972, cuando pasó por Venecia y se asomó al balcón de la plaza de San Marcos para dar la bendición. Inesperadamente, se quito la estola y la puso sobre los hombros del patriarca, Albino Luciani, que estaba a su lado. En 1978, al día siguiente de ser elegido Papa, Juan Pablo I relataba desde su balcón sobre la Plaza de San Pedro sus recuerdos de aquel día en que Pablo VI me hizo ponerme rojo delante de 20.000 personas... A pesar de su ausencia, la imagen del Papa presidió la ceremonia AP