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ABC LUNES 28 2 2005 Opinión 5 A su aire, nuclear Obviando la reticencias de la ONU, de Estados Unidos y de buena parte de la comunidad internacional, el presidente de Rusia, Vladimir Putin, ha dado el visto bueno para el suministro de combustible nuclear a Irán. El inquilino del Kremlin parece decidido, de nuevo, a ir por libre. Juega con fuego en un asunto complicado y entre el recelo internacional al programa nuclear iraní. Al Uruguay, guay, yo no voy Por ahora... La crisis provocada por él mismo en la política catalana, ha motivado que Pasqual Maragall aplace el comienzo de su viaje oficial a Uruguay, donde tiene previsto asistir a la toma de posesión del presidente Tabaré Vázquez. La excusa oficial alegada es que quiere asistir a la ejecutiva del PSC, prevista para hoy, pero a nadie se le ha de escapar que gastará todo el día en poner parches a la rueda que trinchó el jueves en el Parlamento catalán al acusar a CiU de corrupción. Rotas las relaciones con los convergentes y también con el PP, trabajo no le va a faltar. El que dio la orden El marroquí Youssef Belhadj- -portavoz de Al Qaida en Europa y detenido en Bélgica el pasado día 1 a petición del juez Del Olmo- -fue el encargado de ordenar los atentados del 11- M. Como informamos en páginas de Nacional, dos meses antes de la matanza viajó a Madrid para activar la célula terrorista Hasta el momento, Belhadj es la cúspide de la autoría intelectual de los asesinatos. EFE Ahora, censura previa. La Ertzaintza impidió ayer las visitas y los cambios de turno a los profesores que permanecen encerrados en un instituto de Bilbao para protestar por la pérdida de estabilidad laboral por carecer de perfil lingüístico en euskera. Entre quienes no pudieron entrar estaban los portavoces de PP, PSE y UA en el Parlamento vasco, Leopoldo Barreda (en la imagen) Rodolfo Ares y Enriqueta Benito, respectivamente, así como otros políticos no nacionalistas. Ante la verja del instituto, cuyo interior custodian ertzainas, tuvieron que permanecer también profesores a los que se impidió dar el relevo a sus compañeros o que iban a hacer llegar alimentos a los encerrados. pre a costa de la justicia del presente. Este atropello puede imponerse en dominios como la educación, donde el poder nacionalista es casi ilimitado. ¿El resultado? la conversión del euskera- -y del catalán, el gallego, etcétera- -en lengua del poder y del apartheid. ¿Las víctimas? decenas de miles de alumnos intoxicados de burricie etnicista, y algunos centenares de profesores privados de los derechos laborales más elementales y de toda dignidad profesional. Nada menos que 157 de ellos, muchos con más de 15 años de experiencia docente, están a punto de ir al paro y a la nada por desentonar con las políticas normalizadoras del Gobierno vasco. La supuesta lengua propia ha degenerado en lengua del apartheid, de la miseria intelectual y la tiranía política. Pero claro, este desastre debe ocultarse cuidadosamente. Por eso una Ertzaintza de república bananera prohíbe a políticos y sindicalistas que se solidaricen con los profesores que protestan encerrados en el instituto Bertendona de Bilbao. Es inútil esperar comprensión de los nacionalistas. La pregunta es otra: ¿qué piensan hacer el Gobierno de España y las otras instituciones del Estado para defender los legítimos derechos de los ciudadanos españoles atropellados por la arbitrariedad nacionalista? Pregunta, parece, que se repetirá a menudo en los próximos meses. Tanto en el Carmelo de Barcelona como en el instituto bilbaíno de Bertendona. Al tiempo. EL EUSKERA DEL APARTHEID CARLOS MARTÍNEZ GORRIARÁN P ARA cualquiera que se asome a la realidad sin prejuicios es un hecho que la lengua propia del País Vasco, entendiendo por tal la lengua usual de la mayoría de sus habitantes, es el español o castellano. El euskera, declarado lengua propia y cooficial por el Estatuto de Gernika, es una lengua de gran importancia simbólica en tanto que signo de particularidad identitaria, y por tanto política, pero de mucha menor relevancia social. ¿Hay que cambiar esa situación? Tanto en Euskadi como en Cataluña, Galicia, Valencia y Baleares se consideró, nefasta concesión autonomista, que era necesario enmendar la realidad social convirtiendo las lenguas vernáculas en indispensables para conseguir trabajo en la Administración autonómica. Y, como siempre, el nacionalismo quería ir mucho más lejos, hasta erradicar el bilingüismo. Se han dedicado enormes recursos a invertir la situación lingüística bajo el pretexto de reparar una presunta injusticia histórica, siem-