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4 Opinión LUNES 28 2 2005 ABC Directores Adjuntos: Eduardo San Martín, Juan Carlos Martínez Subdirectores: Santiago Castelo, Rodrigo Gutiérrez, Carlos Maribona, Fernando R. Lafuente, Juan María Gastaca, Alberto Pérez Jefes de área: Jaime González (Opinión) Mayte Alcaraz (Nacional) Miguel Salvatierra (Internacional) Alberto Aguirre de Cárcer (Sociedad- Cultura) Ángel Laso (Economía) Jesús Aycart (Arte) Adjunto al director: Ramón Pérez- Maura GUILLERMO LUCA DE TENA PRESIDENTA- EDITORA: CATALINA LUCA DE TENA CONSEJERO DELEGADO: SANTIAGO ALONSO PANIAGUA PRESIDENTE DE HONOR: DIRECTOR: GNACIO Redactores jefes: V. A. Pérez, S. Guijarro (Continuidad) A. Collado, M. Erice (Nacional) F. Cortés (Economía) A. Puerta (Regiones) J. Fernández- Cuesta (Sociedad) A. Garrido (Madrid) J. G. Calero (Cultura) E. Ortego (Deportes) F. Álvarez (TV- Comunicación) L. del Álamo (Diseño) J. Romeu (Fotografía) F. Rubio (Ilustración) Director General: Héctor Casado Económico- financiero: José María Cea Comercial: Laura Múgica Producción y sistemas: Ignacio Sanz I CAMACHO ANDALUCÍA, CLAVE EN LA REFORMA ESTATUTARIA OY se celebra el Día de Andalucía, fecha en la que se conmemora el referéndum que permitió que la región accediera a la autonomía por el artículo 151 de la Constitución. Con motivo de la efeméride ABC publica una encuesta cuyos datos constituyen un retrato político que se aparta poco de la foto fija que viene presentando la región en los últimos años. Según el sondeo, se consolida la hegemonía que los socialistas han mantenido a lo largo de estos veinticinco años, entre cuyas causas cabe apuntar los excelentes réditos que suele aportar el clientelismo y la táctica distribución de recursos, así como la evidente falta de enganche del Partido Popular, principal partido de la oposición, en el medio rural, campo de votos imprescindible para acercarse al PSOE. Así las cosas, y mientras la alternancia parece aún lejana, Andalucía tiene en el contexto político actual una importancia sustantiva como contrapeso que garantice la cohesión en España. Al tratarse de una de las Comunidades Autónomas más pobladas, sus siete millones de habitantes suponen una fuerza esencial en el debate territorial, para evitar las asimetrías insolidarias que se plantean ya de manera explícita en Cataluña y el País Vasco, que tratan de romper no sólo la baraja, sino el molde mismo que ha venido garantizando no sólo la cohesión del Estado, sino la pervivencia del mismo. De igual manera que hace un cuarto de siglo, Andalucía eludió el diseño del autonomismo a dos velocidades gracias fundamentalmente a la movilización social, hoy es imprescindible que repita la peripecia y evite la demolición de modelo de integración y solidaridad que los españoles acordaron concederse en 1978. Manuel Chaves, presidente de la Junta de Andalucía y del partido que gobierna en España tiene ¿TODOS, IBARRETXE? L lendakari Ibarretxe no se le puede reprochar que oculte sus intenciones, porque las anuncia y detalla con antelación suficiente para que los demás partidos sepan a qué atenerse. La táctica no parece que le esté resultando fallida, a tenor de las encuestas, lo que no quiere decir que la estrategia final vaya a ser un éxito. En todo caso, la presentación oficial de la coalición nacionalista PNV- EA permitió a Ibarretxe y a los presidentes de ambos partidos, Josu Jon Imaz y Begoña Errazti, plantear sin medias tintas sus objetivos para la próxima legislatura. El lendakari ratificó que convocará una consulta a los vascos y vascas. Imaz, sucesor de Arzalluz, glosó la soberanía y una Euskadi libre sin mencionar ni siquiera a ETA. Y Errazti, siempre más explícita, anunció el advenimiento de la República vasca Nadie debería extrañarse de que la banda esté de acuerdo con el programa del PNV- EA y apoyara el plan Ibarretxe en la Cámara vasca. Ahora bien, quienes deben tener tanta claridad de ideas como los nacionalistas son aquellos que hablan de normalidad en las relaciones del Gobierno central con el PNV para justificar las reuniones discretas de Rodríguez Zapatero con su presidente, Josu Jon Imaz, o para regalar a Ibarretxe los auditorios de La Moncloa y del Congreso para alimentar el victimismo nacionalista. No puede haber normalidad con un Gobierno autonómico que propugna la soberanía del País Vasco y la ruptura constitucional. Tampoco puede ser normal la relación con un partido, el PNV, bajo cuyo gobierno- -un cuarto de siglo- -más de 300.000 vascos se han exiliado, formando lo que el Foro de Ermua ha llamado la Diáspora Democrática vasca, reunida el pasado sábado bajo el lema En Euskadi no estamos todos Cuando el lendakari pregunta qué hay de malo en preguntar a la sociedad vasca, lo malo es que no todos podrán responder, gracias a que tres décadas de terrorismo han purgado lo suficiente la sociedad vasca de ciudadanos no adeptos al régimen nacionalista y han cercenado las posibilidades de alternancia y cambio democrático en el País Vasco. Hay un déficit de autodeterminación, sí, pero no es el que dice Ibarretxe, sino el de esos miles de vascos que, a pesar de ser ciudadanos de un Estado democrático y de Derecho, no pueden decidir libremente sobre el futuro de su comunidad en las elecciones de toda clase convocadas en el País Vasco. El nacionalismo se presenta a los comicios de abril en estado puro y las víctimas, como en 1997, reviven el espíritu de Ermua para romper el espejismo de la normalidad democrática, que sólo existe en la retórica del PSOE para lavar su aproximación al PNV. H ante sí el reto, casi histórico, de velar por la pervivencia de un modelo- -amenazado por las tensiones que proyectan el PNV en el País Vasco y el PSC en Cataluña- -y de impulsar una reforma del Estatuto de Autonomía andaluz que se convierta en modelo a seguir para el resto de las reformas que se emprenderán. Reconforta leer a Chaves en la Tercera de ABC hablando de un Estado sólido, que garantice la igualdad de todos los españoles, la cohesión y el progreso armónico de todos los territorios, el derecho a la autonomía, la unidad y la libertad Pero más reconfortante sería que explicara detalladamente, como presidente andaluz y del socialismo español, qué es lo que tiene previsto impulsar; sobre todo cuando conocemos parte de lo que Pasqual Maragall tiene pensado hacer (con la inestimable ayuda de los independentistas de ERC) para reformar el Estatuto catalán, que incluye una revisión de las aportaciones de Cataluña a la caja común desde la que el Estado equilibra el bienestar de todos. Hace unas fechas la discrepancia de Maragall con el vicepresidente Solbes marcaba al respecto augurios bastante pesimistas. Como también lo fue y lo es que Rodríguez Zapatero se comprometiese a aprobar cualquier reforma del Estatuto catalán que salga del Parlament Como el tripartito siga en sus trece y el presidente del Gobierno acceda a pagar esa hipoteca dialéctica, formulada inoportunamente en la campaña de las elecciones catalanas, el resultado sería nefasto para regiones como Andalucía, Extremadura y Castilla- La Mancha, todas con gobiernos socialistas, cuyo déficit en la generación de recursos es compensado por la solidaridad del resto de las autonomías. Es tanto lo que hay en juego en el modelo territorial que, como atinadamente aseguraba Rafael Escuredo ayer en ABC, el gobernante que se equivoque está abocado a la jubilación. A EL ESPAÑOL EN EUROPA A lengua española es la quinta de Europa en número de hablantes y la segunda de las lenguas europeas en el mundo. Al menos 15 de cada cien habitantes de la Unión- -incluyendo no españoles- -son capaces de mantener una conversación y comprender un texto en castellano. Queda fuera de toda duda que se trata de un idioma que no puede ser desfavorecido o ignorado en ningún caso, ni siquiera en aras de una pretendida eficacia. Que un 47 por ciento de los europeos pueda entenderse en inglés no significa que haya que dejar de lado al 53 por ciento restante de ciudadanos europeos que se expresa en otras lenguas. Frente a este principio, no es menos cierto que después de la última ampliación, la Unión Europea tiene que hacerse cargo de un aumento espectacular en el número de lenguas oficiales que se L han incorporado al catálogo comunitario- -suman ya 20- -y ciertas instituciones como la Comisión tienden a un utilitarismo en el que se sacrifica el principio de igualdad a cambio del dinamismo en la gestión. En este caso de las lenguas en las instituciones europeas, el Gobierno socialista se ha comportado con la misma inconsciencia con lo que lo ha hecho en muchos aspectos de su política, haciendo al mismo tiempo una cosa y su contraria. Por contentar a sus impertinentes aliados de ERC, el Gobierno pretende añadir otras tres (o cuatro, según para quien) a la extensa lista de idiomas oficiales, mientras que en Bruselas se pone en evidencia que cuantas más lenguas se cataloguen, más difícil resultará defender al castellano, que al fin y al cabo es común a todos los españoles, digan lo que digan los nacionalistas.