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98 DOMINGO 27 2 2005 ABC Gente La recaída de Masako La Princesa Imperial cancela un viaje por motivos de salud, lo que en Japón se atribuye a que aún no se ha recuperado de su depresión TEXTO: ABC FOTO: REUTERS Stone pone otro periodista en su vida. Tras haber estado casada con Phil Bronstein, editor del San Francisco Chronicle Sharon Stone sale ahora con otro periodista, el ex ejecutivo de la CNN Eason Jordan. Según Sky News la pareja se conoció el mes pasado durante el Foro Económico Mundial en Suiza. incesa Masako, esposa del Heredero al Trono del Crisantemo, el Príncipe Naruhito, canceló ayer su primer desplazamiento oficial desde noviembre de 2003, por motivos de salud, informó la Casa Imperial. Este anuncio ha causado sorpresa, dado que en Japón se daba a Masako por recuperada de la depresión que la ha mantenido alejada durante más de un año de sus funciones. El responsable de protocolo del palacio de los príncipes, Hideki Hayashida, afirmó ayer en rueda de prensa que retomar tareas oficiales después de un largo viaje es una carga pesada para ella Masako, de 41 años, tenía previsto presidir ayer junto a su esposo la inauguración de los Juegos Olímpicos de Invierno para discapacitados, que se celebran a unos 400 kilómetros al norte de Tokio, en la provincia de Nagano. La princesa estuvo esquiando recientemente en una estación de la zona junto a su esposo y su hija, Aiko, y había posado ante las cámaras de televisión aparentemente muy mejorada, informa Efe. Tras seis días en la montaña, la pareja y su hija regresaron el pasado 19 de febrero a palacio. Hayashida indicó que a mediados de semana la princesa comenzó a quejarse de que estaba fatigada. Masako había retomado parcialmente sus compromisos oficiales en Tokio e incluso se unió al resto de la Familia Imperial, en el tradicional saludo de Año Nuevo desde uno de los balcones del palacio. Según la Casa Imperial, la princesa, de origen plebeyo, sufre estrés por su difícil adaptación a su condición real y por su apretada agenda, lo que se ha traducido en ansiedad y depresión. La prensa japonesa, en cambio, atribuye la enfermedad nerviosa de Masako a la enorme presión que supone la obligación de concebir un heredero al Trono para garantizar la supervivencia de la Dinastía, ya que el últi- LaPr mo varón de la familia nació en 1965. Naruhito y Masako contrajeron matrimonio en junio de 1993 y desde entonces han tenido dificultades para lograr descendencia. Tras ocho años de espera y un aborto natural, Masako se quedó de nuevo embarazada y en 2001 vino al mundo Aiko, una niña cuyo nacimiento ha originado un debate sobre una reforma legal para permitir a una mujer acceder a la línea sucesoria. Precisamente, el consejo de sabios sobre la Ley de la Casa Imperial, una comisión asesora privada del primer ministro Jinichiro Koizumi, se reunió por primera vez el pasado 25 de enero para empezar a debatir sobre la reforma de esa Ley. En este debate se tratarán los pros y los contras de permitir el acceso a las mujeres al Trono Imperial. Esta comisión tiene previsto elaborar un informe el próximo otoño, tras el cual, el Gobierno nipón presentará un proyecto de ley para su aprobación durante el mandato de Koizumi. En medio de esta controversia, el Príncipe Nahurito pidió el pasado miércoles disculpas públicas por las declaraciones que realizó el año pasado sobre la desdicha y la enfermedad de su esposa, en las que señalaba a la Familia Imperial entre las causas de esos males. Naruhito se excusó por las consecuencias de sus palabras en una rueda de prensa que ofreció con motivo de su 45 cumpleaños. Hice esos comentarios con la esperanza de que la gente estuviera al corriente de la situación que atravesaba Masako. No obstante, siento haber causado problemas al Emperador y la Emperatriz con esas palabras afirmó el Príncipe Heredero. En su comparecencia ante la prensa, Naruhito también se mostró apesadumbrado por haber causado preocupación entre la gente La Princesa Masako padece una depresión desde hace dos años, debido al estrés de su condición real y, según la prensa nipona, a la presión de tener que concebir un heredero