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90 DOMINGO 27 2 2005 ABC Deportes El Madrid se condena en doce minutos de caos y confusión Marcó pronto el Deportivo y los blancos fueron planos en la reacción JOSÉ MANUEL CUÉLLAR Ese ratito que el Madrid sale a verlas venir, a desperezarse y a observar el terreno de juego, lo verde que está la hierba, los nubarrones del cielo, los colores de la camiseta del rival... En ese ratito, como tantas otras veces, se le fue el partido por el sumidero de su habitual descontrol inicial. El Deportivo, como hacen todos los equipos, le apretó las tuercas en un principio frenético, y el Madrid se deshizo en una exhibición de caos, desorden y confusión. Un revoltijo negativo que se vio reflejado en la defensa, que fue un coladero continuo, sobre todo por las alas. Abrió bien el juego el equipo de Irureta y por los costados le hizo un ocho al conjunto de Luxemburgo, que más que equipo parecía una reunión de amigotes donde cada cual iba donde le llamaba su corazón y no su cabeza. Así, por el lateral zurdo aparecía de continuo Samuel, Roberto Carlos estaba en el medio centro, o de defensa central, o simplemente era invisible. Zidane no bajaba ni por asomo y en el lado contrario le hacían dos contra uno a Raúl Bravo para entrar también con peligro por aquel lado. En doce minutos, el Madrid se vino abajo. Primero Sergio centró sin oposición y Luque le imitó en un remate cómodo, sin oposición. Repetición de jugada cinco minutos después y esta vez fue Pavón el que hizo de Luque para mandar a su equipo al tobogán de los despropósitos. DEPORTIVO REAL MADRID 2 0 Deportivo (4- 2- 3- 1) Munúa; Manuel Pablo, Coloccini (Romero, m. 77) Andrade, Capdevila; Sergio, Mauro Silva (Scaloni, m. 53) Víctor, Valerón, Luque (Fran, m. 73) y Diego Tristán. Real Madrid (4- 4- 2) Casillas; Raúl Bravo (Palencia, m. 56) Pavón, Samuel, Roberto Carlos; Beckham, Gravesen, Figo, Zidane (Solari, m. 26) Owen y Portillo (Celades, m. 74) Árbitro Losantos Omar, del Comité vasco. Tarjeta amarilla a Gravesen, Andrade, Víctor y Samuel. Goles 1- 0, m. 7: Luque. 2- 0, m. 12: Pavón, en propia meta. zaron la cabellera de Casillas con sus tiros mientras que el Madrid iba con hastío y de forma casi cansina contra un muro inabordable. En la media hora que el conjunto blanco había dominado en la primera parte, disparó una vez a puerta, tiro de Figo con buena parada de Munúa. Y ya. El resto fue deambular y marear la perdiz. Lo mismo que hizo en la segunda. Ir sin fe ni recursos ante un Deportivo conformista, muy cerrado, sin buscar tampoco mucho más. Si el Madrid hubiera dispuesto de su equipo al completo quizás habría tenido más opciones, pero de su vanguardia se supo poco y sin Zidane, lesionado, en el campo, hubo pocas variantes y fantasía para abrir a un equipo tan compacto atrás y con un Coloccini inconmesurable, sin fallo alguno y ajustado en los cruces y en el juego aéreo. No tuvo nada el Madrid para remontar el partido. Sólo posesión de balón, aunque no supiera qué hacer con él. Lo movía y lo movía sin sal ni intención, como por inercia. Para el Deportivo no fue difícil mantener la línea defensiva, desahogar el juego por medio de Sergio, que fue otro destacado, y dejar ir pasando el tiempo mientras su rival se diluía en pases horizontales sin sentido y sin fe alguno en lo que hacía. Al final, el Deportivo tocó sin pausa y el rival bajó los brazos desanimado. El partido se le murió al Madrid tal como lo había jugado durante los noventa minutos: con encefalograma plano y con el rictus más triste del año. PORTILLO OWEN La nueva delantera pareció como si no jugara. Los dos no ofrecieron ni un desmarque y sólo protagonizaron un remate El árbitro paró el partido por los gritos racistas Encuentro con incidentes de todo tipo. El árbitro Losantos Omar detuvo el encuentro en la primera parte para solicitar por la megafonía que cesasen los gritos racistas contra Roberto Carlos. En el campo se había escuchado el habitual sonido del mono cada vez que el brasileño intervenía y el colegiado decidió con buen criterio pedir un periodo de reflexión a los aficionados. Estaba Riazor meditando sobre lo que había sucedido cuando aconteció un nuevo sobresalto. Un espontáneo saltó al campo portando una bandera de España. Consiguió ingresar en el campo y echarse unas carreras antes de que los servicios de seguridad del Deportivo lo redujesen y se lo llevasen fuera del estadio. Por otra parte, Zidane se retiró del partido con gestos de evidente malestar físico, pero las primeras exploraciones de los médicos dedujeron que sólo tiene un pinchazo en el muslo. Sin ideas ofensivas Mala fue la defensa, pero peor fue el ataque. Intención y actitud hubo, eso sí, pero fútbol poco. En su reacción, los blancos tocaron y tocaron, atrás, al lado, para atrás, otra vez al lado, y más al lado, y cambio de orientación, pero nadie se movía, nadie buscaba el uno contra uno, ni una diagonal, todo plano, previsible, monótono... El Deportivo, que puede estar mal, pero se descompone muy poco, cerró filas y se dedicó a meter contras y a crear oportunidades por doquier. Dondel Madrid tiraba desde la capital, el Deportivo llegaba con peligro y malicia. Víctor, por dos veces, y Tristán ro- El cambio de pareja no funcionó, dos en punta y un gatillazo TEXTO: TOMÁS GONZÁLEZ- MARTÍN Cuatro años sin marcar Son los que lleva en Real Madrid sin hacer un gol en sus visitas a Riazor, donde acumula ya ocho derrotas y cinco empates en sus trece últimas visitas. El estadio del Deportivo es, además, el recinto de Primera que lleva más años sin ver ganar al equipo blanco, justo desde el 2 de noviembre de 1991. Lo peor que le pudo suceder a la nueva delantera es que hizo pensar al madridismo: Virgencita, Virgencita, que me quede como estoy con Ronaldo y Raúl. Es cierto que Portillo (Aranjuez, 30- 3- 82) y Owen (Chester, Inglaterra, 14- 12- 79) sufrieron la desgracia de depender de un equipo lento, sin profundidad, tan pobre en ideas como rico en los bancos. Pero ellos tampoco ayudaron. No provocaron desmarques ni impusieron velocidad de movimientos para suscitar algún pase incisivo de sus compañeros. No crearon un ápice de preocupación a Irureta, que masticó chicle más tranquilo que nunca. El cambio de pareja de puntas, forzado por las bajas de Ronaldo y de Raúl, no funcionó. Pareció que Portillo y Owen ni siquiera jugaran. El comenta- rio más negativo para un delantero. El español debutaba esta temporada como titular. después de disputar cuatro minutos en Soria y 45 minutos en la Copa. Participó en nueve jugadas y realizó un disparo peligroso. El balón se marchó alto. Bajó al centro del campo para ayudar, pero nada cambió. Tres fueras de juego y un pase mal ejecutado remataron- -es un decir- -un flojo balance para un aspirante a un puesto. Owen repitió la negativa actuación que realizara ante el Athletic. Volvió a ser titular- -décima vez- -y a demostrar que su especialidad son los últimos minutos, en los que marcó cinco de sus ocho goles. Participó en seis jugadas y ni remató. Demasiado caballero inglés para jugar en punta. El cambio de pareja, en fin, dio gatillazo.