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62 Los domingos DOMINGO 27 2 2005 ABC POMPA Y CIRCUNSTANCIA Windsor. Recepción, acto religioso y civil, en un pañuelo Imagen exterior de St. George s Chapel St. George s Chapel, cita del acto religioso de la bendición Será el 8 de abril. Pero el inesperado cambio del escenario del enlace civil, obligado por falta de previsión, ha sacado la boda del Castillo de Windsor y lo ha dejado en la intemperie Los 184 pasos que amargan la boda al príncipe Carlos l Castillo de Windsor al Guildhall de esa población, que hace las veces de Ayuntamiento y registro civil, hay 184 pasos contados. No muchos, pero suficientes para haberle amargado la boda al príncipe Carlos de Inglaterra. Las murallas del Castillo iban a proteger en un principio la delicada celebración- -precaria en sus aspectos constitucionales y religiosos- pero la necesidad de llevar a cabo la ceremonia civil fuera del recinto palaciego, porque de lo contrario el Castillo tendría que abrirse durante tres años a las parejas que quisieran casarse allí, ha dejado el enlace a la intemperie. Ese recorrido de 184 pasos refuerza el carácter civil y no religioso de la boda, que hubiera quedado algo más diluido dentro de las dependencias reales del Castillo. Previamente la única salida del conjunto de los llamados Apartamentos de Estado donde se habría celebrado el acto de registro notarial y donde tendrá lugar la recepción posterior, habría sido la encaminada a la iglesia del Castillo, la Capilla de San Jorge, para recibir la bendición de la jerarquía anglicana. De POR EMILI J. BLASCO CORRESPONSAL EN LONDRES más, sólo un centenar de personas caben en el salón consistorial, cuando el total de invitados de momento asciende a setecientos. Ambas cosas- -el ordinario lugar de esa ceremonia y su remarcado carácter civil (ni religioso ni palaciego) -parecen ser la causa del anuncio de la reina Isabel II de no acudir al enlace, aunque estará en el acto de bendición de la Capilla de San Jorge y será la anfitriona de la recepción en los Apartamentos de Estado Es la primera vez en 142 años que un monarca rehúsa presenciar la boda de un hijo; el anterior fue la reina Victoria, en duelo por la muerte de su esposo. Otros miembros de la Familia Real podrían quedarse esperando con la Reina y su marido mientras la reducida comitiva se dirige al Guildhall. Por ahora, sólo está confirmada la asistencia a la ceremonia civil de los príncipes Guillermo y Enrique, hijos del príncipe de Gales. De creer a la Prensa sensacionalista, la ausencia de determinadas personas ha sido acogida en realidad como un alivio por parte de la novia, por más que todos coinciden en que el resultado es una humillación La claúsula de los tres años Lejos del esperado glamour Ahora el cortejo tendrá que cruzar las murallas y dirigirse, a la vista del público que se congregará en las calles de Windsor, a un pequeño Ayuntamiento para el breve matrimonio civil. El Guilhall es tan modesto, aunque histórico, que deja ese acto notorial en un frío procedimiento, lejos del glamour del que se supone a una boda real. Ade- La Reina Victoria tampoco asistió a la boda de uno de sus hijos, por el luto riguroso que mantuvo tras la muerte del Príncipe Alberto Que el dichoso Guildhall ha sido el motivo de la discordia lo certificaba The Times que en un editorial ha propuesto que se apruebe una ley para que, en caso de que los inmuebles reales acojan una boda civil, no tengan que abrirse durante tres años al común de los mortales que deseen también utilizarlos para casarse. De esta forma, la boda del príncipe Carlos y la futura duquesa de Cornuelles podría quedar a salvo tras las murallas del Castillo. Pero no parece que esto vaya a ocu- rrir, y los residentes de esta pequeña población, a escasamente una hora en tren Londres, se aprestan a sacar partido del ceremonial que se avecina y de las miles de personas que acudirán. Esos días vamos a reforzar la plantilla comenta Cori Hernández, un joven camarero canario de La Tasca una cadena de gastronomía española que tiene un restaurante en la remodelada estación de tren de Windsor, a escasos metros del Castillo. Yo soy republicano- -advierte- y me da igual de que se casen aquí o allá, pero que va a venir mucha gente, eso es seguro Negocio también lo van a hacer los hoteles. El Ye Harte Garter situado justo en frente de las murallas reales, tiene todas las reservas hechas desde el mismo día en que se anunció la boda, y el Castle Hotel en el camino hacia el Guildhall, también está completo. Al margen de que la boda