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ABC DOMINGO 27 2 2005 55 Los domingos El patrimonio artístico de la Iglesia necesita una protección que estudia el Gobierno, no sin despertar recelos La Royal Navy ha lanzado sus redes entre los colectivos gays para reclutar marinería. Los tiempos cambian de Treinta años de espera y, al final, el Príncipe Carlos improvisa los preparativos de su boda La entrega de los Oscar, esta noche, la seguirá medio mundo. Es un viejo ritual, envuelto en el celofán dorado de la alta costura y un humor medido. Puro marketing férreo organizado por todo lo alto. Y es que no hay negocio como el negocio del espectáculo. Lo saben incluso aquellos que trabajan- -y triunfan- off, off Hollywood A la cálida sombra de Eastwood ienen en común Alejandro Amenábar y el cortometrajista asturiano Nacho Vigalondo? Su devoción por una vieja gloria del cine, Clint Eastwood, que a sus 74 años dirige y actúa en una de las grandes películas de una temporada- -la cosecha de 2004- -que evalúa esta tarde en Hollywood la 77. edición de los Oscar: Million dollar baby Los tres compartirán glamour y artificio en el teatro Kodak del derrengado Hollywood Boulevar angelino. Amenábar- -33 años, aspirante al Oscar a la mejor película extranjera y al mejor maquillaje por Mar adentro -y Vigalondo- -27 años, candidato a la estatuilla al mejor cortometraje de ficción por 7: 35 de la mañana no habían nacido cuando Eastwood curtía su cara como vaquero implacable en los spaghetti western de Sergio Leone o se incrustaba en los laberintos de la conciencia estadounidense como Harry el Sucio, un policía que abreviaba los protocolos del proceso judicial y las grietas del sistema de garantías para los detenidos ejecutando él mismo a los malvados. Es el mismo Eastwood que ha sido capaz de reinventarse a sí mismo en el último tramo de su vida, firmando como director (y a menudo como intérprete y compositor de sus bandas sonoras) algunas de las más hermosas películas de los últimos años, como Bird (su homenaje a Charlie Parker) El corazón negro del cazador blanco (sobre John Huston, más obsesionado con dar caza a un elefante que con terminar su película africana) Sin perdón (su regreso al western que le valió un Oscar como director) Los puentes de Madison (una inspirada pieza romántica junto a Merryl Streep) o Mystic River (donde el mundo en blanco y negro de Harry el Sucio se ha vuelto mucho más complejo, más gris, más enrevesado, y donde los laberintos de la justicia y de la culpa son puestos bajo una luz de compasión que las cachas de su vieja Magnum no tenían) Es el mismo Eastwood, alto y fibroso como los centenarios secuoyas (redwoods) del bosque de Muir, al otro lado del Golden Gate, en San Francisco, (Pasa a la página siguiente) ¿Quét POR ALFONSO ARMADA HOLLYWOOD Uno de los muchos oscar ornamentales gigantes que esperan la ceremonia de los premios, esta noche, en Los Ángeles EPA