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ABC DOMINGO 27 2 2005 Sociedad 49 descarnada; 3) la creencia de que la evolución podría conducir primero a negarle toda autoridad a la Biblia, y de ahí a rechazar la idea de que Jesús era el salvador del mundo Subraya Leonard que la vieja controversia se hizo especialmente virulenta en los años veinte del siglo pasado, cuando muchos líderes religiosos se opusieron a la enseñanza del evolucionismo en colegios y universidades de todo Estados Unidos, sobre todo en centros ligados a la iglesia. La polémica culminó en el infausto juicio del mono Scopes que se celebró en Dayton, Tennessee, cuando un profesor llamado John Scopes desafió la legislación anti- evolucionista del Estado que prohibía enseñar cualquier teoría que negase que Dios había creado al hombre, como la Biblia estipulaba. El defensor de Scopes humilló a la fiscalía, pero fue multado con 100 dólares cuando admitió que sí había enseñado la evolución. El circo que se organizó en torno al caso puso fin por una temporada a los afanes fundamentalistas por ridiculizar el liberalismo y la evolución. La campaña de defensa del diseño inteligente parte de grupos de presión bien financiados y no de fundamentalistas cristianos Para los creacionistas, la evolución es una teoría, no un hecho, y tiene lagunas que la ciencia no explica La evolución cuenta con multitud de pruebas científicas, mientras que el creacionismo es solo una creencia to nació en Texas, saldrá al día siguiente difamando a los homosexuales o poniéndole botas de vaquero al niño Jesús. Pero esa respuesta nos distrae de la pregunta fundamental: ¿por qué dan los resultados que dan las encuestas? ¿Un pueblo estadounidense cada día más inculto e intolerante? Quizá. ¿Un fundamentalismo occidentalista que es espejo del islámico, siendo los dos productos de grupos humanos que ven su mundo amenazado de extinción? Tal vez. ¿Un fracaso de las élites educativas, que no han sabido vender su producto tolerancia, democracia, respeto al derecho ajeno a las grandes masas del país? Puede ser. ¿El antropocentrismo que ha sido una constante de la civilización humana? Sin duda Una joven profesora de ciencias que enseña a alumnos de octavo grado en Charles Darwin una escuela pública de Nueva York, afirma que en el plan de estudios de la ciudad tanto la evolución como el creacionismo se presentan a los alumnos como teorías, a pesar de que la evolución cuenta con pruebas a su favor, mientras que el creacionismo es técnicamente una creencia. Aunque se intenta no influir a los alumnos, lo cierto es que la ciencia es un proceso paulatino de recolección de datos para ratificar o desestimar una hipótesis, a los estudiantes se les deja que decidan de qué manera religión y ciencia deben coexistir Disfrazado de ciencia Es un esfuerzo por vestir con ropajes científicos cuestiones religiosas, promocionando aproximaciones englobadas en la ciencia de la creación que hace de las teorías bíblicas tan racionales y científicamente fundamentadas como el proceso evolutivo. Mucha gente cree que apoyar la evolución significa desaprobar la enseñanza literal de la Biblia y como consecuencia negar de plano toda la fe cristiana. Esa es la razón que esgrimen los cristianos conservadores. Por último, Bill J. Leonard concluye que buena parte de estas actitudes hay que inscribirlas en una suerte de bloque que los conservadores han adoptado para promover sus puntos de vista contra el secularismo: infalible Biblia, infalible creacionismo, dogma y doctrina, infalibles valores éticos, e infalible presidente y nación El profesor Jim Fernández, director del Centro Juan Carlos I, de la Universidad de Nueva York, atribuye en una primera capa la campaña anti- Darwin en gran parte al triunfo definitivo de la política electoral basada en sondeos, encuestas y focus groups Si a un político ambicioso le dice su jefe de sondeos que conviene afirmar que el matrimonio homosexual presagia la llegada del apocalipsis, o que Jesucris- Creencias frente a hechos La profesora añade: A pesar de que no es mi área de trabajo, se me ocurren algunas ideas. Creo que el creacionismo no debería ser considerado una teoría, sino un sistema de creencias basado en un suceso histórico ocurrido hace 3.000 años, mientras que las rocas que configuran el planeta Tierra tienen 5.000 millones de años, y eso no es algo sujeto a debate. Hay pruebas suficientes para demostrar la evolución, de ahí que la idea de que algo tan complejo como la Tierra haya podido ser creado en siete días es ridícula. Es una fábula. El creacionismo no tiene en cuenta el nacimiento y la muerte de las estrellas, el surgir de nuevos elementos como resultado de la explosión de estrellas, los fósiles... Por otra parte, no olvidemos la similitud entre nuestro ADN y el de las ratas (de un 99 o las semejanzas entre el fenotipo de los monos y de los seres humanos... Los científicos pueden ser personas religiosas, pero me temo que los creacionistas no toleran la evolución. Como la religión, el creacionismo está siendo utilizado como una forma de control del comportamiento y el pensamiento. Los que defienden la evolución no condenan las creencias religiosas, creo que pueden coexistir Si hay algo que diferencia a la sociedad estadounidense de la europea y la hispanoamericana es el notable desprecio que tiene por el intelecto, y por ello los intelectuales son siempre sospechosos dice el profesor de literatura clásica española en el Centro de Graduados de la Universidad de Nueva York, el filólogo argentino Isaías Lerner. Y agrega: También es digna de sospecha la ciencia sin aplicación inmediata. Lo que se llama tecnología es lo que cuenta; lo que permite poner algo en práctica para hacer la vida más agradable. Lo curioso es que Darwin, y ya Mendel, eran creyentes y Mendel todavía más. Pero la religiosidad vulgar de este país, del presidente para abajo, es poco espiritual y necesita creer de modo literal lo que lee los domingos en la iglesia El pájaro carpintero En una reciente visita al Instituto Cervantes de Nueva York, al brillante paleontólogo Juan Luis Arsuaga, uno de los artífices de Atapuerca, le preguntaron por la campaña contra Darwin, y mostró su sorpresa de que creacionistas y partidarios de la idea del diseño inteligente carguen las tintas sobre todo contra los biólogos: Todo el mundo cree que sabe de biología y le gusta opinar, mientras que apenas se meten con los geólogos, los astrónomos o los físicos especializados en cuántica. Al margen del carácter ideológico señala Arsuaga, la naturaleza permite precisamente admirarse de la obra de Darwin, de lo que le maravilló: la capacidad de adaptación de los organismos al medio. Lo que deslumbró a Darwin fue la complejidad de los organismos en relación con sus ámbitos de vida. Eso es algo que sólo ocurre en biología Y destacó el ejemplo del pájaro carpintero, tan bien construido para ser pájaro carpintero. Cuanto más sabe uno de biología más se asombra de la perfección de los organismos en su proceso de adaptación al entorno. Hay grandeur en la naturaleza