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48 Sociedad DOMINGO 27 2 2005 ABC Creacionistas y partidarios del diseño inteligente vuelven a la carga en Estados Unidos para desacreditar la teoría de la evolución o situarla en igualdad con la Biblia. Se trata de un viejo y conocido problema, pero con un nuevo rostro Norteamérica no quiere a Darwin TEXTO: ALFONSO ARMADA NUEVA YORK. Este libro de texto contiene nociones acerca de la evolución. La evolución es una teoría- -no un hecho- -acerca del origen de los seres vivos. Estas nociones deberían ser abordadas con un espíritu abierto, estudiadas con detenimiento y consideradas críticamente Una tira de papel con esas palabras, que el New York Times equiparaba a la advertencia a los padres de que la película que se disponen a ver con sus hijos contiene pornografía, ha sido agregada a los libros de biología que utilizan las escuelas del condado de Cobb, en Georgia, en el profundo sur de EE. UU. donde conservadores y cristianos que han contribuido a la incontestable reelección de Bush han vuelto a cerrar filas contra Darwin y la enseñanza de la evolución. Es el penúltimo capítulo de una ofensiva en toda regla contra Charles Darwin que se extiende a pequeñas localidades de Estados como Kansas, Pensilvania, Carolina del Sur, Mississippi, Alabama y Montana en el que el fuelle lo atizan los creacionistas- -que consideran la Biblia como verdad científica que debe ser leída al pie de la letra- pero sobre todo los partidarios de una doctrina más sutil, que está cobrando un extraordinario auge en los últimos tiempos: la del diseño inteligente, que infiere la existencia de una inteligencia superior a la que cautamente no denominan Dios, pero que serviría para explicar la endiablada complejidad de las células y algunos órganos como el ojo humano, que no se hubieran podido desarrollar gradualmente a través de la adaptación y selección natural que plantea Darwin. más, añaden, por un abrumador consenso científico. Un juez federal de Georgia ha dictaminado que la advertencia que se ha deslizado en el manual de biología en el condado de Cobb equivale a un respaldo inconstitucional de la religión, ya que parte de un histórico desafío religioso a la evolución. Otro distrito escolar, en este caso el de Dover, en Pensilvania, ha sido el primero de todo el país en plantear a sus estudiantes la hipótesis del diseño inteligente, que acepta algunos aspectos de la evolución, pero hace hincapié en que hay saltos evolutivos que sólo serían explicables a partir de la intervención de una inteligencia superior. De la teoría al hecho A fines de enero, ante la negativa de los profesores a leer una breve declaración ante sus alumnos de noveno grado (tercero de la ESO en España) la administración del centro se encargó de hacerlo. El comunicado subrayaba que la evolución era una teoría, no un hecho, y que tenía lagunas para los que carecía de explicación válida, mientras que el diseño inteligente ofrecía una explicación diferente para el origen de la vida, y que los alumnos- -a los que se instaba a mantener una actitud abierta- -tenían a su disposición un libro sobre esa variante científica La campaña de los defensores del diseño inteligente parte no de los fundamentalistas cristianos que siguen enarbolando la Biblia como llave maestra para todos los enigmas del origen, sino de bien financiados depó- sitos de ideas y grupos de presión. Kansas ha sido fundamental en esta cruzada seudocientífica desde que en 1999 un consejo escolar del Estado intentara degradar el darwinismo removiendo del plan de estudios toda referencia a los dinosaurios, la línea cronológica que traza la geología y otros elementos centrales de la teoría elaborada por Darwin. Su argumento maestro es que la evolución no es más que una teoría que no debería disfrutar de ninguna prevalencia frente a otras, como el diseño inteligente, por ejemplo. Conscientes del peligro de adentrarse en pantanosas aguas constitucionales, los nuevos apóstoles de Kansas o Pensilvania no defienden explícitamente llevar a Dios a las aulas, sino que, como recuerda Michael D. Lemonick en la revista Time presentan lo que parece una petición perfectamente razonable. La evolución no ha sido demostrada en un cien por cien, dicen. Algunos verdaderos científicos piensan que el diseño inteligente es más persuasivo. Así que, en una frase que se ha convertido en un mantra, lo que reclaman es que se explique la controversia Ken Bingman, que lleva 42 años dedicado a la enseñanza en torno a Kansas City, asegura que no sabe si los jóvenes de hoy son más religiosos, pero sí observa que más y más estudiantes quieren una conexión con Dios Bingman, un hombre religioso que suele frecuentar la iglesia, considera sin embargo que el lugar donde debería fijarse esa conexión no debe ser la clase de ciencia. Ni tampoco el Tribunal Supremo, que en 1988 proclamó la inconstitucionalidad de mezclar los asuntos del Estado con los de la iglesia El problema se agrava porque en muchos otros centros del país, la enseñanza de la evolución a menudo se ningunea para evitar entrar en colisión con asociaciones de padres, legisladores, tribunales y consejos escolares. Conflicto político Candyce Leonard, profesora de Humanidades en la Universidad de Wike Forest, en Carolina del Norte, dice que sus colegas y amigos creen que detrás del debate sobre la teoría de la evolución se repite el eterno conflicto entre moderados y conservadores. No tiene que ver con el origen de la vida sino que es otra forma de mostrar un desacuerdo y sobre todo habla de quien ocupa el poder en un determinado momento No me parece- -prosigue Leonard- -que se diferencie mucho del caso de Felix Mantz, detenido en 1527 por negarse a bautizar a su hijo, algo considerado entonces en Suiza como una violación de las leyes que obligaban a cristianizar a todo recién nacido. Hallado culpable de herejía y traición, Mantz fue condenado a muerte y arrojado en medio de la corriente del río Lamatt, cargado de cadenas, delante de su mujer, su madre y su hijo. Resulta llamativo que después de haber abandonado Europa para dejar atrás la intransigencia religiosa, a comienzos del siglo XXI volvamos a repetir discordias del pasado entre la ciencia y la religión El pastor Bill J. Leonard, decano y profesor de historia de la iglesia en la Escuela de la Divinidad de la Universidad de Wake Forest, en Carolina del Norte, recuerda que el debate sobre la evolución se remonta al año 1859, cuando Darwin dio a la imprenta el manuscrito de El origen de las especies Fue recibido como una amenaza por los cristianos conservadores de Estados Unidos, que sentían que negaba: 1) la lectura literal de las historias de la creación que figuraban en el Libro del Génesis; 2) la idea de un creador benevolente sustituida por la naturaleza La evolución, optativa Ante la decisión del consejo escolar del condado de Cobb de impulsar la enseñanza de la evolución, después de años en que estaba proscrito referirse al evolucionismo en las escuelas elementales y primarias o se orillaba el asunto como lección optativa en los institutos, en lo que suponía una violación de los planes estatales de estudio, 2.300 padres y ciudadanos firmaron hace unas semanas una queja pública. El consejo escolar trató de calmar los ánimos con la introducción de una frase que parece inocua, pero contiene implicaciones que van por ejemplo en contra de la caracterización que la más prestigiosa organización científica de Estados Unidos, la Academia Nacional de Ciencias, hace de la evolución: Una de las más poderosas y útiles teorías científicas de las que disponemos y que está respaldada ade-