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34 DOMINGO 27 2 2005 ABC Madrid La demolición del Windsor comienza con una inspección aérea y el refuerzo de los sótanos La familia Reyzábal quiere abrir otra investigación y ha solicitado la paralización del derribo b Mientras los dueños ponen en duda la investigación oficial, que determinará la causa del siniestro, Urbanismo se plantea si el pago del derribo será con apremio SARAH ALLER MADRID. El primer tanteo para despiezar la torre Windsor comenzó ayer con la inspección ocular del exterior del rascacielos y el ensamblaje de la tercera grúa que se empleará en los trabajos de demolición. Dentro del perímetro de seguridad establecido a los pies del edificio, los operarios ultimaban el dispositivo que se empleará para retirar, en primer lugar, los restos inestables del inmueble siniestrado. Varios miembros del equipo encargado de la obra- -formado por 50 personas- -dedicaron parte de la jornada a reforzar los túneles y sótanos de la zona afectada de Azca. El objetivo, que los trabajos se realicen sin peligro de hundimiento por el peso de las grúas. Los preliminares del desmontaje también se vivieron a más de cien metros de altura, en la misma cima del rascacielos siniestrado. Hasta ese lugar ascendieron tres operarios, protegidos en el interior de una cabina que se colgó de una de las grúas. Durante más de media hora sobrevolaron sin tomar tierra la cubierta del Windsor y revisaron el amasijo de hierros acumulados a partir de la planta 17. Esta inspección aérea servirá además para trazar los primeros trabajos. Por un lado, para determinar qué piezas se deben retirar primero y, por otro, para comprobar cuál será la calidad de trabajo de los operarios al oscilar las jaulas de las grúas. De este último chequeo tampoco se libró el interior del edificio. A media mañana, un grupo de técnicos municipales penetraron en el esqueleto del Windsor. Junto a ellos, el decano del Colegio Oficial de Arquitectos de Madrid, Ricardo Aroca, y la concejala de Urbanismo, Pilar Martínez. Ascendieron hasta la planta 24 y comprobaron in situ el estado estructural del inmueble. Aroca, uno de los primeros expertos en descartar un posible hundimiento del edificio, aseguró ayer que su tesis cobra ahora más fuerza. Podemos estar tranquilos porque la probabilidad de un colapso total del edificio es prácticamente nula. Está aún mejor de lo que esperaba Según el decano, el núcleo central está estable y aunque los soportes de hormigón han perdido 5 ó 6 centímetros de sección no entrañan riesgo alguno. Lo que más preocupa al arquitecto Tres operarios chequearon el exterior del rascacielos a bordo de una jaula suspendida sobre una grúa JAVIER PRIETO