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18 Nacional LA CRISIS DEL CARMELO DOMINGO 27 2 2005 ABC Los vecinos exigen el 3 para pisos y cemento ABC. Cerca de mil vecinos del ELENA CARRERAS barrio del Carmelo de Barcelona cortaron ayer una de las vías de circunvalación más importantes de la ciudad para exigir a las instituciones y a la clase política que unan sus fuerzas para resolver los problemas de las mil personas desalojadas desde hace un mes. Durante la marcha vecinal se corearon varias consignas contra los políticos, como Menos discutir y más ayudas o Ese 3 por ciento para pisos y cemento que rezaba una pancarta, y que tuvo un amplio eco entre los manifestantes, indignados por el vergonzoso espectáculo ofrecido por Maragall y Mas en el pleno del Parlament. Lo que el Carmelo se pregunta TEXTO: ÀLEX GUBERN BARCELONA. Un mes después del hundimiento del Metro bajo el barrio del Carmelo, la crisis sigue plagada de interrogantes: unos comienzan a responderse, otros corren riesgo de ser engullidos por la deriva política que ha tomado el caso. Del método austriaco al tres por ciento ahí van algunas preguntas. ¿Quiénes son las víctimas? 1.089 personas. Menos unos setenta todas siguen fuera de sus casas desde que el 27 de febrero se produjese el primer hundimiento. De los desalojados, un centenar- -34 familias- -han perdido o perderán sus viviendas. La Administración asegura que tras completarse el sellado del túnel hundido el retorno es seguro para 600 de ellos. No obstante, los vecinos exigen más garantías además del cobro inmediato de indemnizaciones antes de volver. Para el resto, la vida en el hotel podría prolongarse un mínimo de dos meses. La retahíla de asociaciones de afectados y el batallón de abogados que les asesora dificulta las negociaciones, encalladas a la hora de cuantificar monetariamente los daños morales por el desalojo. ¿Por qué se hundió el túnel de maniobras? Después de cuatro semanas, una comparecencia en comisión y dos sesiones plenarias, la Generalitat no ha sido capaz de responder con claridad a esta pregunta, ofreciendo tan sólo una serie de indicios que, en toda caso, sí constatan una lamentable cadena de descuidos e irregularidades en la tramitación y ejecución del proyecto. El peligro era latente, pero no evidente señaló el consejero Joaquim Nadal. Fallaron pues los mecanismos de control. Nadie reparó en las advertencias de peligro: tanto la conocida inestabilidad del terreno, como las quejas de los vecinos, que vienen denunciando grietas desde el inicio de las obras. ¿Quién controla la seguridad de las obras? Por volumen de obra en el conjunto del territorio, Gisa, la empresa pública a cargo de las obras de la Generalitat, se ha visto incapaz de controlar directamente todos los trabajos que encarga. En el Carmelo, y en una práctica habitual, delegó el control directo de la obra- -a las empresas TEC 4 y Geoconctrol- y dejó que fuese la propia UTE constructora- -FCC, Comsa y Copisa- -quien se autocontrolase. Una temeraria conjunción de externalizaciones y subcontrataciones impidió que el control fuese efectivo. Sumado ello a una excesiva confianza en el método de construcción, el desastre estaba servido. ¿La técnica era la adecuada? Para la ampliación de la Línea 5 del Metro- -2,7 kilómetros de trayecto para dar servicio al Carmel y sus barrios adyacentes, un sector de Barcelona históricamente relegado- -se escogió una variante del llamado método austriaco, según la Generalitat, el único posible allí. Descartada la tuneladora al tratarse de un tramo demasiado corto, o la trinchera a cielo abierto al ser una zona urbanizada, se optó por una técnica que aplicada con prudencia no debe ser peligrosa. En el Carmelo, sin embargo, la orden de reforzar el túnel auxiliar al detectarse movimientos de tierra llegó demasiado tarde. ¿Hubo negligencia? La Generalitat asegura que con la información de que dispone no se ha detectado actitud dolosa. En todo caso, se trata de una consideración ahora ya superflua cuando es la Justicia la que determinará si hubo delito en la ejecución del proyecto. El cruce de declaraciones entre la dirección de obras y la UTE constructora acusándose de ahorrar en hormigón es sólo el preludio de una larga batalla judicial: la factura del fiasco es demasiado elevada. ¿Se gestionó la emergencia de forma correcta? Pese a que el Ayuntamiento de Barcelona ha hecho en el Carmelo un despliegue de atención social sin precedentes, los damnificados se muestran indignados. Pese a que la reacción municipal ha sido mucho más intensa que en otros casos de emergencia en la ciudad, la sensación de desamparo se extiende entre los desalojados. Con todo, la peor parte se la lleva la Generalitat, a cargo de la gestión técnica. La detección de un segundo cráter a la semana del primer derrumbe, y la obligada marcha atrás en la orden de regreso, quebró la confianza de los vecinos de forma definitiva, un abismo de recelo que la decisión radical de rellenar con hormigón el túnel hundido no ha conseguido salvar. ¿Quién es el responsable político? El hecho diferencial de la crisis del Carmelo es que la responsabilidad política es transversal. Fue el gobierno de CiU quien licitó la obra en junio de 2002 y quien trasladó el túnel de maniobras al Carmelo. No obstante, fue la actual Generalitat la que en febrero de 2004 asumió y firmó la modificación del proyecto. El tripartito se defiende alegando que tan sólo legalizó unos cambios que a lo largo de dos años se llevaron a cabo sin papeles, una práctica por otra parte habitual en la obra pública. Es sólo una de las perversiones en la manera de construir obra pública de la que hablaba el consejero Nadal. El supuesto cobro de comisiones- -el famoso tres por ciento -viene a ser la guinda podrida de un pastel de proporciones enormes. Las dos dimisiones son anecdóticas. ¿Puede volver a pasar? La construcción de túneles se ha paralizado y el método austriaco se ha proscrito si no se aplica con los protocolos de seguridad máximos. Igualmente, se ha ordenado la reorganización de Gisa, que recuperará el control directo de todas las obras. La comisión de investigación parlamentaria- -política y técnica- -tiene que arrojar algo de luz- -o todo lo contrario- -sobre el Carmelo y los últimos cuatro años de CiU. Mientras, 1.000 vecinos siguen en la calle. El supuesto cobro de comisiones ilegales- el tres por ciento de Maragall- -es sólo la guinda podrida sobre una manera de hacer obra pública plagada de irregularidades, empezando por la inhibición en el control de los trabajos