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4 Opinión DOMINGO 27 2 2005 ABC Directores Adjuntos: Eduardo San Martín, Juan Carlos Martínez Subdirectores: Santiago Castelo, Rodrigo Gutiérrez, Carlos Maribona, Fernando R. Lafuente, Juan María Gastaca, Alberto Pérez Jefes de área: Jaime González (Opinión) Mayte Alcaraz (Nacional) Miguel Salvatierra (Internacional) Alberto Aguirre de Cárcer (Sociedad- Cultura) Ángel Laso (Economía) Jesús Aycart (Arte) Adjunto al director: Ramón Pérez- Maura GUILLERMO LUCA DE TENA PRESIDENTA- EDITORA: CATALINA LUCA DE TENA CONSEJERO DELEGADO: SANTIAGO ALONSO PANIAGUA PRESIDENTE DE HONOR: DIRECTOR: Redactores jefes: V. A. Pérez, S. Guijarro (Continuidad) A. Collado, M. Erice (Nacional) F. Cortés (Economía) A. Puerta (Regiones) J. Fernández- Cuesta (Sociedad) A. Garrido (Madrid) J. G. Calero (Cultura) E. Ortego (Deportes) F. Álvarez (TV- Comunicación) L. del Álamo (Diseño) J. Romeu (Fotografía) F. Rubio (Ilustración) Director General: Héctor Casado Económico- financiero: José María Cea Comercial: Laura Múgica Producción y sistemas: Ignacio Sanz IGNACIO CAMACHO ZAPATERO, ERRE QUE ERRE CON ERC STA vez con publicidad, el presidente del Gobierno se ha entrevistado de nuevo con Carod- Rovira en el Palacio de la Moncloa. En circunstancias normales, nadie debería extrañarse de ello si consideramos que se trata de los líderes de dos partidos que actúan como socios parlamentarios en las Cortes Generales y en el Parlamento de Cataluña. Es notorio, sin embargo, que estamos en presencia de una alianza extraña, que escapa a un análisis razonable de las coaliciones políticas. Esquerra Republicana se sitúa de forma expresa más allá del sistema constitucional vigente, tanto en lo que concierne a la forma de Gobierno como a la forma de Estado. Ha votado a favor del plan Ibarretxe, dejando claro que se queda corto para sus aspiraciones. Ha promovido el voto negativo en el referéndum sobre la Constitución europea (y pretende incluso rentabilizar el resultado) reconociendo que coarta su vocación independentista. En todo caso, no se puede acusar a Carod y los suyos de ambigüedad o de indefinición, lo cual es sin duda de agradecer en el confuso panorama de las opciones nacionalistas. Zapatero persiste en el empeño de mantener y reforzar esta alianza imposible. La creación de un grupo de trabajo o comisión para buscar unas relaciones más estables demuestra que el Gobierno socialista es consciente de su posición precaria y está dispuesto a negociar cuestiones delicadas. Porque Esquerra tiene muy claro que su única ambición en esta legislatura es conseguir una reforma sustancial del Estatuto de Autonomía. De hecho, las pocas leyes que hasta ahora ha conseguido aprobar el Parlamento han sufrido una muy complicada tramitación, incluyendo un veto en el Senado al proyecto de ley de Presupuestos. Prisionero de sus propios objetivos, Zapatero se muestra contumaz en el deseo PAZ EN PELIGRO NTES incluso de que el terrorista suicida palestino Abdulah Badrán acabara con la vida de cuatro israelíes en la puerta de un karaoke de Tel Aviv, se sabía que no iba a ser fácil el camino hacia la paz. Décadas de enfrentamiento y violencia entre israelíes y palestinos son difíciles de erradicar de golpe. El dolor y el resentimiento acumulados constituyen un escenario emocional muy difícil de desactivar a pesar de los esfuerzos negociadores de las partes involucradas en el proceso de paz abierto semanas atrás con la tregua acordada por Ariel Sharón y Mahmud Abbas. Ambos eran conscientes de ello cuando suscribieron este acuerdo el pasado 8 de febrero en Egipto. De hecho, sabían que el camino iba a estar plagado de contratiempos, tal y como Badrán y el Yihad Islámico se encargaron de demostrar el viernes por la noche. Es indudable que estamos, todavía, ante un escenario de pacificación incipiente, aunque favorecido por el clima de distensión que propician los nuevos aires diplomáticos inaugurados por la Administración Bush y su voluntad de redefinir las coordenadas geopolíticas de todo el Oriente Próximo. Nadie discute que nos hallamos ante un comienzo cogido por alfileres, al que amenazan infinidad de frentes. Los recelos entre Israel y Palestina son todavía demasiado fuertes a un lado y otro de una frontera de enemistad repleta de agravios y heridas sin cicatrizar. A esta circunstancia se añade otra: la presencia de grupos radicales que no están dispuestos a que se consolide la esperanza de paz; bien porque de materializarse los conduciría a su desaparición, bien porque los estimulan intereses de diversa procedencia que azuzan la pervivencia del statu quo de violencia. La reivindicación por vídeo de la última acción criminal por parte del Yihad supone un desafío que Abbas no debe tolerar. Sin embargo, la decisión palestina de condenar el atentado inmediatamente y de abrir una investigación oficial orientada a la determinación efectiva de los autores, parece un buen principio. De hecho, abre una vía de autorresponsabilización que, impulsada por el presidente Abbas, marca una diferencia notable con etapas anteriores, ya que involucra a las instituciones palestinas en la represión del terrorismo que pudiera provenir del entorno radical de su comunidad. Este hecho, sumado al decidido impulso norteamericano a poner fin a un estado de guerra de más de medio siglo de historia y a la voluntad de los sectores moderados israelíes de no ceder a tentaciones rupturistas, permiten no dar por perdida la oportunidad que se abrió hace un mes, frente a las aguas del Mar Rojo, en Sharm el Sheij. E de reproducir a escala nacional el modelo del tripartito catalán. Haría bien, no obstante, en considerar otras opciones razonables, que podrían situarse en un pacto de Estado con el Partido Popular de cara al gran debate territorial que se avecina. La oferta de Rajoy sigue en pie, pero la tibia respuesta socialista (peor todavía ahora que se crean grupos de trabajo por todas partes) refleja que el Gobierno apuesta por el oportunismo en espera de las próximas elecciones autonómicas en el País Vasco y en Galicia. En cuanto a la posibilidad de acuerdo con Convergencia i Unió, es evidente que las puertas se han cerrado de forma brusca, aunque hace algún tiempo llegaron a estar al menos entreabiertas. Si prosigue viento en popa el distanciamiento provocado por Pasqual Maragall en el Parlamento catalán, al acusar efímeramente de corrupción a los convergentes (que ya han anunciado querellas) la coalición nacionalista podría tomar nota y hacer valer su condición de bisagra en el Senado para tirar por tierra, una por una, todas las iniciativas legales que allí lleguen. Aunque luego el PSOE subsanara el rechazo en el Congreso, el ninguneo a la Cámara Alta tendría un efecto estética y éticamente devastador, sobre todo cuando uno de los objetivos de la legislatura declarados por el presidente del Gobierno era dar relevancia al Senado El lío en el que Maragall ha metido a Zapatero es un de tamaño estimable. Sería triste, en cualquier caso, que la ruptura entre Convergencia i Unió y el Partido Socialista Catalán, así como la necesidad apremiante de Rodríguez Zapatero, conviertan a Esquerra Republicana en centro y eje de la política, no sólo en Cataluña, sino también en el conjunto de España. En manos del Gobierno socialista está la facultad de impedirlo. A CANTERA DEL TERROR U N millar de miembros de Jarrai- Haika- Segi terminaron en las filas de ETA, bien en los comandos operativos o bien echando una mano en grupos de apoyo que dan cobertura a los pistoleros. Tal y como revela hoy ABC, algunos de los elementos de esta tristemente fértil cantera del terror llegaron incluso a la dirección de la banda, como Javier García Gaztelu, Txapote Irantxu Gallastegi o Mikel Zubimendi. La fuerza de los hechos, irrebatibles ante las dimensiones de este trasvase de fuerzas, otorga más importancia si cabe al juicio que se sigue en la Audiencia Nacional contra una treintena de miembros de esa trama juvenil, acusados de integración en banda armada y de la comisión de otros delitos. No se juzga penalmente a ninguna organización, sino a personas que la integran y contra las que la Fiscalía y el Juzgado instructor hallaron sólidas pruebas para sentar en el banquillo de los acusados. La implicación de este colectivo juvenil en la actividad criminal general de la banda ha sido profusa y hasta abrumadora en algunas especialidades delictivas como, por ejemplo, el terrorismo callejero. Pese a ello, la indecente simplificación de los chicos de la gasolina elaborada por Xabier Arzalluz ha creado doctrina en las filas del nacionalismo y superado la feliz jubilación política de su lamentable autor. Ayer, en Bilbao, representantes del PNV apoyaron la concentración abertzale contra el mencionado proceso judicial. Pero apoyaron algo más: dieron respaldo a la siniestra cantera donde se han forjado cientos de asesinos y que ahora los tribunales comienzan a clausurar.