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ABC SÁBADO 26 2 2005 45 El Ministerio de Sanidad pretende que cuatro millones de españoles dejen el tabaco en diez años Suspendidas las visitas ad limina La enfermedad del Papa ha obligado a suspender la visita ad limina de los obispos valencianos y andaluces, programada en Roma del 27 de febrero al 6 de marzo. Del 21 de febrero al 2 de marzo se está desarrollando la de los obispos catalanes y gallegos, que ayer acudieron al hospital Gemelli para rezar por el Papa. El primado de Cataluña, Jauma Pujol, el arzobispo de Barcelona, Lluis Martínez Sistach y el de Santiago de Compostela, Julián Barrio, subieron a la décima planta para interesarse por la salud del Pontífice. La superposición de algunas fechas permitía que el Papa recibiese el lunes 28 a la segunda tanda de obispos españoles para entregarles otro discurso sobre la situación espiritual de España, completando los temas no mencionados en el mensaje del 24 de febrero que causó un fuerte resquemor del Gobierno. Tanto el cardenal de Sevilla, Carlos Amigo Vallejo, como el arzobispo de Valencia, Agustín García- Gasco, pidieron oraciones por la salud del Papa, igual que prelados y conferencias episcopales de todo el mundo. A diferencia de los obispos gallegos, los catalanes tuvieron la suerte de ser recibidos por el Papa a principios de esta semana, cuando se restablecía satisfactoriamente, hasta el punto de incluir en su agenda audiencias individuales con cada uno, inicialmente no previstas. Aunque acudan menos, la embajada de España mantiene el almuerzo del día 28 en honor de los obispos visitantes y de los prelados españoles en la Curia romana. El Padre Corrado, un sacerdote polaco, revisa los periódicos para informarse sobre la salud del Papa articular palabras, por lo que su capacidad de expresarse será muy limitada mientras tenga que conservar el tubo en la tráquea. Nadie se aventura sobre el tiempo que deberá transcurrir qntes de quitárselo, pues los graves espasmos de laringe que provocaron las crisis respiratorias del 1 de febrero y del jueves pasado pueden repetirse a la próxima infección, un riesgo que se rebajaría reduciendo las visitas. Navarro- Valls confirmó que desde el regreso al Vaticano el día 10 de febrero un experto en reanimación vigilaba continuamente al Papa en su apartamento queña? Depende para quién Después de salir del quirófano, como la anestesia fue superficial, el Papa recuperó pronto la lucidez en su habitación. Según Navarro- Valls, enseguida escribió ¿Pero qué me han hecho? seguido de puntos suspensivos. Y en la línea inferior, Pero yo soy siempre Totus Tuus el lema que asumió como obispo, un todo tuyo dirigido a la Virgen. Desde que Juan Pablo II perdiera momentáneamente la capacidad de leer poco antes de la celebración de las bo- REUTERS ¿Pequeña? Depende para quién El jueves por la tarde, cuando los médicos le explicaron que la traqueotomía era una operación pequeña Juan Pablo II les respondió sonriendo: ¿Pe- Descansó bien durante la noche y desayunó con buen apetito un café con leche, con galletas, y un yogur das de plata del Pontificado en octubre del 2003, los altos responsables de la Curia romana han confirmado que un mudo total no puede celebrar la Eucaristía y otros sacramentos, pero ha habido ya casos de obispos que han seguido gobernando la diócesis después de perder la voz, y lo mismo se aplica al obispo de Roma. El dictamen canónico, repetido hace poco por el cardenal Francesco Pompedda, prefecto del Tribunal (Supremo) de la Signatura, es muy claro, pero las implicaciones prácticas son otro asunto. La capacidad de escribir del Papa es muy limitada, debido también al párkinson, por lo que comunicar supone no sólo un gran esfuerzo sino también un serio riesgo añadido como fue, el pasado miércoles, la lectura del mensaje a la audiencia general. gosamente cumple para sus fieles hoy con el deber que le fue confiado a Simón Pedro por el Mesías resucitado en las orillas del Lago Tiberíades: Apacienta mis ovejas Ese hombre es la garantía de una verdad que pretende echar en cara cosas paradójicas, absurdas, para quienes pretenden quedarse en el ámbito de la razón y la modernidad. Auténticos escándalos, empezando por el de la Eucaristía, que mediante una serie de palabras antiguas asegura transformar el pan y el vino nada menos que en la carne y la sangre de un Crucificado en Jerusalén, hace ya veinte siglos. Con poco que se piense, aparece el vértigo, el escalofrío, el sagrado estremecimiento que ya no advertimos, ocupándonos del Vaticano como Institución de poder, juzgando las recaídas políticas de sus elecciones, viendo al Pa- pa como a uno más entre los grandes de la Tierra. Quizá porque nos obligaría a tomar posición, a elegir, hemos apartado el enigma provocador que encarna cada Papa. Y que también Juan Pablo II representa. Sufriendo su sufrimiento advertiría, al mismo tiempo, la seducción y la desazón terrible es este Misterio grita la misma Escritura) de lo que rodea ese lecho en un hospital romano. Lo que los ojos del cuerpo no ven, pero que, incluso en la bruma que nos rodea, vislumbran los ojos de la fe: la gloria de Cristo mismo que continúa su pasión en el sufrimiento de ese ancia- El Papa representa al Hijo mismo de Dios que camina en la Historia no enfermo, al que un día acogerá con su ven, siervo bueno y fiel Desde la penumbra de mi silla, me preguntaría cómo unas espaldas de mortal pueden sostener tan consciente responsabilidad, qué fuerza sostiene a quien es llamado a este ministerio- -inquietante, más que deseable- -sin parangón sobre la Tierra. Siempre, en cada religión, los hombres de Dios no son más que mediadores, anunciadores, maestros, testimonios del Eterno. Sólo en el cristianismo es más, sólo en su versión católica, un hombre, el Papa, representa, de algún modo hace visible, al Hijo mismo de Dios que camina en la Historia. Comprendería bien, en aquella habitación del Gemelli, por qué la Iglesia obliga a cada uno de sus sacerdotes y a cada uno de sus fieles a rezar cada día para que sepa llevar un peso humanamente intolerable. Ahora, quizá, ese peso es aliviado por Juan Pablo II: Decirlo puede parecer sorprendente, pero no lo es desde la perspectiva de la fe. Karol Wojtyla, tan viejo y enfermo, ha sido llamado a ser testigo del sufrimiento que lo hace común a su Jefe, Cristo. El Papa sobre su cruz nos remite a Jesús mismo, porque- -como ya hace- -acepta con coraje, humildad y resignación beber ese cáliz amargo que, en Getsemaní, aterró a Jesús mismo. El Pontífice que ha escrito más encíclicas y pronunciado más discursos es ahora casi incapaz de escribir y de hablar, pero pronuncia precisamente ahora su homilía más convincente: la que mana del dolor asumido cristianamente y, por tanto, transfigurado. Sobre todo esto, gratamente, reflexionaría si, en un caso impensable, velara junto a ese lecho romano. Publicado en Corriere della Sera. Reproducido con autorización del autor