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44 SÁBADO 26 2 2005 ABC Sociedad El Papa ya respira bien, aunque tendrá que renunciar a hablar durante algunos días El Pontífice no sufre infección broncopulmonar y puede tomar alimentos semisólidos la parálisis muscular progresiva causada por el párkinson, Juan Pablo II tenía mucha dificultad para articular palabras antes de esta crisis respiratoria JUAN VICENTE BOO. CORRESPONSAL ROMA. El Papa tiene una sensación de alivio notable y no ha necesitado en ningún momento respiración asistida mecánica pero tendrá que renunciar a hablar durante algunos días según manifestó ayer su portavoz, Joaquín Navarro- Valls. La sensación de alivio se notaba en el hospital Gemelli después de horas de nerviosismo, pero no en la Curia, pues la situación objetiva del Santo Padre es mucho peor que hace dos días. Juan Pablo II descansó bien durante la noche y desayunó con buen apetito un café con leche, con galletas dentro, y un yogur, según detalló su portavoz ayer al mediodía. Navarro- Valls precisó que el Papa no tenía fiebre, que la evolución postoperatoria continúa de modo regular, la respiración es autónoma y las condiciones cardiovasculares se mantienen buenas Por otra parte, no ha habido ni hay ningún síndrome broncopulmonar infeccioso que es uno de los peores peligros para un enfermo en esas condiciones. b Debido a Lenta recuperación Por indicación de los médicos el Papa deberá renunciar a hablar durante algunos días para favorecer la recuperación de la función de la laringe. La parálisis muscular progresiva causada por el párkinson ya le dificultaba pronunciar palabras. A partir de ahora su capacidad de expresarse será muy limitada, mientras tenga que conservar el tubo en la tráquea. El tiempo de recuperación resulta difícil de estimar ya que los graves espasmos de laringe, que provocaron las crisis respiratorias del 1 de febrero y del jueves, pueden repetirse en la próxima infección. Pero el comunicado señalaba que por indicación de los médicos, el Papa deberá renunciar a hablar durante algunos días para favorecer la recuperación de la función de la laringe Al principio, una persona sometida a traqueotomía no puede hablar. Después puede hacerlo poniendo el tapón al tubo que asoma desde su tráquea, algo más abajo de la nuez. De ese modo el aire vuelve a pasar a través de las cuerdas vocales y sale por la boca, aunque con una voz deformada y extraña. Debido a la parálisis muscular progresiva causada por el párkinson, el Papa tenía ya mucha dificultad para Dos mujeres rezan por la salud del Papa en el monasterio polaco de Jasna Gora AFP LA NOCHE DEL ATLETA DE DIOS VITTORIO MESSORI Periodista especializado en información del Vaticano M e acompaña desde ayer un extraño pensamiento: ¿Qué haría si me fuese concedido compartir la pena- -y, a la vez, gozar el privilegio- -de los que velan las noches del Papa, en su habitación de enfermo en la última planta del hospital que quiso erigir el tempestuoso converso Agostino Gemelli? Una pequeña silla en un ángulo en penumbra y sin otro empeño que el de estarme quieto, meditando en silencio, dejando a otros, obviamente, los asuntos que no me incumben. Sufrir la pena, digo, de una situación semejante. No existe, no puede haber sospecha de retórica en confirmar que, para el católico, este hombre es lo que su pro- pio nombre indica: Papa, es decir, algo más que padre un afectuoso y tierno papá papaíto ¿Cómo no sufrir, entonces, a la vista del cuerpo paterno doblegado por un mal que desde hace años, día tras día, avanza implacable, fijando la rigidez de los miembros y el rostro que hemos amado en el vigor de la madurez, cuando el mundo- -sorprendido y fascinado- -hablaba del Atleta de Dios La fuerza del anuncio evangélico se unía a la fuerza del anunciador, formando una unión que contribuyó, entre otras cosas, a agrietar y más tarde derrumbar la inmensa prisión de la que él mismo había conocido los barrotes; aquel régimen que proclamaba la inexistencia de Dios y que parecía de un acero imperforable. A la tan conocida y burlona pregunta de Stalin sobre el número y el armamento de las divisiones del Papa este sucesor de Pedro le dio la más definitiva de las respuestas. El misterio de un Papa. Pero, junto a la pena, sería consciente del privilegio: una ocasión única de reflexión, casi un curso- -dramáticamente condensado- -de ejercicios espirituales. En aquel ángulo apartado, percibiría, casi palpable, el sentido del misterio. Ese misterio que cada Papa representa. Como le recordé en la primera de las preguntas que él mismo quiso que le hiciera, frente a él- -como, a través los siglos, frente a cada uno de los hombres vestidos de blanco que se proclama y que se considera Vicario de Cristo en la Tierra es necesario elegir. O la persona que representa semejante pretensión es realmente el enigmático tes- timonio viviente del Creador, o quizás es el mayor responsable de una ilusión que dos mil años de persistencia han vuelto todavía más grotesca y alienante. ¿Quién es, realmente, el hombre de respiración dificultosa que está en la cama del hospital? Conozco muy bien las razones del rechazo, de la incredulidad, del agnosticismo: esas razones (que no es lícito infravalorar porque parecen deseadas por Dios mismo, que ama revelarse en el claroscuro para salvar nuestra libertad de rechazarlo) fueron también las mías. Pero desde hace mucho tiempo, y no por mérito propio, una evidencia irrefutable ha reventado las costras de una duda que me parecía impenetrable. Por tanto, ya no vacilo: ese octogenario que sufre entre las sábanas se encuentra en un diálogo tan misterioso como directo con Dios. Ese hombre que respira fati-