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26 Internacional SÁBADO 26 2 2005 ABC Bush concluye su gira europea con un nuevo tono, pero las mismas divisiones Análisis y comentarios pasan de la hostilidad al escepticismo b El viaje sirvió para entablar un Satisfacción en Moscú tras la cumbre con EE. UU. AFP MOSCÚ. El jefe de la diplomacia rusa, Serguei Lavrov, expresó ayer su satisfacción por los resultados de la cumbre entre Rusia y Estados Unidos en Bratislava, señalando que fue una de las más productivas en lo que concierne a la preparación de decisiones concretas Los presidentes Vladimir Putin y George W. Bush aprobaron una veintena de directivas concretas dijo el ministro en Kazajstán, donde asistía a una reunión multilateral. Estas directivas se ocupan de la seguridad nuclear, incluyendo la lucha contra el terrorismo nuclear, la cooperación económica, el comercio y la aceleración de la adhesión de Rusia a la Organización Mundial del Comercio así como de la elaboración de mecanismos de reacción a situaciones de emergencia agregó Lavrov. diálogo normalizado entre EE. UU. y la UE, con margen de confianza suficiente para expresar tanto acuerdos como desacuerdos PEDRO RODRÍGUEZ. CORRESPONSAL WASHINGTON. A veces, una sola viñeta dice mucho más que todo un desfile de editoriales, columnas y recapitulaciones. En vísperas de la noche de los Oscars en Hollywood, el popular diario USA Today reproducía ayer un chiste en el que el presidente Bush y sus críticos aliados- -personificados en Jacques Chirac- -eran galardonados con una estatuilla a la mejor actuación estelar para disimular las fisuras trasatlánticas. Broma que refleja la emergencia de un nuevo tono entre EE. UU. y Europa pero con las mismas divergencias en cuestiones fundamentales. La Administración Bush ha presentado este viaje plagado de gestos conciliatorios como una oportunidad para concentrar voluntades en torno a los valores democráticos compartidos a ambos lado del Atlántico. Y los líderes europeos, por su parte, han intentado sacar partido de una ocasión descrita por un alto cargo de Bruselas como el espontáneo romance surgido ante la evidencia de otros cuatro años de matrimonio con Bush en la Casa Blanca. Según el consenso de análisis publicados por la Prensa de EE. UU. la gira europea de Bush no ha superado las diferencias existentes en cuestiones es- El líder eslovaco (izquierda) y Putin colocan una corona en honor al Ejército Rojo tratégicas como Irán, las ventas de armas a China o el cambio climático. Pero, al menos, el viaje habría servido para pasar página a las tensiones planteadas por el uso de la fuerza contra el régimen de Sadam y entablar un dialogo más normal, con sitio para expresar tanto acuerdos como desacuerdos. Este pragmatismo dialogante ha sido explicado por el canciller alemán Gerhard Schröder como un acuerdo para no enfatizar constantemente en lo que no estamos de acuerdo y concentrarnos en lo que estamos de acuerdo De hecho, la ofensiva trasatlántica de la Casa Blanca no termina con esta gira. El presidente Bush tiene previstos AP otros dos viajes adicionales a corto plazo: en mayo a Rusia para conmemorar el final de la Segunda Guerra Mundial y en junio a Gran Bretaña para participar en la cumbre anual del G- 8. Incentivos a Irán Dentro de este esfuerzo de reconciliación se ha producido un cierto cambio en la línea dura de Washington hacia las ambiciones nucleares de Irán. Por primera vez, la Administración Bush ha dejado abierta la posibilidad de ofrecer incentivos a Teherán para que fructifiquen las negociaciones entabladas por Alemania, Gran Bretaña y Francia. Según ha indicado el nuevo conse- jero de seguridad nacional de la Casa Blanca, Stephen J. Hadley, se ha logrado una convergencia de estrategias. El colofón de este viaje con Vladimir Putin también ha servido para plantear una agenda positiva de cooperación en cuestiones de seguridad, sin resaltar demasiado los desacuerdos sobre la involución política de Rusia. En esta exhibición de contrastes comedidos, el ex agente del KGB ha reprochado la ignorancia de los que le critican, mientras Bush ha recordado que todas las democracias tiene en común el imperio de la ley, la protección a las minorías, libertad de Prensa y una oposición política viable BUSH, ZAPATERO Y EL ANTIAMERICANISMO CARLOS ALBERTO MONTANER P oco después del referéndum español sobre la Constitución europea, Bush aterrizó en el viejo continente. Los dos hechos tienen un paradójico paralelismo que vale la pena explorar. Como se sabe, los españoles salieron a votar con ánimo desvitalizado, pero más del ochenta por ciento de los que acudieron a las urnas (un 42 por ciento del censo electoral) optó por darle el visto bueno, de manera que la gran ley de leyes europea pasó su primera prueba de fuego. Hasta aquí no hay nada sustantivo que objetar. Pero donde a cualquier persona sensata se le ponen los pelos de punta es en la razón de fondo esgrimida por el Gobierno de Zapatero para solicitar la aprobación de la Constitución europea: fortalecer una gran entidad política destinada a equilibrar y hacerle frente al poderío actual de Estados Unidos y al potencial desarrollo de China, como dijo Josep Borrell, socialista catalán y presidente del Parlamento Europeo, en la televisión pública española. Utilizaron el antiamericanismo, muy fuerte en España, para pedir el voto por una Europa unida. Precisamente, la gran oportunidad de paz y prosperidad que hoy tiene el mundo viene de la desaparición de los bloques, tras el fin de la guerra fría, y de la imparable expansión de los valores y métodos de gobierno establecidos en el perímetro cultural occidental: un inmenso espacio que hoy incluye a naciones tan disímiles como Japón, Turquía, Israel, India o Suráfrica, junto a Europa, Estados Unidos y Canadá. Lo que se impone, pues, no es recrear las viejas tensiones entre fragmentos adversarios, sino fortalecer la colaboración entre países que respetan los derechos humanos y civiles, toman sus decisiones mediante el método democrático, y organizan sus transacciones económicas con arreglo al mercado y a la existencia de propiedad privada. Es decir, los tres rasgos fundamentales que le dan forma y sentido a eso que llamamos Occidente De alguna manera, la esencia del mensaje de Bush cuando tocó tierra europea fue ésa: Estados Unidos no percibe a Europa como una fuerza distinta o adversaria, ni le preocupa su unión, ni le quita el sueño la existencia de una moneda única, el euro. Por el contrario, le parece que esa creciente cohesión del Hoy es posible la paz perpetua que Kant anunciara, pero para lograrla es necesario renunciar a los viejos esquemas mentales Viejo mundo es una oportunidad magnífica para hacer negocios sin costosas barreras aduaneras y para fortalecer la Alianza Atlántica, hoy una fuerza militar muy necesaria para evitar masacres y genocidios como los que americanos y europeos, a trancas y barrancas, consiguieron detener en Yugoslavia, o, en el futuro, para frenar los espasmos homicidas de Estados locos como Irán, Siria o Corea del Norte. Tal vez resulta más fácil estimular el paneuropeísmo si se utiliza en las campañas políticas el componente emocional antiamericano, pero ese tipo de nacionalismo agresivo, fundado en un injusto rechazo al otro- -un otro que dejó cientos de miles de muertos para rescatar a Europa del nazismo- además de ser una muestra de la peor demagogia, sólo prueba una profunda incapacidad para entender el momento histórico en que nos hallamos y las enormes posibilidades de felicidad colectiva que contiene. Hoy es posible la paz perpetua que Kant anunciara, pero para lograrla es necesario renunciar a los viejos esquemas mentales. Ese es el único obstáculo que se yergue en el horizonte.