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ABC SÁBADO 26 2 2005 Internacional 25 Dimite el ministro de Hacienda francés por tratar de ocultar sus propiedades Un alto ejecutivo, autor de novelas policiacas, le sucede en el cargo b El crecimiento del paro en Fran- cia por encima del nivel psicológico del 10 por ciento ha añadido tintes muy oscuros a la gestión gubernamental de Chirac JUAN PEDRO QUIÑONERO CORRESPONSAL PARÍS. Hervé Gaymard, ministro de Hacienda, dimitió ayer tras nueve días de escándalo inmobiliario. La oposición socialista denuncia la pérdida de credibilidad de Jacques Chirac y su Gobierno, cuando el paro vuelve a crecer y se teme que la crisis social, la erosión gubernamental y la hostilidad hacia la UE tengan consecuencias castastróficas para Europa. El ya ex ministro fue sustituido por Thierry Breton, presidente- director general de France Telecom, un ejecutivo puro y duro, autor de novelas policíacas. Gaymard es el tercer heredero de Chirac que se ve forzado a dimitir, víctima de escándalos inmobiliarios en los últimos diez años. Elegido presidente de la República en 1995, Chirac traspasó la alcaldía de París al más íntimo de sus colaboradores de la época, Jean Tiberi, que la perdió tras un largo rosario de escándalos municipales. Primer ministro de Chirac, entre 1995 y 1997, Alain Juppé fue el delfín del presidente, hasta ser condenado judicialmente, culpable de otros escándalos semejantes. Gaymard fue durante algunos meses estrella ascendente de la chiraquía Un joven (44 años) delfín en ciernes. Fue nombrado ministro de Hacienda para sanear las cuentas, luchar Hervé Gaymard AFP contra el paro y cumplir las promesas electorales de Chirac. Ha durado menos de tres meses. El ex ministro no se ha enriquecido. Sus amigos le consideran un hombre honesto. Pero mintió escandalosamente sobre su patrimonio, nada excepcional, por otra parte. Reguero de errores Propietario de un piso de 200 metros cuadrados, lo alquiló a un bajo precio (2.500 euros) y buscó un dúplex de 600 metros, cuyo alquiler (14.000 euros) debía contabilizarse como residencia de un ministro en ejercicio. Descubierto el apaño, se apresuró a renunciar a su nuevo apartamento de alquiler y se embarcó en una rocambolesca serie de explicaciones, sembradas de mentiras que le han costado el cargo y quizá la carrera. Tan sólo dos días después de asegurar que no tenía propiedades se descubría su piso de 200 metros frente a los jardines de Luxemburgo. Hizo gala de modestia, pero calló ser propietario de otros dos apartamentos y dos casas más en provincias que según cálculos de varios agentes inmobiliarios podrían suponer entre 2,2 y 2,5 millones de euros. Nada excepcional. Salvo que el ministro lo ha ocultado, ha mentido y se ha comportado como un cretino. Cuando se esperaban sus explicaciones por televisión, Gaymard anunció su dimisión precipitando una crisis política. Su sustituto entrará en funciones este fin de semana. Pero la metralla del escándalo va mucho más lejos. En nombre del PS, François Hollande denuncia la falta de credibilidad del presidente Chirac y de su Gobierno. Los ecologistas denuncian una crisis de régimen y la caída de Francia en manos de una banda de marrulleros y facinerosos Nicolás Sarkozy, presidente de la UMP, encaja la crisis, afirmando que Gaymard ha cometido un error pero ha reaccionado con responsabilidad y sentido del deber Más allá de la grotesca historia de Hervé Gaymard, enredado con unas cacerolas inmobiliarias, el nombramiento de Thierry Breton como ministro de Hacienda no podrá resolver rápidamente un inquietante cúmulo de problemas. Horas antes del estallido de la crisis, el servicio nacional de estadística anunciaba la peor noticia de los últimos años: el paro continúa creciendo y ha vuelto a cruzar el umbral simbólico del 10 por ciento. La deuda pública alcanza cotas históricas. Y continúa creciendo la tentación ciudadana del no al proyecto de Tratado constitucional europeo. El agente naranja a juicio en Nueva York Ho Chi Minh. El lunes 28 un juz- EPA gado neoyorquino deberá estimar si procede la denuncia presentada por ciudadanos vietnamitas sobre el agente naranja contra 37 empresas químicas norteamericanas. La denuncia estima que las deformaciones congénitas que presentan gran cantidad de niños vietnamitas son fruto del agente naranja presente en los defoliantes con los que el Ejército norteamericano bombardeó las selvas vietnamitas durante la guerra. En la fotografía niños afectados por el agente en un hospital de Ho Chi Minh City.