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18 Nacional SÁBADO 26 2 2005 ABC vechan la noche para ir y estar en el pueblo antes de que a las seis de la mañana abran los comercios. Así lo hizo Mahmud y un grupo de compañeros de Gambia, que el jueves por la mañana emprendían su camino de vuelta desde Castillejos, alejados de la carretera principal y cargados de alimentos. Además de para consumo propio, ese cargamento sirve para hacer negocio y mantener con vida a los que no pueden o no se atreven a salir del bosque a hacer la compra. A pesar del cerco policial, en el colmadillo improvisado entre las mugrientas tiendas de campaña de plástico y mantas los precios no parecen haberse disparado. Huevos a un dirham (unos diez céntimos de euro) la unidad. Botella pequeña de aceite, cinco. Cigarrillo, uno. Sobrecito de Nescafé, uno. Latas de conservas, cinco. Porción de leche en polvo, uno. Bolsa de jabón para la ropa, tres y medio. Arroz, diez dirhams el kilo. Sin fuerzas Coincidiendo con el aumento de la presión de las Fuerzas de Seguridad marroquíes, las noches del martes y el miércoles han sido las más tranquilas en el perímetro fronterizo en cuanto a intentos de salto por parte de inmigrantes. La gente apenas come y no tiene fuerzas suficientes para intentar saltar la valla añade Camara, un maliense. Pero las mafias reaccionan rápido y pronto dan salida a nuevas situaciones. En el mes de febrero se ha apreciado un aumento de las entradas en Ceuta por la técnica denominada del motor humano. El emigrante, equipado con traje de neopreno para combatir la hipotermia, paga a un marroquí para que tire de él a nado desde las playas de Beliones o Castillejos hasta la costa española. Una patrulla de la Policía encontró la semana pasada en la Iglesia de Nuestra Señora de África de la ciudad autónoma a una docena de subsaharianos equipados con su terno de goma recién llegados por el mar. En el campamento de Beliones se preparan a diario estas expediciones. Este corresponsal fue testigo de cómo dos argelinos estaban negociando su entrada en España por este procedimiento. Sin chaqueta es un suicidio. Hasta que no nos la consigan los nigerianos no será posible comentó otro argelino que servía de intermediario. Loubo, un cristiano de Costa de Marfil, expresa bien los sentimientos de los habitantes del campamento. Pido a Dios que me perdone si hago algo malo, pero no cesaré hasta morir si es necesario Mahmud, a la izquierda, y otros gambianos vuelven por la montaña tras comprar provisiones en Castillejos Los habitantes del mayor campamento de emigrantes subsaharianos de Marruecos intentan sobrevivir al cerco de las Fuerzas de Seguridad y mantienen todavía la esperanza de poder obtener los papeles en España Asedio al bosque de Beliones TEXTO Y FOTOS: LUIS DE VEGA CORRESPONSAL CAMPAMENTO DE BELIONES (MARRUECOS) El humo blanco y espeso que escupe la candela alimentada por plásticos y madera hace brotar las lágrimas de los presentes e impide apenas abrir los ojos. Pues así siempre. Vivimos como animales y como animales vamos a morir vaticina René, un camerunés de veinticinco años al borde de la desesperación. En los más de ocho meses que lleva en el campamento de Beliones- -Bel Younech para los marroquíes- -apenas ha podido acercarse a la valla de Ceuta unas cuantas veces. La última fue hace unos días, con la pleamar de subsaharianos atraídos por el proceso de regularización abierto en España el 7 de febrero. Mi familia me mandó dinero por Western Union y los 450 euros que me quedaban se los entregué a unos mafiosos marroquíes que iban a cortar la valla para que pudiéramos pasar a España. Pocos metros antes de llegar al sitio soltamos la pasta pero ellos sacaron unos cuchillos y se esfumaron. No nos quedó otra que volver a la carrera aquí para evitar que los policías marroquíes nos detuvieran relata René en la madrugada del miércoles al jueves. El joven no para de hablar mientras busca un improbable motivo para hilvanar el sueño tendido en su chabola. En el lado marroquí, de los ocho kilómetros de frontera con la ciudad autónoma española se ven en los últimos días más agentes de policía y miembros de las Fuerzas Auxiliares que de costumbre. A esto hay que sumar que, con el cambio de Gobierno en Madrid, Rabat colabora más en la lucha contra la emigración clandestina. Eso hace que incluso llegar o salir del campamento sea complicado. Un retén de media docena de militares está apostado día y noche en el principal camino que lleva al bosque. Estamos rodeados y las provisiones escasean. Los guardias no nos dejan llegar al pozo para traer agua dicen varios subsaharianos. Acudir a las poblaciones más cercanas, Beliones y Castillejos, es estos días toda una aventura. Algunos apro- Los subsaharianos esperan el momento de poder pasar la frontera ¿Zapatero nos dará papeles? Según los testimonios recogidos por ABC, en ocasiones la Guardia Civil devuelve a Marruecos a los recién llegados a Ceuta por la misma valla por la que entraron, abriéndoles la cancela más cercana al punto por el que saltaron. Algunos muestran las heridas sufridas en el intento. En la noche del domingo pasé a España junto a otro compañero. Superamos la primera valla con una escalera y la segunda la escalamos. A los pocos minutos ya estábamos de vuelta por una de las puertas relata Fabou, un maliense de 22 años. También Sadian, de 24 y la misma nacionalidad, explica que fue devuelto en la noche del lunes. Los guardias hablaron unos segundos en español por el móvil y me mandaron para el otro lado Muchos otros no tienen esa suerte y son detenidos y, según explican, apaleados por agentes marroquíes. Estas detenciones y las que se producen durante las repetidas operaciones llevadas a cabo por la Gendarmería Real y las Fuerzas Auxiliares, han reducido la población en el bosque de 600 a algo menos de 200 personas. Casi todos se interesan por el proceso de regularización abierto por el Ejecutivo de Rodríguez Zapatero y hacían la misma pregunta al periodista. ¿Nos darán los papeles a los que pasemos ahora? ¿Qué pasará con los que se queden en España sin papeles?