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60 Espectáculos VIERNES 25 2 2005 ABC VIERNES DE ESTRENO EL MEJOR CINE CON ABC La realidad supera la ficción El grito de Munch, es una de las obras maestras que más robos ha sufrido en la última década: en 1994 (se recuperó) y en 2004 (sigue en paradero desconocido) Erik el belga ha sido el más famoso ladrón de arte religioso en España. Ahora, arrepentido y en busca del perdón divino ha donado 15 obras para la creación de un museo Van Gogh quizás sea el artista más robado de la historia: el último ocurrió en 2002 en su museo de Amsterdam, cuando los ladrones actuaron desde el techo Hace casi un siglo, en 1911, La Gioconda fue robada del Louvre por un romántico carpintero italiano, que quería devolverla a su patria. Tres años la tuvo en su poder Sean Connery y Catherine Zeta- Jones, pareja cinematográfica de un atraco casi perfecto en La trampa El próximo viernes 4 de marzo, por sólo 5,95 euros (con cupón) ABC ofrecerá a sus lectores la cuarta entrega de la serie Viernes de estreno La trampa una película protagonizada por Sean Connery y Catherine Zeta- Jones Las contorsiones de la señora Douglas POR JUAN MANUEL DE PRADA Cuando concluyen los títulos de crédito de La trampa el espectador no puede evitar preguntarse: ¿Cómo debo juzgar esta película? Como ocurre con tantas otras películas de acción hollywoodense, convendría que el espectador dimitiera por unas horas del sentido común; de lo contrario, no alcanzaría a disfrutarla en plenitud. Y es que La trampa como cualquier artefacto que suspende las leyes de la realidad para instalarse en el territorio de la gozosa inverosimilitud, merece el esfuer- zo. Jon Amiel, su director, cumple a machamartillo aquel axioma que Cecil B. De Mille exigía a una buena película de acción: La trampa arranca como un terremoto y, desde ahí hasta el final, la acción avanza in crescendo, hasta la apoteosis del desenlace. El robo con escalo y nocturnidad de un cuadro de Rembrandt servirá de preámbulo a una historia igualmente tributaria de la Misión imposible de Brian de Palma y de las antiguas películas de atracos perfectos. A continuación, asistimos al duelo interpretativo entre Catherine Zeta- Jones y Sean Connery, contendientes y colegas, amantes y rivales: quizá en esos momentos en que se desarrolla el juego de sospechas y coqueterías entre ambos resida el principal encanto de la película; un encanto mitad frívolo, mitad intrigante- -en el que respiramos el aroma de ciertos títulos de Hitchcock. El entrenamiento al que el experto Connery somete a la presuntuosa principiante nos brinda algunas secuencias de raro erotismo. Las contorsiones que Catherine Zeta- Jones tiene que ensayar para sortear una maraña de hilos rojos que se entrecruzan en su camino participan de la acrobacia gimnástica y la incitación sexual. Luego, cuando estos hilos se sustituyan, durante el robo de una máscara china, por rayos infrarrojos que harían saltar una alarma en caso de ser rozados (en una secuencia coreográfica que Steven Soderbergh ha parodiado sin demasiada gracia en la insulsa Ocean s Twelve Amiel lo-