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ABC VIERNES 25 2 2005 Espectáculos 59 ¿Como ha sido trabajar con un niño en un papel tan complejo? -Increíble. Creo que hemos tenido mucha suerte con Cameron, porque es un actor brillante, de verdad. Tiene una intensidad en la mirada que no es normal para su edad y nos lo puso todo tan fácil. El problema con un papel de este tipo es que debes explicarle al niño un montón de conceptos que no tiene por qué entender. En el caso de Cameron intentamos simplificar al máximo las cosas, porque cuanto más sencillo lo hacíamos, mejor salía. ¿Incluso cuando tenía que meterse en la bañera con usted? -Bueno, es que yo a eso no le veo la polémica, porque creo que esa escena está absolutamente desprovista de cualquier carga sexual. De hecho, la película trata sobre esa cualidad eterna de algunas emociones, sobre el amor más que sobre el sexo. Lo que pasa es que este tipo de cosas sirven para llenar las páginas de los periódicos. ¿Y ese peinado que luce en la película? -Sí, ya sé que muchos hablan de Mia Farrow en La semilla del diablo y supongo que al final el objetivo es el mismo: tratar de resaltar la vulnerabilidad a través del aspecto físico. Hablé de ello con Glazer y me pareció que no era una mala idea. Así que lo hicimos, y ahora pienso que es una buena idea porque sirve para ver la fragilidad de Anna con tan solo mirarla- ¿Qué opina de la polémica en Estados Unidos? -Pues me parece ridícula, porque no entiendo que una película como esta pueda tener algo de lo que tengamos que mantener alejado al espectador. Me sorprende que la violencia sea algo tan aceptado y que en cambio puedan escandalizarse ante películas que, al fin y al cabo, sólo hablan de emociones. De todas formas, prefiero no pensar en ello, porque vivimos esta clase de cosas constantemente. -Supongo que todo el mundo le pregunta como lleva eso de la fama... -Supone bien, pero es una pregunta normal para los actores que llegan a cierto estatus y supongo que yo he llegado... Pues mi relación con la fama es contradictoria: por un lado te da acceso a un montón de cosas buenas, a los mejores restaurantes, las mejores casas, a una vida de comodidades. Y por otro, convierte tu intimidad en un foro público en el que todos parecen saber más que tú de tu propia vida. Es muy difícil sobrellevar esa parte de ser famoso, porque acaba afectándote, no solo a ti, sino a la gente que te rodea. ¿Se arrepiente de haber llegado hasta aquí? -No, para nada. Si al principio de mi carrera alguien me hubiera dicho que llegaría hasta aquí, me hubiera echado a reír. Estoy muy orgullosa de lo que he hecho y he trabajado muy duro para llegar donde estoy, lo que pasa es que algunos días es difícil aguantar la presión... Y piensas muchas cosas, pero nunca he pensado en dejarlo todo. Amo mi trabajo. -Su próximo proyecto, la adaptación a la pantalla grande de Embrujada parece mucho más comercial. (Risas) Sí, supongo que lo será. La verdad es que me lo he pasado de maravilla rodándola, porque crecí con ella y, en cierto modo, me sentía como una niña mientras la rodaba. ¿Nos puede contar detalles? lo siento mucho pero ya sabe como va esto, hasta que no llegue el momento, no puedo decir nada. Pero seguro que en breve os enteraréis de todo lo que necesitéis saber. ¿Y de The interpreter nos puede contar algo? -Pues que es un thriller y la primera película que está rodada dentro del edificio de Naciones Unidas Que mi compañero es Sean Penn y que la dirige Sydney Pollack, que es un director maravilloso. Y eso es todo lo que puedo decir. Reencarnación En una bañera con Nicole Kidman E. RODRÍGUEZ MARCHANTE Hay dos momentos cruciales en el doble engranaje de esta extraña película: cuando un niño sigue sigilosamente a Anne Heche hasta el corazón de Central Park y, el segundo, cuando ese mismo niño se mete en la misma bañera que Nicole Kidman. El primero sirve para darle lógica argumental a la película; el otro, para darle tono provocador y vuelo polémico y comercial. Birth es un juego de intrigas construido por un director de último prestigio, Jonathan Glazer (que hizo Sexy Beast y apoyado en una mezcla de géneros o de sensaciones que siempre funciona: una historia enigmática y romántica... La trama es prometedora: Nicole Kidman se queda viuda, pasa el tiempo y un niño de diez años se presenta ante ella como la reencarnación de su marido muerto, y comienza la noria de intrigas y dilemas: ¿Lo cree de verdad el niño? ¿lo cree Nicole Kidman? ¿lo creemos nosotros, espectadores? Mientras se pelea uno con las intrigas, florece lo que de romántico tiene la historia, y naturalmente lo que tiene de provocador... Hubo hace meses, en su presentación en Londres y posteriormente en el Festival de Venecia, la intención de hacer de esa escena (mujer estupenda que seduce a un niño indefenso y chapotea con él en una bañera humeante) un absurdo señuelo que contenía palabras tan duras como pederastia o abuso; lo cierto es que ni en el fondo ni en la forma de esa escena hay el menor atisbo de escándalo... El único escándalo es el fugaz, parcial y angelical desnudo de Nicole Kidman, pero el momento está construido con tanto pudor y gusto que hasta habrá quien lo considere soso. Esta rara historia de amor se apoya en la calidad interpretativa de Nicole Kidman, que asume en su trabajado primer plano la perplejidad de lo Dirección: Jonathan Glazer Intérpretes: Nicole Kidman, Lauren Bacall, Cameron Bright, Danny Huston Nacionalidad: EE. UU. 2005 Duración: 100 minutos Calificación: Ha tenido suerte Glazer, cualquier viaje con Nicole Kidman se tolera, aunque no se llegue a ningún sitio que nos quieren hacer creer (tanto a ella como a nosotros) pero también necesita del contraplano, de la eficacia del jovencito actor Cameron Bright (al que ya lo definimos en el Festival de Venecia como el tío con más suerte de su clase y colegios de alrededor) que se comporta ante el monumento Kidman con una soltura y desparpajo de militar con graduación, aunque al tiempo con inocencia de lazarillo. Y entre el carameleo de ellos dos, los singulares protagonistas, se despeja mejor la trama que en el guión de Jean- Claude Carrière y Milo Addica (a pesar de ello, el mejor pasado y el mejor futuro del guión cinematográfico) el cual peca de ir a menos según avanza el tiempo, como el champán abierto, y acaba con la fuerza justita para echárselo al coleto de un trago recalentado. Bien mirado, es lógico que así suceda: lo difícil era llegar... Desde ese impresionante e intrigante punto de partida, no es sencillo llegar a algún puerto que no desmerezca el viaje. Y por eso ha tenido suerte el director Jonathan Glazer, porque, tenía a Nicole Kidman, y cualquier viaje con ella se tolera, aunque no se llegue a ningún sitio. La actriz luce nuevo look en la película Birth un aspecto que numerosos fans han puesto en relación con Mia Farrow en La semilla del diablo Cameron Bright y Lauren Bacall, en una escena de la película