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ABC VIERNES 25 2 2005 Cultura 55 Los planes del Gobierno de Zapatero para el Archivo no caben en Salamanca El palacio de Orellana no tiene capacidad para acoger el Centro de la Memoria Compartida b La ministra de Cultura, Carmen Calvo, anunció a bombo y platillo que este centro sería la solución a todos los males del Archivo de la Guerra Civil ROCÍO BLÁZQUEZ SALAMANCA. El futuro del Palacio de Orellana de Salamanca se ha convertido en los últimos días en el centro de debates y desmentidos, en juegos de cifras y en presentación de proyectos antagónicos. El Ministerio de Cultura se ha fijado en este inmueble para ubicar allí el Centro de la Memoria Compartida, que complementará el Archivo de la Guerra Civil de Salamanca una vez se concedan a Cataluña sus reivindicaciones sobre los papeles que reclama la Generalitat. El proyecto del Gobierno para Orellana incluye la reconstrucción del palacio del siglo XVI y la ubicación en este espacio de un completo centro de estudio e investigación que, según palabras de la vicepresidenta del Ejecutivo, María Teresa Fernández de la Vega, y del ministro de Trabajo, Jesús Caldera, tendría un tamaño de 4.000 metros cuadrados. Una extensión que contrasta con las mediciones presentadas por la propiedad, la familia Pérez de Herrasti, quienes en un proyecto alternativo al del Gobierno, cifran la ca- pacidad del inmueble en 856,70 metros cuadrados útiles cerrados (incluidos los sótanos) y 587,58 construidos de galerías abiertas, lo que significaría un total de 1.444,28 metros, muy lejos de la cifra que maneja el Ministerio de Cultura para sus propósitos. No sé con exactitud los metros... Cultura ha anunciado además que la expropiación será inmediata, un aspecto ratificado ayer por el subdelegado del Gobierno en Salamanca, Jesús Málaga: Aunque no sé con exactitud los metros que tiene, lo que puedo decir es que la expropiación se hará ya En todo este contexto, se añade que el inmueble fue declarado en 2000 Bien de Interés Cultural, como base de una de las maniobras del Ayuntamiento para hacerse en ese tiempo con el palacio después de que las conversaciones con la familia propietaria para su venta o alquiler no fructificasen. Al tener esta protección, Orellana está sujeto a estrictas normas urbanísticas que impiden la modificación de los elementos actuales, por lo que tan sólo se podrán rehabilitar y acondicionar los 1.444,28 metros, aunque sí se podrá añadir en el patio interior del monumento un nuevo edificio de dos plantas y un máximo de 790 metros cuadrados, que no deberá alterar la estructura del palacio, según confirmaron a ABC los técnicos del consistorio salmantino. La rehabilitación del Palacio de Orellana ha comenzado este mes DAVID ARRANZ Los propietarios, en contra El PSOE se encuentra con la oposición de los propietarios del Palacio de Orellana que han presentado una iniciativa de recuperación del edificio que pasa por devolverle en parte su uso como vivienda. De los 4.000 metros cuadrados necesarios para el proyecto del Gobierno, los propietarios aseguran que sólo son utilizables 1.444. Por ello la ex ministra Esperanza Aguirre ya lo descartó para sus planes de ampliación del Archivo de la Guerra Civil. Además es un edificio protegido desde 2000, cuando fue declarado BIC, por lo que resultaría imposible una rehabilitación que cambiase los elementos estructurales externos, así que sólo podría añadírsele un patio interior de dos plantas con no más de 790 metros cuadrados. La propuesta del Carmen Calvo sobre el Palacio no es nueva. En el año 1997 Esperanza Aguirre pidió al alcalde de Salamanca, Julián Lanzarote, que buscara una ubicación idónea para la sede del Centro de Estudios de la Guerra Civil. Un año más tarde, Lanzarote acordaba con el presidente de la Junta de Castilla y León, Juan José Lucas, la adquisición del edificio a través de la compra a sus propietarios, aunque la operación fue imposible por la situación testamentaria de los herederos del Marqués de Albaida. En diciembre de 1998, el Ayuntamiento anunciaba un inmediato acuerdo con los propietarios, aunque al final las condiciones impuestas por la familia Pérez de Herrasti eran casi imposibles de asumir y técnicamente los metros no eran los adecuados para el proyecto según el portavoz del Ayuntamiento.