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22 VIERNES 25 2 2005 ABC Internacional El presidente Bush exige a Putin de forma amistosa más democracia en Rusia Los mandatarios están de acuerdo en que Irán y Corea del Norte no deben tener armas nucleares b El líder del Kremlin respondió, visiblemente incómodo, a la demanda de Bush que en Rusia no habrá vuelta atrás y que es imposible una Rusia totalitaria ANTONIO SÁNCHEZ SOLÍS ENVIADO ESPECIAL BRATISLAVA. Colaboración antiterrorista, democracia en Rusia y proliferación nuclear. Estos tres temas dominaron ayer la agenda de la cumbre que los presidentes de Estados Unidos, George Bush, y Rusia, Vladimir Putin, celebraron en el Castillo de Bratislava. Los dos líderes insistieron en resaltar que, pese a que mantienen diferencias en algunos puntos, son más las cosas las que les unen que las que les separan. Respecto a las armas atómicas, hubo consenso en que ni Irán ni Corea del Norte deben disponer de ellas. El caso iraní es especialmente sensible para Washington. Por eso, Bush, muy distendido y relajado frente a un Putin serio, no dudó en comenzar la rueda de prensa posterior a la reunión afirmando que ambos países están de acuerdo en que Teherán no debe desarrollar armas atómicas. Un tema crítico en las relaciones entre ambas potencias. Mientras los Estados Unidos insisten en que el país persa busca hacerse con el arma nuclear, Rusia no duda en venderle tecnología en este campo destinada, asegura, a generar energía atómica. En este sentido, el presidente Bush anunció estar dispuesto a respaldar a sus socios europeos en las negociaciones para que Irán desista de ampliar su programa atómico a cambio de compensaciones económicas. Un giro en su política respecto al régimen de los ayatolas, que ha ido dirigida hasta ahora a lograr que la ONU dicte sanciones contra Irán y en las que no han faltado más o menos veladas amenazas de intervención militar. Estados Unidos expresa su apoyo al ingreso ruso en la Organización Mundial del Comercio Ambos países firman un acuerdo para controlar la exportación de misiles portátiles colega ruso su preocupación por ciertos tintes totalitarios del Kremlin y afirmó que había hecho saber a Putin de forma amistosa su interés por que Rusia complete sus compromisos con los valores democráticos universales. Por su parte, el presidente ruso, visiblemente incómodo con el tema (no sonrió ni una vez durante el encuentro con la prensa) aseguro que para su país no hay vuelta atrás y recordó que Rusia ya se decidió hace años por el camino de la democracia y sin necesidad de presiones externas. Es imposible una Rusia totalitaria sentenció el dirigente ruso, quien sí matizó que, sin pretender inventar un tipo de democracia especial para Rusia, el país debe adaptar los principios democráticos a su situación actual, sus tradiciones y su historia. El debate sobre ese diferente concepto de democracia fue cerrado por Bush al asegurar que el mensaje esencial era el compromiso de Putin de que no habrá vuelta atrás en el respeto al Estado de derecho aunque recordando que hay principios que son válidos universalmente: El imperio de la Ley, el respeto a las minorías y la prensa libre Moldavia y Bielorrusia La bandera del déficit democrático en la Federación Rusa ya había sido ondeada por George Bush poco tiempo antes de su cita con Putin. En un discurso desde la Plaza Hvieydoslav, escenario de las concentraciones de la Revolución de Terciopelo de 1989, elogió el esfuerzo del pueblo eslovaco para romper las ataduras comunistas y lo puso como ejemplo de otros procesos de apertura en el antiguo ámbito de influencia soviética, como Georgia y Ucrania. Un ejemplo que confió se expanda a otros territorios como Bielorrusia y Moldavia, países que Moscú quiere mantener bajo su zona de influencia: En 10 días Moldavia tiene la oportunidad de situar sus credenciales democráticas mas allá de toda duda. E inevitablemente, algún día el pue- Tensión en el ambiente Pese a que la química entre Bush y Putin parece funcionar bien, la reunión de dos horas de duración no estuvo exenta de cierta tensión. Y es que pese al gélido clima que registraba ayer la capital eslovaca, el ambiente del encuentro estaba ya caldeado de antemano por las declaraciones de Bush el miércoles exigiendo a Putin que afiance la democracia y el respeto a los derechos humanos en su país, justo un día antes de que el Tribunal Europeo de Derechos Humanos condenaba a Rusia por su actuación en Chechenia. Bush no ocultó que manifestó a su Bush y su esposa, Laura, recibieron ayer una calurosa acogida en Eslovaquia AFP