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18 Nacional NUEVA TRAGEDIA EN LAS COSTAS GALLEGAS VIERNES 25 2 2005 ABC La operación de rescate: los pasos Naufragio. El Siempre Casina queda semihundido a 21 millas de Ribadeo. Aviso de alarma. La radiobaliza tarda tres horas en advertir del hundimiento. El reloj del pesquero se para a las 03.15 horas del martes y Salvamento no recibe la alerta hasta las 06.30. Alto riesgo. Ante el peligro de que el pesquero se hunda totalmente, se opta por su traslado a aguas más tranquilas. Los aparejos. Los escafandristas cortan las redes y, ya sin lastre, la línea de flotación del barco sube medio metro. Control aéreo. Dos helicópteros, el Helimer Cantábrico y el Helimer Galicia examinan el dispositivo. Estabilidad del buque. Se colocan grandes flotadores alrededor del pecio para mantener la proa sobre el agua. La escolta. El remolcador Conde de Gondomar cubre uno de los costados de la embarcación. Le acompaña la lancha Punta Roncadoira Su misión es custodiar el remolque hacia Viveiro. Traslado. El Alonso de Chaves inicia el travesía a las 15.15 horas del día 23. La navegación. Se realiza a una velocidad de sólo 1,2 nudos por hora. Llegada. El camino hasta el lugar de fondeo se prolonga más de 18 horas. Los buzos acceden al interior del pecio. ran que para evitar estas irreparables demoras es necesario sustituir los actuales mecanismos por otros más modernos que incorporen GPS (grupo de posicionamiento por satélite) para, de este modo, saber la situación de la embarcación al tiempo que salta la alarma. Algo que, en este caso, no ocurrió. A medida que pasan las horas, y se conocen más detalles, las hipótesis barajadas van cobrando fuerza. La conjetura que suena con más firmeza es la del golpe de mar. Y más después de que el único superviviente, Gerardo Taboada Fernández, de 24 años, confirmase que la embarcación se tambaleaba, con movimientos muy extraños, hasta hundirse de popa Su declaración oficial, que se producirá cuando esté más recuperado, será determinante para el esclarecimiento de los hechos. Los cadáveres de los cuatro marineros rescatados, a su llegada al puerto de Viveiro MIGUEL MUÑIZ Los buzos rescatan los cuerpos de seis de los ocho desaparecidos en el pesquero La radiobaliza no comenzó a emitir señales hasta tres horas después del naufragio b La embarcación se tambaleó hasta hundirse de popa La declaración del único superviviente, Gonzalo Taboada Fernández, da fuerza a la hipótesis del golpe de mar ANA MARTÍNEZ LUGO. Los peores presagios se cumplieron. En el pecio del Siempre Casina que naufragó a primera hora del martes a 21 millas al norte de Ribadeo, sí había cadáveres. Los submarinistas encontraron durante el día cuatro muy cerca del puente, en un comedor que hacía las veces de cocina; y anoche, en un pañol con literas, rescataron los de los dos senegaleses. Todos estaban en la segunda cubierta del pesquero. En la primera no había nada y resta por inspeccionar la tercera, de acceso más complicado. Los buzos, que se relevan de tres en tres, trabajaron toda la noche en busca de los restantes miembros de la tripulación. Los cuerpos sin vida ya localizados, una vez sacados a la superficie, fueron trasladados a Viveiro y, desde allí, al hospital de Burela para proceder a su reconocimiento. Al cierre de esta edición, se había desvelado la identidad de los dos senegaleses, Mousa Npong y Souleymane Faye, y faltaban por localizar el patrón del pesquero, Gerardo Taboada Pardo y uno de los tripulantes peruanos, Jorge Luis Peña Ormeño. Fueron muchos los lamentos duran- te todo el día... y también las protestas. Armadores experimentados sostenían que el proceso se habría agilizado si los aparejos se hubiesen cortado el primer día. A su entender, no era complicado. Pero si hay un punto que ha suscitado controversia es el del retraso en la noticia y localización del lugar exacto del naufragio. Sorprendentemente, la radiobaliza del malogrado pesquero tardó tres horas en avisar del hundimiento. El reloj del barco se paró a las 03.15 de la madrugada del martes y los servicios de salvamento recibieron la voz de alerta pasadas las seis. Por tanto, no pudieron movilizar a sus efecti- vos de búsqueda hasta entonces. Con todo, la problemática no se quedó ahí. El equipo de rescate, que se organizó rápido, fue dando palos de ciego. La razón: hasta las 07.20 no se supo con exactitud dónde se había producido el accidente. Y, una vez se obtuvo este dato, la sorpresa fue que el viento y el mar ya habían desviado el volantero unas siete millas respecto a su posición inicial. La cuestión final es que los familiares de los desaparecidos opinan que se ha perdido un tiempo precioso Desconocen el motivo de la dilación porque no entienden de tecnologías. Los expertos, los que sí saben, conside- Cinco horas a la deriva Por ahora no puede hablar. Sigue con su estrés psíquico. No en vano se enfrentó a un doble tormento: después de ver cómo su propio padre se arrojaba al mar, sin que él pudiese hacer nada, pasó cinco largas horas a bordo de una lancha salvavidas. Dos veces vio el helicóptero sobre su cabeza y, cuando ya pensaba que no iban a avistarlo, llegó su salvación. Su madre se ha quedado sin palabras. Al igual que el resto de sus familia. La pregunta que hoy día se hacen todos es: ¿Cómo hubo una inundación tan repentina sin que la tripulación se enterase? Pamela Ballesteros, la esposa del peruano Richard Gustavo Valdés, cuenta, a sus veinte años, que su existencia ha quedado sin rumbo Angustiada, y pensando en su pequeña de diecisiete meses, comenta que su marido tenía aquí su vida ya hecha, los dos tirábamos para adelante Fátima Beba, la madre del caboverdiano Víctor Jorge Corrella, sólo repite una frase. Estoy triste Familiares de las víctimas esperan noticias en Viveiro MIGUEL MUÑIZ