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ABC JUEVES 24 2 2005 Madrid LA NIEVE BLOQUEA LA COMUNIDAD 37 MAGNÍFICO DÍA PARA IRSE DE COPOS MANUEL DE LA FUENTE N Felisa Vargas Ama de casa Antonio Fernández Empleado municipal de limpieza El pobre Tono tendrá que salir ¿no? Para los propietarios de mascotas no hay día malo que valga. Llueva o nieve, el paseo por el parque es inevitable. Felisa cumplió ayer con su rutina y se acercó a un jardín de Fuencarral. Atado con su correa, su perro, Tono, la mejor compañía desde que se quedó viuda. No me da ninguna pereza bajar a la calle. El pobre tiene que salir, aunque nieve, porque si no se me hace pipí en casa Su hija intentó convencerla, me llamó por teléfono para decirme que no saliera pero a Felisa le gusta pisar la ciudad nevada, como hace años. Está todo precioso. Eso sí, tengo mucho cuidadito para no resbalarme, que me da mucho miedo ir al suelo Junto a Felisa, otra ama de casa busca despistada un mercadillo. No hay ni rastro, pero es que todos los miércoles se ponen aquí los puestos comenta Esperanza. La nevada ha echado por tierra su compra del día. Es una lástima, porque nos compensan bastante los precios y está todo tan fresco... El personal está trabajando hoy al cien por cien Antonio lleva desde las siete de la mañana retirando nieve de las calles. Es empleado municipal de limpieza viaria y asegura que el personal está hoy al cien por cien Lo mejor en estos casos, dice, es usar los camiones cisterna con agua a presión para amontonar la nieve. Con las temperaturas de hoy, que no son muy bajas, se puede sacar esta flota porque el agua no se hiela Gabriel Orcajada Operario municipal Santiago Chaves Conductor de la EMT El Cercanías se avería y encima estoy calado Ni conductores, ni taxistas, ni comerciantes. La peor parte se la llevaron ayer los que trabajan a descubierto. Para ellos, la nevada pasó de pura anécdota a martirio. Gabriel lleva tres días trabajando en las redes de alumbrado de Fuencarral. He llegado tarde porque el Cercanías se averió y encima estoy calado. Hoy pararemos dos horas antes porque el día no acompaña Quieren llegar a su hora y punto Los conductores de la Empresa Municipal de Transportes se vieron obligados ayer a lidiar con la nieve y los retrasos, pero también con las protestas de los viajeros, que esperaron hasta aburrirse en las marquesinas de los autobuses. Santiago Chaves cubre diariamente el trayecto de la línea 137, que enlaza Fuencarral y Puerta de Hierro, y ayer logró batir su record personal de demoras, más de una hora. Si normalmente tardamos 40 minutos en recorrer la línea, ayer superábamos a veces los 80 minutos. En uno de los primeros viajes invertimos hora y veinte Lo peor, dice, la incomprensión de los viajeros. A la gente le da igual la nieve y se queja. No es muy comprensiva. Quiere llegar a su hora y punto Para colmo, uno de los viajes terminó en patinazo. El protagonista, Román Gamboa, un conductor que trabaja de correturnos en las líneas municipales. Me choqué contra un árbol porque el autobús patinó sobre la nieve. Afortunadamente fue poca cosa o crean, a pesar de todo, la nevada de ayer tiene sus ventajas. A pesar de una nueva puesta en práctica de la teoría del caos, el manto blanco con el que ayer corrimos un tupido velo sobre nuestras vanidades tiene sus cosas buenas. Primero, estéticas, por supuesto. Que no es poco, que ayer hasta la doble fila parecía más romántica. Además, después de lo del referéndum del domingo, es una magnífica manera de demostrar que somos tan europeos como el que más, incluso hasta en las cuestiones meteorológicas. Una semanita o quince días a punto de nieve y así a lo mejor entendíamos mejor a nuestros vecinos del Norte. Otra ventaja, y notable, es que aunque sea en forma de cubitos, mientras no se demuestre lo contrario, la nieve es agua, y bienvenida sea. Es útil también porque se puede mandar a los niños (y a la suegra) al parque (si es que alguno queda cerca) y nos vuelven a casa mansos, cansados y tiernos como lechales. La nevada sirve igualmente para darnos con un canto olímpico en los dientes porque de haber Juegos en 2012 serán, como siempre, en verano, en plena ola de calor. Por último, la nieve sirve para constatar que esta ciudad y sus alrededores no están preparados para un día de invierno como es debido. No ya por el atasco de coches, cercanías, autobuses, aviones, Metro, que es habitual en cuanto alguien estornuda en Connecticut, sin ir más lejos, sino que ni siquiera los peatones tienen la más remota idea de lo que es el invierno, que iba ayer la gente por la calle hecha una pena, con unos zapatitos y unos pantaloncines que se les debía estar congelando hasta los malos pensamientos. Y sobre todo la nieve y las nevadas en estos andurriales tienen una importante ventaja: llegar tarde al curro, es decir, currar menos, que siempre se estará mejor dentro del monovolumen o del 4 x 4 escuchando a Chenoa que en la oficina viendo al jefe que viene con el hacha para recordarnos de forma clara y directa lo que son la productividad y las sinergias. Eso sí, de las horas de trabajo perdidas y del despilfarro de combustible nadie dice ni pío. Ahora luego para darte una baja como no vayas con los pies por delante o con la cabeza en una bandeja como El Bautista, que te zurzan. Además, año de nieves, año de bienes. Y, además, y con un poco de suerte, los fantasmas del Windsor se habrán quedado tiesos.