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36 Madrid LA NIEVE BLOQUEA LA COMUNIDAD JUEVES 24 2 2005 ABC Congestiones en los accesos, accidentes en las carreteras, aglomeraciones en el Metro, retrasos en los autobuses... Con diez centímetros de espesor, la rutina de muchos se fue ayer al traste La ciudad alteró su ritmo TEXTO: SARAH ALLER FOTOS: CHEMA BARROSO MADRID. Sin prisa pero sin pausa. El desorden se coló ayer en la ciudad siguiendo el mismo ritmo que empleó la nieve para cubrirlo todo. Con diez centímetros de espesor, la rutina de muchos se fue al traste. Congestiones en los accesos a la capital, accidentes en las carreteras, aglomeraciones en el Metro, retrasos en los autobuses y patinazos en plena urbe. Madrid se vistió de blanco y también de atasco. Como la nevada cogió por sorpresa, muchos barrios de la capital perdieron su pulso diario. Los colegios amanecieron a medio gas, porque muchos alumnos y profesores se quedaron a medio camino de las aulas. En los comercios, las ventas cayeron por falta de público, poco acostumbrado a convivir con la nieve. Los quioscos tampoco hicieron su agosto. Muchos repartidores llegaron tarde y los clientes de primera hora se quedaron sin periódico. Taxistas, amas de casa, conductores de autobús, operarios de limpieza... todos trastocaron sus hábitos para recibir, cada cual como pudo, a los copos recién caídos. Aldama Pardo Taxista Tenemos un entierro. ¿Nos puede llevar? La primera carrera de Aldama por Madrid fue a las cinco menos diez de la madrugada. A esas horas ya estaba todo fatal. En la plaza de Manuel Becerra estaban echando sal y mientras, en la radio, anunciaban placas de hielo en la M- 11. En la zona de Barajas hubo dos o tres accidentes Para muchos taxistas no resultó fácil llegar a los servicios de los clientes y la centralita estuvo colapsada desde primeras horas de la mañana. No he visto una nevada igual desde hace treinta años. Llegué a plantearme el irme a casa, pero después pensé: bueno, me quedo, haga la recaudación que haga Y dio en el clavo. La circulación por el centro de Madrid estuvo bastante fluida y nadie le pidió viajar al extrarradio. Lo peor está en los accesos a Madrid, pero yo ni los he pisado Sólo perdió una carrera en toda la mañana. Fue un matrimonio que llegó a Barajas y me pidió que les llevara a Guadalajara porque tenían un entierro. Yo no tenía cadenas así que les pedí que se dirigieran a otro taxi Pese a todo, dice, la gente se lo tomó con calma. Una señora que tenía que coger rápido un avión me dijo: usted tranquilo, si no llegamos... pues nada