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ABC JUEVES 24 2 2005 Internacional 29 Los diputados palestinos piden la cabeza de Qurea para enterrarla junto a Arafat El primer ministro, impotente para lograr el apoyo a su nuevo Gobierno JUAN CIERCO. CORRESPONSAL JERUSALÉN. Desde el establecimiento de la Autoridad Nacional Palestina (ANP) cada vez que los nuevos valores de Al Fatah, el partido más importante de la OLP, decían esta boca es mía, Yaser Arafat, con su autoridad mitológica como argumento, se la cerraba de golpe y nadie rechistaba. Pero ahora, con Arafat muerto y enterrado en la mukata de Ramala, la nueva guardia, la joven sangre de Al Fatah, con el silencioso apoyo en la sombra del presidente electo, Mahmud Abbas (alias Abu Mazen) han decidido hablar alto y claro en contra del Gobierno propuesto por el primer ministro, Ahmed Qurea (Abu Alá) fuera de foco desde la desaparición del viejo rais Y nadie les ha instado a callarse. Nadie les ha puesto firmes. Nadie les ha llamado al orden. Al contrario. Después de su tercer fracaso consecutivo para conseguir la ratificación del Consejo Legislativo palestino a su Gobierno, en este caso de tecnócratas que no de políticos, Qurea se ha retirado a sus cuarteles de invierno de Abu Dis, suburbio de Jerusalén, a la espera de que le solucionen la papeleta en la mukata o, llegado el caso, de dimitir. Los legisladores palestinos le exigen un Ejecutivo sin una sola cara vieja (tampoco las de Saeb Erekat o Nabil Shaath quienes, sin Arafat, también se han quedado sin escudo protector) le exigen un paso al frente decidido en la lucha contra la corrupción, contra el caos y la anarquía; le exigen una apuesta firme por las reformas políticas, administrativas y de seguridad. Y todo ello, concluyen los diputados rebeldes, casi todos los 83 que forman el Consejo Legislativo, obliga a romper todas las ataduras con el pasado arafatista Casi todos, también, apuestan por la dimisión o la destitución de Qurea. Sharón y la Francia proárabe El primer ministro israelí, Ariel Sharón, calificó ayer a los franceses de proárabes en una entrevista para una cadena de TV por cable. Sus declaraciones podrían malograr las recién restauradas relaciones con el Gobierno de París. Desde su finca en el Neguev, Sharón afirmó que para empezar, los franceses son proárabes en una entrevista realizada por el humorista Eli Yatzpan. El año pasado, un comentario de Sharón en el que pidió a los judíos franceses que se refugiasen en Israel causó un grave incidente diplomático entre ambos países y Francia declaró a Sharón persona non grata ocupación israelí aparte si es que se puede apartar. Entre bastidores, suenan dos nombres por encima de los demás para sustituir a Qurea: el del actual ministro de Finanzas, Salam Fayyad, y el del presidente del Consejo Legislativo y presidente interino entre la muerte de Arafat y la elección de Abbas, Rawi Fattuh. Las próximas horas serán deci- sivas. Los 62 diputados de Al Fatah mantienen constantes reuniones en las que aceptan con la boca pequeña el nuevo Gobierno antes de arrepentirse y rechazarlo horas después a mandíbula batiente. Un compromiso es posible todavía pero lo que muchos desean es la cabeza de Ahmed Qurea para enterrarla en la mukata de Ramala junto a la tumba de Yaser Arafat. Mahmud Abbas, cauto Abbas, quien mantiene desde hace meses una tensa relación con el primer ministro palestino, no parece por el momento querer entrar en esta guerra abierta entre la vieja y la nueva guardia de Al Fatah. Es consciente de que la comunidad internacional no quita ojo a Ramala, a Gaza, a los movimientos políticos, a la tregua de andar por casa. Y por eso desea salvar la actual situación con menos heridas que sus diputados. Sabe asimismo que el Ejecutivo, y por ende el primer ministro, tiene los días contados antes de empezar. Su particular fecha de caducidad: el 17 de julio, día establecido para la celebración de elecciones legislativas. Aguantar a Qurea en el cargo le supondría menos complicaciones externas pero el electorado podría pasarle más tarde factura, en beneficio de Hamás, por no haberse encarado con los verdaderos problemas de la población,