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12 Nacional EL DEBATE DE LA INMIGRACIÓN SITUACIÓN EN EUROPA JUEVES 24 2 2005 ABC Entre la regularización masiva de España y la dureza de Gran Bretaña, los países de la Unión buscan un equilibrio que haga posible una política común y realista en inmigración Los gobiernos de la UE, más selectivos TEXTO: ABC MADRID. Las decisiones que de forma soberana adopta cada país de la UE en inmigración afectan al resto de forma inexorable. Por ello, las autoridades comunitarias buscan una política común- -muy lejos de conseguir- pero que huirá tanto de las regularizaciones masivas como de una dureza extrema. Y progresivamente se abandona el mito de la multiculturalidad. Reino Unido. El Gobierno laborista de Blair ha introducido un sistema de puntos para la admisión de inmigrantes, que favorece a los más cualificados, informa Emili J. Blasco. El sistema establece cuatro grupos: uno, los altamente cualificados (médicos, ingenieros, financieros y expertos) que pueden entrar en el país sin tener una oferta de trabajo; dos, los cualificados (resto de profesiones liberales, profesores, enfermeras y administrativos con experiencia) que deben contar previamente con una oferta de trabajo que no ha podido ser cubierta por un trabajador de la UE; tres, los poco cualificados, cuyo número dependerá de las necesidades de los sectores económicos y deberán abandonar el país cuando termine su contrato de trabajo, y cuatro, los estudiantes y determinados trabajadores (futbolistas, personal de multinacionales) cuya presencia no entra en competencia con la fuerza laboral nacional. Sólo a los grupos uno y dos se les permitirá optar a la residencia permanente, aunque después de cinco años y tras pasar un examen de inglés y de conocimientos sobre el país. incorporados a la UE que aún no gozan de libre circulación, informa Juan Vicente Boo. La estrategia combinada de facilitar la regularización de quienes estaban ya en Italia y de expulsar rápidamente a los irregulares empieza a dar resultado. Aunque los sin papeles sean todavía un sexto del total de inmigrantes, el progreso ha sido notorio pues hace dos años eran más de la mitad. El medio millón de clandestinos lo son en su mayoría por culpa de la lentitud de la burocracia. Los trámites consumen a veces más de medio año. Aunque siguen los desembarcos de clandestinos, su número ha bajado. Barco con sin papeles que pretendía llegar a las costas de Italia patrimonio de cada pueblo, exigen el conocimiento hablado y escrito de la lengua para acceder a derechos cívicos como la ciudadanía y los tribunales empiezan a dictar sentencias como la del Tribunal Superior de Renania que ha considerado que un inmigrante debe saber leer y entender un periódico para obtener la residencia. REUTERS Alemania. La inopinada iniciativa española no ha sentado bien en Alemania, donde se ha considerado que, si la UE está para algo, es para tomar estas decisiones colegiada o, al menos, coordinadamente, informa Ramiro Villapadierna. El debate en Alemania es cada vez más cultural pues la sociedad multicultural por la que abogaban Verdes de izquierda ha tenido apenas contados éxitos y, como explica un sociólogo, siempre hay uno que culturaliza al otro y no siempre los inmigrantes encuentran mejor la cultura occidental en que viven Los conservadores alemanes insisten en el mantenimiento de una cultura principal como un dad- -ha causado poco revuelo. A partir de ahora, los extranjeros que quieran papeles deberán demostrar su voluntad explícita de integrarse en el modo de vida holandés, incluyendo el aprendizaje de la lengua. Holanda. El asesinato en noviembre de 2004 del cineasta Theo Van Gogh precipitó un cambio radical en la mirada que existía en este país hacia la inmigración, informa Enrique Serbeto. De paraíso de la multiculturalidad Holanda ha empezado a poner en práctica una nueva política de integración forzosa y deportaciones masivas de indocumentados, que- -prueba del cambio de sensibilidad en la propia socie- Bélgica. Este país sufre un fenómeno similar y aunque no se ha traducido aún en medidas concretas, la presión política aumenta en la dirección de un mayor control. No hace mucho, los políticos discutían sobre si era bueno que los inmigrantes no europeos pudieran participar en las elecciones municipales. Ahora, creen que el crecimiento de la ultraderecha nacionalista flamenca está muy vinculada a la percepción negativa de los colectivos extranjeros y buscan una solución antes de que el problema sea demasiado grande. FERNANDO FERNÁNDEZ Francia. Izquierda y derecha, gobierno y oposición, son hostiles a las regularizaciones masivas de inmigrantes clandestinos, informa Juan Pedro Quiñonero. Para regularizar su situación, un extranjero con residencia ilegal debe casarse con un francés o probar que ya reside aquí desde hace más de diez años. En casos excepcionales el Gobierno estudia cada una de las peticiones. En 2004, Francia regularizó unos 23.000 inmigrantes. Se calcula que cada año entran entre 150.000 y 200.000 sin papeles Nicolas Sarkozy, presidente de la derechista UMP, propugna una política de inmigración selectiva. Cuando España anunció su decisión, el ministro del Interior, Dominique de Villepin, dijo: En ese terreno, tenemos una divergencia de fondo Italia. Al superar la crisis de inmigración desordenada, Italia ha perdido el miedo a los extranjeros y ha aumentado a 160.000 los permisos de inmigración para este año, de los cuales la mitad se concede a países del Este recién UN RESPIRO L a actividad del Gobierno es encomiable. Ante las críticas por su escasa producción legislativa, todos los ministros se han puesto manos a la obra. Algunos, como el de Economía y Hacienda, nos anuncian un plan de competitividad que responde a una necesidad real de la economía española que necesita un shock de oferta para seguir creando empleo. Otros, como el Industria y Comercio, parecen más preocupados por sus clientelas particulares y anuncian reformas polémicas. Pero la que se lleva la palma es la ministra de Fomento, que como no consigue encontrar financiación para su Plan de Infraestructuras, ni distinguirlo suficientemente de lo previsto por Cascos, ha decidido apostar por la corrección política. Les confieso mi estupor. Tanto como el que produjo que el Parlamento vasco haya aprobado en su última sesión y a hurtadillas una modificación a la ley electoral que exige cuota femenina por tramos de a seis. Exigir cuota femenina a las empresas de construcción para concurrir a licitaciones públicas es un auténtico disparate, es crear una nueva clase de trabajadores subsidiados por su origen. Ya puestos, podría haber copiado a la Federación de Fútbol y exigir también cuota por nacionalidades distinguiendo entre comunitarios y oriundos. Y luego habrá que ampliar la plantilla de inspectores para evitar la práctica nacional de hacer trampas una vez fallado el concurso. Sobre todo en un sector en el que las subcontratas son una obligación competitiva. Antes de que me tachen de retrógrado, diré que llevo años estudiando la participación laboral de la mujer, mu- cho antes de que fuera una moda, y que en 1984 escribí que era un proceso deseable e irreversible que cambiaría las relaciones laborales y sociales. Llevado del impulso imperialista de todos los economistas jóvenes, incluso me atreví a estudiar con un modelo econométrico las decisiones simultáneas de acceso a la universidad, incorporación laboral y reducción del número de hijos. Y ya entonces discutíamos de cuotas, que se denominaban con el anglicismo de discriminación positiva. Es un tema abierto, en el que existen argumentos a favor y en contra que no pueden descartarse con exabruptos simplificadores. Personalmente nunca he sido partidario, porque crean efectos colaterales perversos. Es un juego de suma negativa porque encarecen los costes de producción y disminuyen la productividad. Lo contrario de lo que Solbes pretende conseguir con su Plan. Por eso, la mayoría de los economistas son contrarios a políticas activas que discriminan a favor de determinados colectivos, salvo que sean especialmente desaventajados como los discapacitados. Y no creo que a nadie se le ocurra tal calificativo para la mayoría de la población.