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ABC MIÉRCOLES 23 2 2005 57 Jaime Chávarri se acerca al mito de Camarón de la Isla en una película, protagonizada por Oscar Jaenada Ángela Molina se mete en la piel de la señora Robinson en El graduado que llega mañana al teatro Coliseum La familia, indignada con el hospital donde contrajo la septicemia E. J. BLASCO CORRESPONSAL LONDRES. La familia de Guillermo Cabrera Infante expresó ayer su indignación por las condiciones de higiene del hospital de Londres en el que el escritor fue ingresado tras romperse la cadera al caer accidentalmente en su domicilio. En el hospital Chelsea y Westminster, donde había sido tratado correctamente muchas veces, el autor cubano contrajo una grave infección, y la pasada semana tuvo que ser trasladado al hospital Charing Cross, en el que falleció el lunes por la noche. La familia señala que, a pesar de sus problemas de salud, entre ellos diabetes e insuficiencias cardiacas, Cabrera Infante se encontraba bien hasta hace una semana, cuando sufrió la fractura de cadera a lo que se le añadió Cabrera Infante, con su mujer, Miriam Gómez una neumonía. Ésta facilitó la infección de septicemia, que causó su muerte, debido probablemente a la suciedad del primer hospital, según informan allegados del escritor. Su mujer, la actriz Miriam Gómez, se reserva la posibilidad de demandar al centro. La incineración de los restos mortales de Cabrera Infante se realizará en Londres en la más estricta intimidad. Estarán presentes su esposa; sus hijas, Ana y Carola; los esposos de éstas y sus seis nietos. Miriam Gómez anunció que las cenizas serán custodiadas para ser enviadas a Cuba cuando este país sea libre e indicó que su marido ha muerto lejos de su país, pero libre de mando. Ha llevado Cuba dentro de él; su Cuba ya no existe El pasado mes de agosto el escritor fue sometido a una operación para instalarle un marcapasos. Reducida después su actividad debido a su delicado estado de salud, uno de sus últimos contactos con la prensa fue el que mantuvo con ABC, que le entregó en su domicilio el premio de la Fundación Gabarrón de las Letras. La noticia de su muerte se conoció en La Habana por el boca a boca C. M. ABC MADRID LA HABANA. El disidente cubano Vladimiro Roca aseguró ayer a ABC que los medios oficiales no se han hecho eco de la muerte de Guillermo Cabrera Infante, de la que los ciudadanos se han ido enterando a través del boca a boca. En los medios oficiales no se habla nada de eso y de Cabrera Infante mucho menos dijo. El líder socialdemócrata, que salió de la cárcel en mayo de 2002 y es hijo del histórico Blas Roca, la conoció gracias a una llamada desde España y afirmó que ha causado un gran pesar entre los viejos como yo, porque los jóvenes no le conocían debido a su buena reputación como intelectual y crítico de cine. Se le tenía un respeto grande aquí en Cuba La edición digital de la revista cultural La Jiribilla que opera bajo el control estatal en Cuba, destacó las cualidades literarias de Cabrera Infante, pero añadía que muchos de sus textos periodísticos y ensayísticos de los últimos años estuvieron, lamentablemente, contaminados por la obsesión fanática en que se convirtió su posición política contra la Revolución Cubana Y esa postura, añade, llevó a prohibir la publicación de su obra en Cuba Por su parte, la Pequeña Habana, como se conoce a Miami por el gran número de cubanos que viven en esta ciudad, lloraba ayer la muerte del escritor. Organizaciones como la Fundación Nacional Cubano Americana, el Consejo por la Libertad de Cuba, la Unidad Cubana o el Comité Cubano por la Democracia destacaban la figura de Cabrera Infante como orgullo cubano icono del exilio por la cubanía figura emblemática del exilio Para Carlos Alberto Montaner deberían haberle concedido el Nobel de Literatura. cia moral de José Martí y supo de su terrible destino mientras se quedaba sin cenar sardinas para poder ir al cine. De esas alturas y de esas miserias, tan grandes, por otra parte, nace su especial modo de enfrentarse con el mundo. Luego conocería la literatura inglesa y norteamericana, por la que quedó subyugado; luego sería encarcelado por publicar un cuento que contenía palabrotas en inglés, ¿se busca uno su propio destino al modo de un Edipo habanero? luego vendría la inmensa creación de G. Caín en Carteles luego el peso demasiado pesado para un joven de la herencia de Lezama Lima; el deseo feroz y urgente de huir de la isla y la llegada a un Madrid que le pareció un convento triste, como al general español recién llegado de Cuba cuando el desastre colonial que retrató Valle Inclán. Cuando recaló en Londres, quedó encantado porque las chicas no llevaban sujetador el sentirse perseguido por la policía política cubana, le causaron una locura de la que se recuperó con los años y con el ejercicio inveterado del humor. De la convivencia con esos espectros conoció la cortedad británica, a saber, decoró su casa de blanco, con almohadones y hamacas por todos lados, y plantas de todo pelaje. El médico que le atendía- -en aquellos años los ingleses eran adictos a las paredes pintadas de flores y las moquetas inefables- -se quedó estupefacto cuando le introdujeron en lo que a todas luces tomó por la morada de algún exótico personaje del Tercer Mundo cuando en realidad era la Isla Barataria de un deudor cervantino en tierras que admiraron en otros tiempos su legado más acabado. Pero la vida es un continuo malentendido. Bueno, allí, en aquel barrio donde se tropezaba con una Ava Gardner un tanto entrada en años, espectro del tiempo recobrado proustiano, Cabrera Infante pergeñó algunos guiones de cine mientras quemaba con las pavesas de su pipa almohadones y los fieltros de la máquina de escribir. La prodigiosa Miriam Gómez le indujo, entonces, a que retomara su antigua manía de fumar tabacos, perdonen la cubanidad, y Guillermo Cabrera cumplió, pero nunca le hizo gasto a las arcas del gobierno castrista pues todos sabíamos que únicamente fumaba los habanos que le regalaban. Anécdotas así hablan bien a las claras de esa moralidad a la que nos referíamos antes, pero también parece una anécdota sacada de un obcecado personaje, ¿quizá el tío Toby? del Tristam Shandy y, la verdad, no es para menos, pues creo que si ha habido un escritor en nuestra lengua que haya contemplado el mundo con ojos similares a los de Sterne, éste ha sido Guillermo Cabrera. Lean si no Puro humo versión española del legendario Holy Smoke que escribió en inglés en memoria del sueño al que induce el tabaco. Y ésta podría ser una bella imagen de despedida, la de recordar a Cabrera Infante como un isleño tropical, Cervantes americano, paseando su cara de chino por un Londres siempre otoñal y dando la mano al espectro de Sterne. Con permiso de Miriam Gómez. Y con el tuyo, claro. Nostalgia tiránica Poco tardó en recalar en el Londres de la movida y se quedó encantado porque las chicas no llevaban sujetador y la ciudad era una fiesta donde la noche parecía no existir, aunque desechó la costumbre un poco guarra de pasarse un porro de boca en boca por aquello de las infecciones y probó a fumar en pipa y llevar un macferlán, como un inglés de esos que nunca existieron. Es esta la etapa de redacción definitiva de Tres Tristes Tigres uno de los libros más divertidos y luminosos escritos en español de los últimos cincuenta años; es también cuando comienza a sentir nostalgia de los colores de su isla y de la madura feminidad de sus mujeres, decía que las inglesas eran eternamente adolescentes, como sin hacer Eso, la nostalgia tiránica, la extraña lectura de Bajo el volcán