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52 Sociedad MARTES 22 2 2005 ABC Laura y María son dos jóvenes apasionadas por la Historia. Quieren ser profesoras y sus futuros alumnos encontrarán en ellas un ejemplo de trabajo, constancia y dedicación. Durante sus cinco años de carrera han cosechado 41 dieces y dos nueves Mellizas de matrícula de honor TEXTO: R. BARROSO, M. ASENJO FOTOS: DE SAN BERNARDO MADRID. No hemos renunciado a nada por estudiar. Nos queda la satisfacción del deber cumplido Así de claro lo tienen Laura y María Martínez, dos hermanas mellizas de Azuqueca de Henares (Guadalajara) que cuentan en su expediente académico con una media de 9,94 y que tras cinco años de carrera han cosechado 41 dieces y dos nueves. Con una nota en Selectividad que superaba el 9 no tuvieron demasiados problemas para elegir carrera. Ambas optaron por estudiar Historia en la Universidad de Alcalá de Henares, la más próxima a su domicilio. Las dos tienen la misma constancia, las mismas ganas de superación y las dos coinciden en su sueño: ser profesoras. Una pasión que les viene de lejos, desde que nacieron, hace 23 años, porque su madre, que es profesora, les fue inculcando desde bien pequeñas el gusto por los estudios. A ella le tenemos que agradecer nuestro éxito académico. Antes de ir al colegio ya sabíamos leer y escribir y nos ha enseñado a tener constancia, a estudiar cada día explica Laura, mientras su hermana María puntualiza que mi madre no nos ha educado en la competición, nunca se ha tratado sólo de sacar nota, sino de que comprendiéramos las cosas y de formarnos No se consideran diferentes pero reconocen que han tenido que sufrir las consecuencias de ser las empollonas de clase. En el instituto muchos compañeros se burlaban, nos robaban la cartera y nos colocaban carteles con insultos dice Laura. Algo que, sin embargo, no les impidió seguir adelante cada vez con mayor convicción. A pesar de que no sienten que hayan renunciado a nada por disfrutar de los libros y el estudio, sí reconocen que les ha exigido sacrificio y que han robado muchas horas al descanso. María (a la izquierda) y Laura no desperdician ni un solo rato para aprender nuevas cosas y consultar los libros excluido para nada Tal vez por ello, porque no se sienten diferentes, jamás se han sometido a test de inteligencia. Nunca hemos querido, no sabemos si puede ser una cuestión genética o no. Pero creo que las notas son el resultado de un trabajo constante y una organización férrea afirma Laura. Sin rivalidad Ahora, han decidido separar un poco sus caminos y doctorarse en materias diferentes. Laura ha elegido Edad Contemporánea, y María, Edad Moderna, porque le gusta el tema y también quiere viajar para hacer mucho más viva su tesis. Quiero ir a Amsterdam, consultar las bibliotecas de París y los archivos vaticanos explica María para, quien su hermana Laura constituye todo un ejemplo a seguir. Nunca ha habido rivalidad entre nosotras- -señala Laura- nos hemos ayudado en lo que hemos podido, pero somos bastante independientes a la hora de estudiar o de preparar los trabajos. Al contrario de lo que pudiera pensarse, no repasábamos juntas Pero sus zambullidas constantes en los libros no les impide estar al día de lo que pasa, de la realidad en la que vive el mundo, y tienen una opinión clara de lo que sucede en las aulas y de lo que no les gusta de la reforma educativa. En las escuelas falta educación en valores; y en las familias, mayor dedicación para educar a los hijos dice María, mientras recuerda la profunda herencia que les ha dejado su abuelo Ángel, un hombre de principios Puntualidad británica Y no es de extrañar, porque la jornada de estas dos hermanas- las gemelas para compañeros y amigos- -viene marcada desde hace muchos años por una constancia y puntualidad que ellas mismas califican de británica Las ocho horas al día (al margen de las clases) que han venido dedicando a estudiar hasta licenciarse lo dicen todo. A las ocho de la mañana nos levantábamos, luego íbamos a la Universidad y empezábamos la clases hasta las dos o las tres de la tarde. Nos quedábamos en la biblioteca unas horas y luego volvíamos a casa para repasar comenta Laura a la vez que María coloca en las estanterías los libros que había colocado sobre la mesa para las fotos, en un reflejo de ese orden que marca sus vidas. Además, se enorgullecen de haber faltado tan sólo un día a clase durante toda la carrera, y por motivos médicos aclaran. En las escuelas falta educación en valores y una mayor implicación de las familias Nuestro objetivo nunca ha sido sacar la mejor nota, sino aprender y formarnos A pesar de haber estado cosechando sobresalientes durante toda su vida (ahora optan al Premio Nacional Fin de Carrera) se sorprenden cuando se les pregunta si se ven como las clásicas empollonas En absoluto- -dice Laura- -nos gusta disfrutar de otras cosas, por ejemplo del deporte, como la natación, el badmington, el ciclismo... También nos gusta el teatro, ir al cine y escuchar música Además, puntualiza María, nuestros mejores amigos han sido repetidores y no nos hemos