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ABC MARTES 22 2 2005 Nacional MISIÓN ESPAÑOLA EN HAITÍ 17 JAVIER HERTFELDER Comandante del batallón hispano- marroquí en Haití Cada reparto de ayuda es un problema de orden público Con la satisfacción del deber cumplido, Hertfelder hace balance de su estancia en el país antillano, cuando se acerca el momento del relevo tras cuatro meses en Fort Liberté TEXTO: M. M. C. La población ha acogido a los militares españoles con tranquilidad y simpatía Los niños no lloran FORT LIBERTÉ. La base Miguel de Cervantes ha adoptado a la pequeña Elianne, de cuatro años. El equipo médico, bajo las órdenes del capitán Plaza, salvó su vida cuando, el pasado 18 de diciembre, un quinqué de keroseno se derramó sobre su cuerpo, provocándole gravísimas quemaduras. Sus padres la trasladaron al hospital de la ciudad, pero, ante la carencia de medios, los doctores decidieron enviarla a Cabo Haitiano. La situación era tan extrema que, antes, los progenitores solicitaron la ayuda de los soldados españoles. Nosotros no prestamos servicios médicos, porque no es nuestra misión- -explica Plaza- Pero en casos de emergencia como éste, no podemos negarnos. Elianne tenía quemaduras de segundo y tercer grado en el 30 por FORT LIBERTÉ. Cuando llegamos había problemas de seguridad, -explica el coronel Hertfelder- Asaltos, disputas con los antiguos militares que controlaban la zona, falta de autoridad de la Policía Nacional Haitiana... Con el trabajo diario hemos logrado, prácticamente, que no haya asaltos en los caminos; los militares ya no aparecen y se han comprometido a no realizar labores policiales que no les corresponden... En Naciones Unidas se reconoce que la labor del contingente ha sido muy buena -Uno de los objetivos de Minustah era el desarme, pero nada se ha hecho al respecto. -El desarme es complicado. Mire en Bosnia: ¿cuántos años lleva la comunidad internacional intentándolo? Todo haitiano tiene un arma, es un derecho que la Constitución reconoce. Esta misión tiene tres fases: constitución, despliegue y lo que llaman DDR (desarme, desmovilización y reinserción) Acabamos de terminar la fase de despliegue: la ONU ya cuenta con todas las fuerzas que el general Heleno (al mando de la fuerza militar de la ONU) considera necesarias. Hay que darle tiempo. Respecto al otro componente de nuestra misión- -prosigue el coronel- la distribución de ayuda humanitaria, el esfuerzo ha sido importante, porque esta fuerza no ha venido dimensionada para esa labor. Hemos intentado responder a solicitudes del alcalde y a problemas que vemos: aquí no hay ni agua ni luz ni carreteras. Por no haber, no hay ni una ONG, porque están en sitios más có- modos. Seguimos recibiendo ayuda y la distribuimos con el inconveniente que supone, porque enseguida se convierte en un problema de orden público. Hemos inventado diferentes métodos, incluso repartirla por la noche, como los Reyes Magos... -Quizá se asiente en nuestra sociedad la impresión de que el Ejército se convierte en una ONG. ¿Cómo aprecia esa sensación? -Me duele. Porque nosotros estamos para lo que nos mande el Gobierno, pero ésa no es nuestra misión, pues no estamos preparados para ella. Hacemos lo que nos mande el Gobierno, que responde a la voluntad mayoritaria del pueblo español, y lo hacemos lo mejor posible, nos guste más o menos. ¿Cómo les ha recibido la población local? -Sólo con la seguridad no se come; pero sin seguridad, no se desarrolla un país. Como el desarrollo es a largo plazo, y los haitianos son gente que vive al día, siempre han esperado la ayuda inmediata. Les hemos dado lo que hemos podido, que es muy poco. La reacción ha sido positiva, pero se puede volver negativa con el tiempo. ¿En qué plazo? -Ésta es una sociedad paciente, pues lleva 200 años de retraso. Pero la paciencia tiene un límite. Si a medio plazo ven que la ONU no resuelve sus problemas, pueden volverse en contra. Quizás el plazo esté pasadas las elecciones de noviembre: si el Gobierno no tiene recursos para empujar la situación, entonces podrían reproducirse los desórdenes. La pequeña Elianne, casi ahijada de la base ciento de su cuerpo. El pronóstico era muy grave, con un alto riesgo de septicemia, lo que podía dar lugar a una infección generalizada y un fallo multiorgánico. La tratamos, le administramos analgésicos y antibióticos y una cura diaria. Sus heridas eran tan tremendas que, al principio, la madre no se atrevía a venir al dispensario. Ahora, el pronóstico es leve. Si todo va bien, es posible que sólo queden algunas cicatrices. Hoy es ya como nuestra ahijada ¿Se ha fijado en que es difícil ver llorar a un niño en Haití? Es cierto- -responde- Elianne sólo lloró cuando nos vio, al llegar a la base, pero porque le producíamos miedo. Pero durante las curas nunca ha llorado