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16 Nacional MISIÓN ESPAÑOLA EN HAITÍ MARTES 22 2 2005 ABC Los infantes desplazados a Fort Liberté están a punto de cumplir su trabajo y ser reemplazados por otro contingente. ABC se ha trasladado a la isla para pulsar el estado de ánimo de las tropas, su relación con los marroquíes, compañeros de batallón, y el desarrollo de la misión Marines a pleno sol TEXTO Y FOTOS: MANUEL M. CASCANTE ENVIADO ESPECIAL FORT LIBERTÉ. En el manual de instrucciones que recibieron antes de embarcarse en el buque Castilla los infantes de Marina destinados en Haití aprendieron que la población local es alegre y despreocupada Se comprueba a lo largo de los 70 kilómetros (tres horas de camino de cabras, aunque también hociquean burros, cerdos y gallinas y transitan motos y taptap -transporte colectivo local de plazas ilimitadas- que separan la civilización (Cabo Haitiano: Calcuta oscura, Nueva Orleans caribeña y sucia) de Fort Liberté. El paisanaje ve pasar las horas mano sobre mano, y los perros, alegres y despreocupados apenas se molestan en evitar ser atropellados por los vehículos que, como maracas, crepitan en la interminable sucesión de baches. Fort Liberté es el último confín. Salvo un sol de justicia, no hay nada. Ni un hotel. Los restaurantes requie- ren de estómago blindado y es una osadía tomarse un café (líquido espeso que una anciana calienta sobre un brasero de carbón y sirve en jarra de color indefinible) Pero en la base Miguel de Cervantes, donde están instalados los doscientos marines que integran el batallón hispano- marroquí, no carecen de nada: hay internet, teléfono, electricidad, televisión vía satélite... Los marroquíes, más simpáticos Una jaula de oro como la define el coronel Hertfelder de Aldecoa, que los infantes sólo abandonan para cumplir sus misiones y hacer deporte. Jean Louis, uno de los miles de desempleados de Fort Liberté, dice que los marroquíes (hay 163, del Ejército de Tierra y de la Gendarmería Real) son más simpáticos que los españoles, porque salen a la calle sin pistolas Acostumbrados, quizá, a la dureza de la vida en el antiguo Sahara español, de donde pro- ceden, no le hacen ascos a callejear sin tino por la polvorienta ciudad. Las relaciones entre españoles y marroquíes han sido correctas, coinciden nuestros uniformados. Sin duda, la imagen del enemigo ha mejorado desde el desembarco en Cabo Haitiano, a finales de octubre último. Entonces, más de un soldado torcía el morro ante la posibilidad de trabajar con los magrebíes: Cuanto más lejos, mejor Ni en pintura El teniente Herráiz, oficial de prensa, protesta: Entonces dije que había participado en misiones con los marroquíes y que eran unos buenos profesionales, y eso no lo publicó nadie Dicho queda. Hoy, las manifestaciones son más suaves: No hemos tenido mucho contacto, pero tampoco ningún problema. Nos cruzamos en la carretera, nos saludamos y ya está; entre militares nos entendemos bien afirma el cabo Moris, que participó en el conflicto de Perejil. El teniente coronel El Homari, responsable del acuartelamiento marroquí, coincide: Las relaciones han sido de camaradería. Espero que sea siempre así en el futuro ansía con aparente sinceridad. Llega el reemplazo Tras cuatro meses de misión, la tropa cuenta las horas que restan para que un nuevo destacamento de Infantería de Marina los reemplace. La cabo Macías, malagueña, una de las ocho mujeres que prestan servicio en la base, extraña el jamón de la sierra onubense donde radica su familia. Pero no puedo quejarme- -dice- porque estuve quince días de vacaciones en la República Dominicana y pudieron venir mis padres y mi novio, también infante, que ahora está en Bosnia El batallón tiene a su cargo la región noreste desde Trou du Nord Agujero del norte nombre impecable para se- mejante villorrio) hasta Guanaminte, en la frontera con Dominicana. Las labores del batallón han consistido, básicamente, en asesorar a las corporaciones locales para la implantación de los proyectos de impacto rápido de la ONU y coordinar la seguridad con la Policía Nacional Haitiana y la CIVPOL (policía internacional, en la que participa una treintena de guardias civiles y policías nacionales. La vigilancia de fronteras corresponde al destacamento Lope de Figueroa, en Guanaminte, con cerca de medio centenar de militares españoles. Operaciones sábana Durante este tiempo- -explica el capitán Lage, jefe de Logística- los españoles han realizado centenares de patrullas y puntos de control. Las acciones más importante fueron las llamadas operaciones sábana contra los bandoleros que operan en la ruta hacia Cabo Haitiano. El equipamiento consta de armas ligeras y vehículos todoterreno, incluidos los artillados Piraña. Además, se han repartido diez toneladas de carne en lata, una tonelada de medicamentos y 4.800 pares de botas. También se han construido dos pozos de agua y un vertedero de basuras, y se ha dotado de luz eléctrica a algunos lugares públicos de la ciudad. El contingente se ha incautado también de armamento (los resultados no son espectaculares: un arma blanca y una pistola) pero no ha sido necesario efectuar un solo disparo. El polvorín está intacto, tal y como llegó desde España. Entre las mejoras ejecutadas, los soldados han construido dos pozos No hemos tenido mucho contacto con los marroquíes, pero tampoco ningún problema. Nos cruzamos en la carretera, nos saludamos y ya está; entre militares nos entendemos bien afirma un cabo que participó en el conflicto de Perejil