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14 Nacional REFERÉNDUM EUROPEO LA REACCIÓN DE LOS SOCIOS MARTES 22 2 2005 ABC España no disipa las dudas de otros países Francia y Reino Unido enarbolan el resultado para animar a sus ciudadanos a votar a favor b Sorpresa europea por la alta REACCIONES EN LA PRENSA EXTRANJERA abstención de un país que es uno de los que ha logrado mayores beneficios con la integración europea según dice Polonia ENRIQUE SERBETO. CORRESPONSAL BRUSELAS. El referéndum español ha pasado la prueba y se ha convertido en la primera y única lección que existe hasta ahora en este proceso de ratificación de la Constitución Europea. No son pocos los que dicen que la apatía de los españoles ha sido una sorpresa negativa, pero cuando ya se reposa el flujo de los resultados, la conclusión más repetida en Europa es que después de todo no importaba tanto cuál era el comportamiento del electorado español, porque las consultas en el Reino Unido y sobre todo en Francia, siguen apareciendo como hitos verdaderamente decisivos. Kristie Hughes, de la London School of Economics, comentaba ayer en la prensa francesa que la consulta que será verderamente decisiva es la que han de celebrar en Francia porque el resultado, según las sondeos, está más ajustado y porque el significado del no en uno de los países fundadores tendría efectos devastadores. Por ello Jacques Chirac ha sido de los más entusiastas a la hora de valorar la votación de ayer, diciendo que se trata de una señal firme que deberá mostrar el camino a los demás países que ratificarán el Tratado en los próximos meses Chirac firmaría seguramente que en Francia hubiese un resultado similar al español. El diario británico advirtió que la baja participación indica el fracaso del Gobierno español en que hubiera interés por la campaña del referéndum España ha votado a favor de la Constitución, a pesar de que el 90 por 100 tenía poco o ningún conocimiento del Tratado señaló el rotativo conservador británico El periódico económico norteamericano tituló en su edición de ayer que la baja participación pone en duda el futuro de la Carta europea El rotativo conservador francés consideró que España paga la precipitación de haber querido ser la primera en organizar el voto cia histórica europeista de los españoles y las colosales sumas de dinero invertidas en la campaña por el sí Igual que sucede con Polonia, si se trasladan los resultados españoles a Gran Bretaña, no sirven para aclarar el panorama. El primer ministro Tony Blair convocó este referéndum en plena recta final de las negociaciones sobre la Constitución, precisamente para forzar a los demás Gobiernos a ceder ante sus exigencias, y ponía el voto de los Un mensaje positivo a las otras naciones que someterán el Tratado a referéndum es la interpretación del periódico progresista francés británicos como amenaza. Ahora, la perspectiva de un no británico se ha convertido en el verdadero fantasma, sobre todo para Blair. Los análisis que se hacen en Bruselas vienen a decir que hay países pequeños, como por ejemplo la República Checa, que si rechazasen la Constitución serían conminados a volver a votar hasta que la aprobasen. Pero eso no puede suceder en Gran Bretaña, que en ese caso se quedaría muy proba- Para el diario alemán de centro- izquierda, José Luis Rodríguez Zapatero no ha conseguido convencer a los españoles de su buena intención blemente descolgada del núcleo central de decisión europea y vería cómo los demás países seguían adelante con la aplicación de las nuevas reglas. Pero a nadie- -ni siquiera a los checos- -le gustaría tener que pasar por una segunda votación, como ya les pasó a los irlandeses con el Tratado de Niza. Pero la verdad es que el presidente Vaclav Klaus es un notorio euroescéptico y que el país se encamina hacia una crisis política grave. Desilusión Sin embargo, en Polonia, donde la cifra de participación es esencial porque se invalidaría el referéndum si no votan más de la mitad de los electores, el ministro de Asuntos Europeos, Jaroslaw Pietras, decía ayer que le había desilusionado el índice de participación en España, teniendo en cuenta que el pueblo español es uno de los que ha logrado mayores beneficios con la integración europea En las elecciones europeas pasadas, en Polonia apenas votó el 20 por ciento de los inscritos, la mitad de participación que en España, de lo que se deduce que los temores de Pietras pueden tener fundamento. Su colega británico, Jack Straw, sin embargo, encontraba los resultados españoles altamente satisfactorios, teniendo en cuenta que el Reino Unido es otro de los países donde se ha de celebrar un referéndum y por ahora las encuestas predicen una victoria del no Estamos muy contentos. Espero ahora que uno tras otro los países que han de hacerlo votarán afirmativamente, lo que tranquilizará al electorado británico La diputada laborista Kate Hoey, sin embargo, no compartía ayer el optimismo de Straw y consideraba que la alta abstención en España había sido algo asombroso dada la tendenEDURNE URIARTE ALARMA INJUSTIFICADA U n error muy extendido en las democracias es la tendencia a valorar la calidad de este sistema político con la vara de medir de determinada democracia ideal, sea la directa o la participativa, que sólo existe en los libros pero jamás estuvo en las prácticas ciudadanas. Y esto lleva a dramatismos injustificados en la interpretación de algunos comportamientos ciudadanos como la alta abstención del domingo pasado. Pero, en realidad, no existe ninguna razón de peso, al menos demostrada hasta el momento, para sostener la preocupación por esta abstención o por otras muchas abstenciones como la tantas veces mentada inhibición electoral norteamericana. Hemos tenido la más alta abstención de nuestra democracia, pero en la consulta menos trascendente de nuestra democracia; a todos los efectos. Y lo único con lo que contrasta este dato es con las aspiraciones ilusorias y desorbitadas marcadas por Zapatero. El factor relevante no es el porcentaje de la abstención sino las razones de esa abstención. Y en esta consulta se reunían todas las motivaciones que llevan a la desidia. En primer lugar, la razón común a todas las consultas europeas que es la percepción, acertada, de la comparativamente menor influencia de las instituciones europeas. En segundo lugar, la limitada relevancia de una consulta que no es vinculante y que no variará el rumbo de Europa. En tercer lugar, la nula competición política cuando los dos grandes partidos nacionales piden el mismo voto. Y, en cuarto lugar, la ausencia de incertidumbre sobre el sentido final del resultado. Pero la desidia no es igual a rechazo, ni a crítica, ni siquiera a alejamiento. Las altas abstenciones de las elecciones europeas no han llevado a nadie hasta el momento a teorizar sobre la crisis de la UE en España. Hubiera sido extravagante, dada la cantidad de datos que prueban el alto europeísmo de nuestro país. Y nada de eso ha cambiado con el tratado constitucional porque la fe en Europa está profundamente enraizada en una democracia que se ha hecho a sí misma deseando ser como Europa. El problema es que hay mucha gente que sigue empeñada en interpretar la abstención como una crisis de la institución implicada e incluso del sistema democrático. Son los que definen la democracia en términos de participación efectiva y no en función del derecho de participación que es la esencia real de la democracia y lo que realmente tienen en cuenta los ciudadanos en su preferencia por este sistema político. Mientras no tengamos ninguna formación política abogando por la abstención como forma de protesta, y no es el caso, el segundo dato fundamental para valorar la abstención es el referido a las percepciones de la democracia y de las instituciones afectadas. Y en España, ahora y por mucho tiempo, la abstención convive con una altísima legitimidad de las instituciones europeas. No hay motivos de alarma.