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8 Opinión MARTES 22 2 2005 ABC Cartas al director Discursos simples La elevada abstención registrada en el referéndum constitucional no debe sorprendernos. Constata la falta de una verdadera identidad europea y una deficiente campaña política e institucional. La primera tiene difícil solución a corto plazo, aunque tampoco debiera considerarse un problema. La segunda sí me parece más criticable, algo predicable de toda la clase política. Tanto el Gobierno, que ha liderado una campaña institucional partidista y poco imaginativa, como los líderes políticos de la oposición han enarbolado un discurso político simple, explicado en clave nacional y nada pedagógico, reproduciendo aquél de las elecciones europeas. Creo que se ha perdido una oportunidad única para crear identidad europea, si es que eso se pretende, o de exponer los costes que nos supondrá la Unión ampliada, si la postura es la contraria. Resulta significativo que los mayores índices de participación se hayan registrado en las Comunidades más subsidiadas desde Bruselas, con Extremadura a la cabeza, lo que evidencia la percepción puramente economicista que en España tenemos de Europa. Espero que en lo sucesivo el sí sea gestionado con carácter constructivo y realista. En caso contrario, no sé qué nos explicarán cuando se nos corte el grifo europeo. Creo que entonces ya no seremos los primeros. David Tejería Cubillos. Zaragoza. Pueden dirigir sus cartas a ABC: Por correo: C Juan Ignacio Luca de Tena, 7. 28027 Madrid Por fax: 913.203.356. Por correo electrónico: cartas abc. es Soy vasca y yo voté no Asisto hoy sorprendida a los comentarios de los analistas del día después al referéndum. Y es que resulta que por ser de Vitoria y haber votado no soy o del ilegalizado Herri Batasuna, o del PNV, o de Ezker Batua o de la ultra- derecha. Me niego a ser incluida entre esta panda de indeseables aunque nuestro voto haya sido el mismo, todo sea dicho, por razones distintas. Además de ser votante habitual del PP, tengo opinión propia, pero es que además he estudiado Derecho y, cosa extraña, me he leído la Constitución. Éstas son algunas de las razones que han impulsado mi voto hacia el no Pero, además de todas ellas, por no hablar de la nefasta política comunitaria del partido gobernante, no dejo de pensar: ¿a mí qué más me da la Constitución Europea si en el País Vasco vemos cada día cómo se ningunea la Constitución de 1978? Hay muchas cosas por resolver aquí. ¿No sería mejor plantar cara a los problemas nacionales antes de hablar de fronteras hacia fuera? Alejandra Burgo Arregui. Vitoria. urbanización de Alcobendas, cercana a Madrid. Es imposible obtener datos del voto de una urbanización, que ni siquiera es distrito, y mucho menos a las pocas horas de haber votado. Mi voto positivo en estas elecciones me sabe amargo después de oír a este socialista falso. ¿Hasta cuándo esta crispación? Ignacio Caballer Aranda. Madrid. bía habido un alto porcentaje del no haciendo a continuación el gran chiste de la jornada electoral, recomendando a Carod, gran defensor del no que en las próximas elecciones se presente por este barrio, por simple deducción ¡Genial! Que le pida ayuda la vicepresidenta a este genial cerebro en asuntos matemáticos, ya que en esa noche de triunfadores Fernández de la Vega llegó a decir que de 100 españoles, 80 habían votado sí cuando, si hubiera consultado con Simancas, éste le hubiera dicho que realmente de cada cien españoles con derecho a voto, 33 votaron sí Jesús Martínez García. Madrid. Miedo a la palabra España En el texto que en Baleares (y supongo que en Cataluña y Valencia será igual) hemos recibido con el envío oficial del voto con las papeletas del sí no y en blanco, el nombre del país figura en el texto en castellano, pero en la traducción al catalán de España, se sustituye por el término Estat espanyol que usan los nacionalistas para negar la identidad y nombre propio de España: el discurso y recurso de las naciones sin estado y los estados sin nación (como si sólo ellos fueran una nación, por cierto hoy por hoy sometida) Pero, ¿qué hace una institución del Gobierno central haciendo el juego lingüístico a este sofisma nacionalista? ¿Inconsciencia, intrascendencia o exigencia de Maragall o para no disgustar a Carod- Rovira? ¿O, además, está bien y no pasa nada? ¿Para qué complacer tanto a quienes no quieren ser de este país? ¿Saben a la cantidad de niños mallorquines del interior de la isla que cada vez les cuesta más hablar el castellano? Los nacionalistas sí saben lo que quieren. Es cuestión de hombres débiles y un par- -como mucho- -de generaciones. Cristina Morales. Palma de Mallorca. El referéndum El domingo volvió a triunfar, cómo no, Llamazares en el referéndum para la Constitución Europea. Se metió en su coleto los dos millones y pico de votos del no Volvió a ser el triunfo de la izquierda moderna y reaccionaria o algo así. Pero, curiosamente, su vecino, Simancas, haciendo un alarde matemático inimaginable en él, dedujo que en los barrios de Salamanca y Chamartín de Madrid ha- Pura aritmética Con un 100 por 100 del escrutinio finalizado, y tras haber escuchado las esperpénticas comparencencias del ministro del Interior y de la vicepresidenta, y luego de su jefe de filas, nuestro dialogante y sin par presidente, me pregunto cuán olvidadas tengo mis matemáticas: dice Zapatero que 8 de cada 10 españoles que han acudido a votar han dicho que sí a Europa, y que esto es un éxito democrático que pone de manifiesto la decidida voluntad europeísta de los ciudadanos. Aritméticamente, ya le ha echado un poquitín de entusiasmo, aplicando el redondeo al alza del 76,72 al 80 por ciento. Eso si, para este resultado se aplica la teoría de los conjuntos disjuntos a saber: quitamos del conjunto de españoles con derecho a voto los que no votan, o lo hacen en blanco (que pareceque no cuentan) y de ahí, 8 de cada 10 aprueban abrumadoramente la Constitución Europea. Aprueban, que no ratifican, porque para eso no hacía falta preguntar ¿estamos en democracia directa o representativa? Pero si dejamos los conjuntos disjuntos y nos vamos al gran conjunto, con hechos diferenciales y todo, resulta éste otro sorprendente dato: 10.789.828 votos son afirmativos, de un total de 33.517.420; esto es, que el 32,19 por ciento de españoles con derecho a voto han dicho sí o, lo que es lo mismo, 3 de cada 10 españoles (para mí la perra chica en el redondeo, que también es justo a la baja, como lo es al alza) Tres de cada diez y no ocho, presidente. Los españoles se han manifestado, no en las calles, sino en sus casas (al no salir a votar) también mayoritariamente y usted le vuelve la espalda a esos 7 de cada 10 españoles que le han dicho, bien clarito, no entendemos, o no queremos este referéndum Por cierto, yo acudí a votar, y voté sí Javier García Noya. Madrid. Voto de La Moraleja Acabo de oír a Blanco, portavoz del PSOE, hablando del voto negativo de La Moraleja, y eso es demagogia. El voto de La Moraleja no existe. Es una