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54 Cultura LUNES 21 2 2005 ABC CLÁSICA C. Sinfónica de Madrid Obras de Fauré, Berlioz y Saint- Saëns. Int. Orquesta Ciudad de Granada. Dir. J. -J. Kantorow. Solistas: M. Groope (mezzosoprano) Lugar: Auditorio Nacional. Madrid. Fecha: 17- 02- 05 Ruy Sánchez describe En los labios del agua el acto amoroso a partir del delirio El escritor mexicano regresa con esta novela a un lugar mítico: Mogador b Traza con sueños que entran en GRANADA EN MADRID A. I. los sueños de los otros un diario erótico, compuesto como esos mosaicos marroquíes a los que llaman De los nueve centros TULIO DEMICHELI MADRID. En España ya se publicaron la primera y la tercera entregas de este ciclo narrativo: En los nombres del aire y Los jardines de Mogador Alberto Ruy Sánchez explica que En los labios del agua (Alfaguara) hay una continuidad del espacio de Mogador como un lugar donde el deseo puede vivir sin distracciones del escenario: El hecho de ser una ciudad inventada- -aunque esté inspirada en una real- -nos permite concentrarnos en la geometría de las relaciones pasionales. Luego, he tratado de vincular En los labios del agua con México de una manera más intensa, estableciendo una relación de relatividad. Siempre pensé que mi infancia en el desierto de Sonora, al norte del país, estaba relacionada directamente con mi fascinación por Marruecos: ya desde que llegué a la puerta del Sahara me vinieron- -de golpe, como memoria involuntaria- -aquellas primeras vivencias ¿Cómo puede un lugar ser, a la vez, real e imaginario? -Todo lugar real, cuando lo describes, se convierte en imaginario. En Marruecos la gente me preguntaba: ¿Por qué mezcla un lugar real, como Mogador, con uno imaginario, como Sonora? y en México: Por qué mezcla un lugar imaginario, como Mogador, con uno real, como Sonora? -Sin embargo, sus novelas se desarrollan allí de forma bien distinta. -La acción de En los nombres del aire transcurría en un ámbito cerrado; el de Los jardines de Mogador era abierto. Aquí, uno de las temas es el movimiento y cómo lograr una composición. Pensé en la mirada que se mueve en un tablero de azulejos, cuya fórmula geométrica los artesanos marroquíes llaman De los nueve centros lo cual es aparentemente contradictorio. El centro es uno en la concepción moderna. La concepción barroca se basa en dos centros. Pero en la concepción todavía más antigua de estos azulejos, cuando se mueve la mirada, tienes la sensación de estar siempre en el mismo centro. Y pienso que eso nos pasa a todos los hombres: siempre creemos que el centro está donde nosotros estamos. Cada uno de los nueve capítulos principales de En los labios del agua tienen un centro, y cada uno parece serlo de toda la acción pero, cuando te mueves, los centros cambian. -Esos capítulos a su vez están intercalados de sueños. -Son un diario erótico, aunque suene presuntuoso, y enfatizan la dimensión E n uno de los conciertos que corresponden al Ciclo de la Sinfónica de Madrid, suponiendo que en régimen de intercambio, aplaudimos a la Orquesta Ciudad de Granada, que, a su vez, llevará la ciudad andaluza a la centuria madrileña, de tan fuerte vinculación con los albores del ya famoso Festival Internacional, por aquellas sesiones en el Carlos V, bajo la inolvidable batuta del maestro Arbós... Por encima de la incongruencia programadora, que olvida tantas veces a la música española, la agrupación granadina (formación de cámara grande) bajo la batuta de su titular, el francés de origen ruso y extraordinario violinista, Jean- Jacques Kantorow, nos brindó un programa harto interesante, conformado por páginas de tres compositores galos: Gabriel Fauré, Héctor Berlioz y Camille Saint- Saëns y, lo que ha de agradecerse más, con partituras de poco frecuente escucha. La suite de Pelléas et Mélisande del primero de ellos, en los cuatro fragmentos escuchados como Op. 80, revelan la cuidada transparencia armónica al servicio de un descriptivismo escénico. Alcanzando casi la media hora de duración, los seis poemas de Théophile Gautier Villanelle El espectro de la rosa Sobre las lagunas Ausencias En el cementerio y La isla desconocida los subraya magistralmente Héctor Berlioz con la voz de una mezzo, en esta ocasión con la de la finlandesa Monica Groop, timbre apropiado por su color y sabiduría artística, que cantó de memoria y valedera entonación. Curioso fragmento titulado con claridad Una noche en Lisboa que no alcanza los cinco minutos, trabajando un corto germen melódico variado por su ingeniosa envoltura tímbrica, Camille Saint- Saëns brilla ya con luz propia en su Segunda sinfonía, Op. 55 genial ejemplo que contrasta sus cuatro momentos y nos sorpende con una fuga hermosísima en su primer tiempo intercalada admirablemente en los mimbres sinfónicos. La hizo muy bien la orquesta granadina, gobernada por Kantorow, seguridad en el mando, artista y grande en el violín, ahora también pretendiéndolo con seguridad y eficacia gestual, que logra muy subidos enteros de los profesores que forman el conjunto que se erige brillante partiendo de una base de cuatro contrabajos. El escritor mexicano, en Madrid JAVIER PRIETO El autor escribe actualmente la cuarta entrega del ciclo de Mogador, dedicada al fuego, como las anteriores lo están al aire, la tierra y el agua Entrar en los sueños del otro, en la dimensión del deseo, es uno de los grandes retos amorosos Es el delirio el que logra que cada vez que haces el amor, sea distinto, que no se subordine a la mecánica externa delirante del amor. Buena parte de la erótica del siglo XX está subordinada a la visión. Cuando se hace el amor bajo un espejo, la dimensión más pobre del acto amoroso resulta de esa imagen. Es el delirio el que logra que, cada vez que haces el amor, sea distinto, que no se subordine a la mecánica externa. Esta novela es una exploración para describir el acto amoroso a partir del delirio. -En sus obras se repite la idea de entrar en los sueños del otro -Ése es uno de los grandes retos amorosos: no sólo penetrar físicamente, sino entrar en los sueños: en la dimensión del deseo. Esa dimensión imaginaria, además, crea ámbitos reales. Es algo no explicable. Cuando hay una presencia deseante, la presientes, tiene un ámbito invisible- -llamémosle energía, aura, lo sensorial invisible- Lo sentí hace poco en un zoológico. A veinte metros de la jaula del jaguar, sentí su energía, en tensión, porque el jaguar crea su ámbito. Crea un espacio más grande que la jaula. Lo mismo ocurre con el amor.