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ABC LUNES 21 2 2005 Nacional REFERÉNDUM DE LA CONSTITUCIÓN EUROPEA EL VOTO DE LA FAMILIA REAL 21 Urnas para el Carmelo No pudo votar en secreto El barrio del socavón vota sí Un 27,4 por 100 de los desalojados por los desprendimientos de tierras en el barrio barcelonés del Carmelo votaron ayer en el referéndum de la Constitución europea. En la mesa 134 del colegio electoral instalado en el Espai Jove Boca Nord, con un censo de 1.259 ciudadanos- -en su mayoría desalojados por el ya tristemente famoso socavón- votaron 346 personas, de las que 265 dijeron sí (el 76,58 por 100) y 57 votaron en contra. En blanco hubo 20 votos, y cuatro nulos. No se registraron incidentes. Protestas de un diputado invidente Joaquín González, diputado del grupo socialista en las Cortes Valencianas, presentó una reclamación ante la mesa electoral por no haber podido ejercer su derecho al voto en secreto ya que su condición de invidente le ha obligado a requerir la ayuda de otra persona. En el escrito, González explica que no puede leer el contenido de las papeletas al no estar impresas en braille ni haberse previsto otra medida técnica para acceder de forma autónoma a su contenido. Voto en el Carmelo La más baja participación en una convocatoria a las urnas en España dio lugar, en los colegios electorales, a una jornada sin aglomeraciones y con escaso anecdotario Una paz casi perpetua TEXTO: LUIS AYLLÓN Los Príncipes de Asturias en el momento de depositar su voto JOSE GARCÍA MADRID. Se ve que, a pesar del entusiasmo con que Miguel Ángel Moratinos promocionó la energética bebida Referéndum Plus destinada a combatir la pereza y la apatía para acudir a votar, el Gobierno no ha distribuido suficiente número de envases. Si en lugar de repartir un ejemplar de la Constitución Europea con los periódicos hubieran repartido refrescos vigorizantes otra cosa hubiera sido. Habríamos visto grandes colas, aglomeraciones, gente impaciente por introducir su voto en las urnas... Pero no. Este fallo en la estrategia gubernamental contribuyó notablemente a que los presidentes y vocales de mesa pasaran una jornada bastante aburrida, si se compara con otras convocatorias que arrojaron un índice mayor de participación. Salvo aquellos que tuvieron la suerte de recibir en sus urnas a alguna personalidad y a la nube de fotógrafos y cámaras adjuntos, el resto asistió a una muestra de lo que puede ser la paz perpetua anunciada por José Luis Rodríguez Zapatero o por los propietarios de los nuevos cementerios. Al menos en Madrid, lo que podrían haber hecho para fomentar la participación es trasladar las urnas a la zona del esqueleto del Windsor que es donde de verdad estaba ayer la gente, porque, como los españoles somos morbosos, hemos convertido el lugar en centro de atracción turística. La liberalidad del presidente de una mesa del Colegio Calasancio de Madrid permitió también que Miguel, de cinco años, pudiera cumplir su ilusión de meter la papeleta de su madre en la urna. Así se lo pidió la madre del crío cuando le tocó emitir su voto, y el presidente, con la anuencia del resto de la mesa y tras comprobar que el niño sólo llevaba un sobre, accedió a fomentar la práctica democrática en el pequeño. Su madre lo levantó y Miguel introdujo el sobre. Ya en el suelo, sin necesidad de beber Referéndum Plus ni nada, Miguel sorprendió a todos, incluidos los interventores del PSOE, levantando los brazos y gritando con energía: ¡He votado no! En el antiguo domicilio Menos mal que no estaba por allí Zapatero, que se encontraba votando en su colegio electoral de Las Rozas. El presidente del Gobierno no ha cambiado su domicilio a pesar de haberse ido a vivir a La Moncloa, lo cual, a no ser que no haya tenido tiempo para los trámites, no dice mucho de su confianza en permanecer mucho tiempo en su nueva casa. Y eso sí, tuvo que enseñar su carné de identidad como todo el mundo, salvo que optara por acudir con el pasaporte, como hizo Josu Jon Imaz, que parece no dar puntada sin hilo. Mientras, Mariano Rajoy remoloneó matinalmente un poco y fue a votar a la hora del aperitivo, con la escopeta cargada para disparar sobre el Gobierno por su falta de poder de convocatoria. La ventaja es que no hubo que esperar mucho a conocer los resultados. Las mesas hicieron el recuento en un pis pas, y eso que hubo quien cerró bien los sobres tras meter la papeleta, lo cual dificulta algo la maniobra de su extracción. Pase que lo haga Doña Sofía porque la Reina hacía casi veinte años- -desde el último referéndum- -que no acudía a las urnas y tiene menos costumbre, pero que lo haga José Borrell, el presidente del Parlamento Europeo, no deja de tener delito. Voto infantil Por no haber, no hubo ayer casi ni anécdotas. Ni una urna rota a bastonazos, ni nada de eso que suele pasar en otras consultas. Ya no queda gente racial. Sólo unos tipos en Málaga, estirando el carnaval vestidos de arlequín como los cuadros de Picasso y gente que se empeña en meter la papeleta en la urna. Claro que, aunque lo suyo es que quien introduzca el sobre sea el presidente de la mesa, lo cierto es que se pudieron ver imágenes de gente haciéndolo por su cuenta, como el propio Moratinos. Doña Cristina espera su turno en la Facultad de Derecho de Barcelona EFE