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ABC DOMINGO 20 2 2005 97 Real Madrid y Unicaja derrotaron al TAU y al Pamesa y disputarán hoy la final de la Copa del Rey de baloncesto Reyes Estévez cambió los 1.500 metros por los 3.000 y se proclamó campeón de España de pista cubierta Derrota número 100 Sumó ayer el Real Madrid su derrota número 100 en la Liga ante el equipo que más puntos ha conseguido en sus visitas al campo madridista: 13 triunfos y 15 empates. El Barcelona acumula también 13 victorias, pero sus empates se quedan en 14. Tercer partido sin marcar. Son los que lleva, tantos como derrotas, el Real Madrid en el Bernabéu en esta Liga. Las dos veces anteriores, por 0- 1, ante el Deportivo y el Sevilla. Diez jornadas sin perder. El Athletic es el equipo de Primera que lleva más tiempo sin conocer la derrota: desde el pasado 5 de diciembre en Sevilla (2- 0) Salió en el once inicial por novena vez en esta Liga y desapareció en combate; ni un remate a puerta ni un regate. Lo suyo son los segundos tiempos, en los que marcó cinco de sus ocho goles Luxemburgo: Yo soy el máximo culpable Míchel Salgado, con un fuerte golpe en el muslo, es duda ante el Juventus, mientras que Helguera es baja por tarjetas para el partido del sábado contra el Deportivo JULIÁN ÁVILA MADRID. Vanderlei Luxemburgo apareció por la sala de prensa con el rostro desencajado. El rictus serio, la mirada perdida en un punto indefinido de la habitación, un hilo de voz, la risa nerviosa, el discurso herido... La escena se asemejaba mucho a la de la noche que el Madrid tiró la Copa del Rey ante el Valladolid. Estaba ante su primer gran revés después de siete capítulos exitosos. Dejar en el banquillo a tres galácticos de una tacada le ponía en el precipicio. Y no se tapó del todo. Yo soy el culpable de la derrota. La mayor parte de la responsabilidad me corresponde a mí. No considero que haya sido un error. Pensé que debía hacerlo así, que debíamos correr riesgos porque tenemos que jugar contra el Juventus el martes. Y que este era el partido idóneo para hacerlo Owen, titular en blanco TEXTO TOMÁS GONZÁLEZ- MARTÍN MADRID. Michael James Owen (Chester, 14- 12- 79) vive en España una situación inédita, la suplencia. En Inglaterra estaba acostumbrado a ser titular. Desde 1997 a 2004 jugó con el Liverpool entre 27 y 36 jornadas de cada Liga y su balance fue incontestable: 216 partidos, 118 goles. Una estadística rematada en las copas europeas: 49 encuentros, 21 tantos. Y en la Copa inglesa: 15 enfrentamientos, ocho. En el Madrid, sin embargo, es reserva. Y cuando entra en el equipo inicial, no se gana el puesto. No es el único. Rinde más cuando juega sólo en los segundos tiempos, en los que ha conseguido cinco de sus ocho tantos en el campeonato. Pero su excelente porcentaje de acierto, un gol cada ciento diez minutos de Liga (ocho en los 871 minutos que había disputado antes del partido de ayer) merecía otra oportunidad. Vanderlei debía dársela, porque había marcado en Pamplona. El cambio lo remató- -nunca mejor dicho- -la indisciplina de Ronaldo, que un día llegará tarde a firmar un contrato. La experiencia fracasó. El británico disputó su noveno partido como titular, el vigésimo tercero del campeonato, y volvió a perder la ocasión de provocar un problema a Vanderlei, ese que crea Solari, que debería enseñar a sus colegas cómo se hace. Sólo intervino en siete jugadas El inglés no supo desmarcarse ni anticiparse para buscar el remate. Ni siquiera abrió huecos para los demás. Es un cazador del área que no sabe atraer las piezas. Se esconde, se parapeta, en el foso del oportunismo. Su participación frente al Athletic fue como la niebla londinense, deprimente. Sólo tocó el balón en siete jugadas y su único remate fue un cabezazo forzado que se marchó fuera, llorando. Ahogado por Prieto y por Gurpegui, derivó hacia su banda izquierda y allí se topó con Murillo. Nunca desbordó a un rival con un regate. Se limitó a asegurar balones a los pies de Guti y de Solari, hasta que fue sustituido a los 66 minutos. Así, es difícil sentar a nadie. A no ser que Ronaldo también llegue tarde a un partido. Nada de arrepentimiento Cambió varias piezas del mecano; permutó varias de sus posiciones y modificó el sistema. Este tres en uno merecía una reflexión. ¿Arrepentido? No. Esas decisiones eran de mi responsabilidad. Yo pongo el once y yo hago los cambios. No me arrepiento de nada. Esto es fútbol. Sólo estamos arrepentidos de haber perdido el partido La insistencia de los periodistas por hurgar en la herida terminó por irritarle. Y cambió el discurso de las victorias, aquel que decía que él nunca miraba hacia atrás. Estamos en la segunda parte de la competición. Nos estamos recuperando de un trabajo que comenzó hace seis meses. Vamos poco a poco en estos cuarenta días. ¿Mi flor? ¿Suerte? ¿Y los títulos que he ganado? No me lo quiten todo por 90 minutos que no fueron buenos También desveló que la suplencia de Ronaldo no era un gesto represivo: No ha sido un castigo para Ronaldo. No lo hice porque lo dijera la prensa. La semana no fue buena, pero no perdimos por eso. Sabía que algún día teníamos que perder. Ahora hay que seguir luchando porque tenemos delante una eliminatoria de 180 minutos Como en las noches negras, la mayoría de los jugadores utilizaron la puerta b o se negaron a hacer declaraciones, salvo los de siempre, como Iker Casillas, Owen o Gravesen. A LUXE LE DIO UN ATAQUE DE ENTRENADOR ENRIQUE ORTEGO onócese como ataque de entrenador la mala costumbre que tienen los técnicos- -unos más y otros menos- -de complicarse la vida y la de su equipo con decisiones extrañas, tanto a nivel táctico como a la hora de confeccionar las alineaciones. Ayer el afectado fue Vanderlei Luxemburgo. Los primeros síntomas le invadieron cuando formó el once. Le faltaba Roberto Carlos por sanción y quería castigar a Ronaldo por su falta de profesionalidad durante la semana. Hasta ahí todo entraba en el terreno de la coherencia, pero sentar también a la vez a Zidane y Raúl y, por lo tanto, jugar sin cuatro titulares y ante un rival kamikaze, como el Athletic, ya sobrepasaba la lógica para caer en el riesgo. Lo hizo. Y no contento con ello, colocó al equipo sobre el campo de manera extraña. Lo de menos es el dibujo táctico, que no se supiera muy C bien si jugaba con dos medio centros (Beckham- Gravesen) dos media puntas (Guti- Figo) y un delantero (Owen) o con un media punta (Figo) y dos arriba (Guti- Owen) Lo grave es que nadie jugaba de nada. Intentó Luxemburgo dejar la banda derecha libre para que entrara Míchel Salgado, ya que Roberto Carlos no estaba en la otra, pero el damnificado principal fue Figo que, a caballo entre la media punta y la banda diestra, terminó desquiciado y sustituido. Y como Gravesen y Beckham perdieron la batalla del balón antes de cumplirse la media hora, a partir de ahí el Madrid estuvo a merced de un rival tremendamente organizado y práctico. Debería darse cuenta ya el técnico que ni Gravesen ni Beckham tienen capacidad para canalizar el juego. Ambos se movieron en la misma línea y, como ayer Figo abandonaba continuamente la media punta, los dos delanteros quedaron descolgados del resto. Se rompió ese equilibrio entre líneas que hasta ahora había existido. Y sin balón y sin orden el Madrid fue presa fácil. La entrada de Zidane, Raúl y Ronaldo al unísono fue la prueba palpable de que Luxe había errado. Bonita la foto, pero demasiado tarde y estéril. REUTERS