Patrocinado Por:

Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
76 Espectáculos DOMINGO 20 2 2005 ABC CLÁSICA C. Grandes Intérpretes Obras de Schumann, Mozart, Chopin, Rachmaninov y Liszt. Int. Lang Lang, piano. Lugar: Auditorio Nacional. Madrid. Madredeus arrancó su gira por España con su último trabajo, Amor infinito El compositor y guitarrista Pedro Ayres hace balance del grupo portugués b Es el público el que tiene hacia OTRA COSA ALBERTO GONZÁLEZ LAPUENTE I ntérpretes como Lang Lang no dejan a nadie indiferente. Cuestión de personalidad, o lo que es lo mismo de individualidad física, carácter y disposición natural. Reunir todas y cada una de esas cualidades no es frecuente. Poseerlas en alto grado, aún menos. Las tiene el pianista chino, quien ya visitó Madrid hace una año y ha vuelto ahora para participar en el ciclo de Grandes Intérpretes. En realidad, a sus veintitrés años, Lang Lang es un actor, quizá como cualquier intérprete, pero con la peculiaridad de que su máscara es pura filigrana en el acabado. No es un virtuoso sin más (hay quien lo cree así) aun poseyendo una facilidad técnica apabullante y reservando espacio suficiente para el lucimiento acrobático. Quizá no sea el músico más penetrante que quepa imaginar, pero posee muy buen gusto, sensatez en las propuestas y capacidad para encontrar en su estilo la medida a cada obra sin dejar de provocar el interés. Todo fue poner las manos en teclado y surgió un fascinante sonido, penetrante y cristalino. Cantó así a Schumann Variaciones Abegg y a Mozart, aun manteniendo una forzada presencia de la mano derecha y monotonía expresiva; tocó a Chopin con gestos de goma planteando un trazo ondulante y delicado, extremadamente flexible y curvilíneo, milimétrico en el uso del pedal. Luego, en la segunda parte, fue creciendo en la densidad sonora, paseándose por las Escenas de niños de Schumann con criterio contrastado, alcanzando el manierismo en las más lentas y demostrando que las más rápidas tienen muy poco de infantil se volvió electrizante en Rachmaninov, especialmente en el Preludio, opus 23 como supo desvelar el petrarquiano Soneto 104 de Liszt con pretendida evanescencia y abstracción. Al final, con la Rapsodia húngara núm. 2 en transcripción de Horowitz, sólo quedaba comerse el piano. Lo hizo con la previsión de un brillante fin de fiesta. Porque todo en Lang Lang parece calculado. Desde el estatismo inicial a los últimos y amplios movimientos corporales. En tiempos decimonónicos, pianistas así llegaban a provocar convulsiones histéricas en el público. Pero hoy se escucha de forma más reflexiva (que no necesariamente más en silencio) sobran dedos en el panorama pianístico, y se echa de menos personalidad. En eso, Lang Lang no es un intérprete al uso. nosotros amor infinito. Eso es lo que nos ha estimulado confiesa el músico luso BELÉN RODRIGO CORRESPONSAL LISBOA. En 1986 comenzó la idea de crear Madredeus y, desde hace 17 años, están actuando en los escenarios, manteniendo la misma imagen: los hombres con traje oscuro y es Teresa la que tiene libertad para vestirse. La idea es ir vestido con traje de música. Queremos enaltecer la música y la poesía de nuestras canciones. No queríamos ser noticia por nuestra ropa y decidimos tener un uniforme, nuestro traje de trabajo afirma Pedro Ayres, compositor y guitarrista de Madredeus. El grupo portugués se encuentra de gira por España- -sólo dedican quince días al mes a viajar- -con su último disco, Un amor infinito Pocos días de gira para los pedidos que tienen. Nos hemos tenido que organizar. Para que las familias no entren en crisis decidimos pagarnos a nosotros mismos con la riqueza de los pobres, que es el tiempo libre. Así, cada uno puede seguir con otros proyectos, ser padres y madres, y damos más valor a lo que tenemos ¿Cuáles han sido las mejores vivencias del grupo en el extranjero? -Estoy muy orgulloso de la carrera del grupo. Estamos sorprendidos con el público que tenemos en países como Japón, México o Brasil. Estamos impresionados por haber hecho más de cien conciertos en España. Conocemos todos sus rincones y nos encanta cómo los españoles cultivan sus diferencias regionales. Su público es extraordinario. Son tantos los países en los que hemos estado... pero creo que Madredeus, en una imagen de archivo nuestra mayor conquista ha sido poner la música cantada en portugués en el mapa mundial. Es una lengua internacionalmente muy olvidada. ¿Cuál es el escenario ideal para escuchar Madredeus? -Un teatro o un auditorio musical, pero hemos cantado muchas veces al aire libre como en el Cabo Espichel o en el Castillo de Óbidos. En Portugal escogemos nosotros los sitios para actuar, aunque necesitamos ayuda local. ¿Hacia quién siente Madredeus amor infinito? -Es el público el que tiene hacia nosotros amor infinito. Eso es lo que nos ha estimulado. ¿Qué es Lisboa para el grupo? RAUL DOBLADO -Es nuestra ciudad. La música de Lisboa y la poesía es la inspiración del grupo. Incluso, aunque tengamos influencias de la música brasileña, africana, española o italiana, hay siempre una ventana de Lisboa. Faluas do Tejo se acaba de presentar. ¿Qué novedades aporta? -Ya cantamos algunas canciones en esta gira. Pertenecen al mismo periodo de Amor Infinito que son canciones de un ambiente general de esta nueva fase del grupo y las Faluas do Tejo son un grupo de canciones dedicadas a los lisboetas. Las faluas (barcos) simbolizan el viaje, la aventura, la vida dura del mar, así como la belleza. CLÁSICA Juventudes Musicales Obras de Glinka, Paganini y Rimsky- Korsakov. Int. Orquesta de la Academia Nacional de Santa Cecilia. Dir. M. Rostropovich. Solista: M. Kishima (violín) Lugar: Auditorio Nacional. Madrid. Fecha: 16- 02- 05 ROSTROPOVICH DIRECTOR A. I. l concierto ofrecido el pasado miércoles resultó un enorme éxito para el famosísimo violonchelista ruso, Mstislav Rostropovich, que actuaba como director al frente de la magnífica y prestigiosa Orquesta de la Academia Nacional de Santa Cecilia. E Ante todo, se trata de un músico que es artista y que, sustituyendo en esta ocasión su inigualable violonchelo por la batuta, sabe cómo lograr versiones personalísimas que se aprecian fuera de aquellos límites que la tradición y las partituras, con la obligatoriedad que exigen las férreas barras del compás, poseen muchas más cosas que sólo pueden extraer aquellos seres que caminan por la senda del verdadero arte. Esto quedó suficientemente subrayado por la amplia y novísima versión dada por Rostropovich de ese fantástico mural sonoro que es la suite sinfónica Sherezade de Rimsky- Korsakov, llevada con suma libertad no sólo por la traducción de la batuta rusa, sino por la centuria italiana, cuyos soli reafirmaban un criterio traductor muy apartado de lo escolástico de índole romántico, en directa inclinación hacia sus raíces populares siempre mucho más libres. Esta página que finalizaba la sesión y su programa había estado precedida de una lograda traducción de la obertura de Russian y Ludmila de Glinka, en su primera parte, que siguió con la más aparatosa versión del tremendo cúmulo de dificultades que contiene el Primer concerto, Op. 6 de Paganini, al que se creyó pactando con el diablo, precisamente por alcanzar cimas imposibles para el violín de su época. Pese a ello, la violinista japonesa, de 19 años, Mayu Kishima superó su cima de escollos, con sonido amplio y absoluta seriedad emotiva en el rico cantabile como extraordinaria violinista. Rostropovich, colaboró perfectamente en su triunfo mandando desde el concepto más convencido, con batuta diestra en la obtención de todo lo mejor, que fue mucho, de los profesores excelentes en todos sus grupos (quizá el metal sobresaliera) que forman hoy la orquesta italiana.