Patrocinado Por:

Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
72 Cultura DOMINGO 20 2 2005 ABC UN CURADOR QUE CAMBIÓ EL ARTE MARÍA CORRAL Muere a los 71 años Harald Szeeman, alma de las bienales de Venecia y Sevilla El creador suizo era el emblema del comisario de arte independiente b Murió de una dolencia pulmonar H e tenido la fortuna de trabajar con Harald Szeeman, uno de los pocos comisarios enormemente creativos: era artista al mismo tiempo. Harald fue el único capaz de hacer un espléndido montaje de las obras de Joseph Beuys para el Museo Reina Sofía, que yo dirigía en aquella época. Su legado es importantísimo, imborrable. En 1969 presentó, en inglés, la exposición Cuando las actitudes se convierten en formas que marcaría todo un cambio en el universo del arte. Fue pasar del arte muro a otro tipo de arte. Harald Szeeman también trabajó al comienzo de los años setenta en la Documenta de Kassel (Alemania) y ha sido uno de los grandes creadores- artistas. O si se prefiere, creador- curador. Además de las exposiciones Suiza Visionario (1992) y Joseph Beuys (1993) que realizó para el Reina Sofía, en el Palacio de Velázquez ideó otra maravillosa de Cy Twombly. Su pérdida es irreparable. en su rincón suizo de Ticino, acompañado por su mujer, la artista Ingebor Lüscher. El arte le debe un nuevo concepto de exposiciones A. ASTORGA MADRID. El artista es transgresor sostenía, en célebre sentencia, este hombre- creador- curador- artista y emblema del comisario independiente. Nacido en Berna en junio de 1933, dirigió su primera exposición en 1957, en Suiza, bajo el título Pintores poetasPoetas pintores y en 1961 fue nombrado director de la Kunsthalle de Berna. Allí presentó en 1969 la emblemática exposición Cuando las actitudes se convierten en formas que transformó el concepto del arte rompiendo el concepto de arte muro A comienzos de los 70 fue designado director artístico de la Documenta 5 de Kassel (Alemania) Después tomó las riendas, durante varios años, del Museo de Arte de Zurich, coorganizó la Bienal de Venecia en los 80, dirigió la Bienal de Lyon (1997) y marcó una época en la de Venecia en 1999 y 2001. Szeemann descubría artistas a diario, de ahí sus gestas reformistas en la Bienal veneciana, donde inauguró la sección Aperto para los más jóvenes. En 1974 creó una Agencia para el trabajo intelectual a la demanda que puso al servicio de su imaginario Museo de las Obsesiones Es decir, sus propias ideas, porque en el arte, sólo lo subjetivo unilateral podrá, algún día, ser objetivamente valorizado vindicaba este hombre amarrado a un cigarrillo. Harald Szeeman, con su inseparable cigarrillo HERAS Llevó el arte español al MoMA En octubre de 2003, Szeeman reunió a diecinueve artistas españoles e iberoamericanos y los colocó en el PS 1 Contemporary Art Center del MoMA neoyorquino, en una exposición titulada The Real Royal Tryp que inauguró Don Felipe. El curador no presentaba una muestra colectiva al uso, sino que atrapó la energía especial del nuevo arte español, ampliándola con algunos artistas de habla hispana de Iberoamérica Eligió la travesía de Colón como punto de partida para construir un viaje contemporáneo repleto de conocimiento, belleza y espiritualidad El arte español que tanto le cautivaba le llevó a Sevilla (donde ya diseñó el pabellón helvético de la Expo 92) en 2004. Fue su último trabajo: la I Bienal de Sevilla (BIACS) en el Monasterio de Santa María de las Cuevas. La idea la de Juana de Aizpuru, que viajó a Suiza para proponerle que dirigiera la Bienal. Aceptó a pesar de estar comprometido con Venecia. A Szeeman no le interesaba hacer una Bienal que se olvidara a las dos semanas. Fue tal el éxito de su propuesta que se prorrogó hasta diciembre. Sevilla no olvida a Szeeman. GRAN CREADOR, VISIONARIO Y ARTISTA JUANA DE AIZPURU M e llega la noticia de la muerte de Harald y me siento desolada, porque nuestra amistad rondaba ya los veinticinco años. El viernes le mandé a su mujer, e íntima amiga mía, Ingebor Lüscher, un e- mail para saber cómo se encontraban y en el que les anunciaba que quería verlos. Me hubiera gustado visitarles de nuevo en el Ticino, en la Suiza italiana donde residían. Harald era un sublime comisario y creador, un compañero. Le conocí en 1980 en Suiza y dos años después le invité a la primera edición de ARCO para que diera unas conferencias. Cada vez que venían a Madrid se alojaban en mi casa, donde compartíamos conversa- ciones espléndidas. Cuando tuve la idea de crear la Bienal de Sevilla fuí a verle para proponerle que fuera el comisario de esta gran exposición internacional. Era el año 98 y Harald aceptó, pese a estar comprometido con la Bienal de Venecia de 1999 y 2001. Después, el proyecto se quedó un poco aparcado, pero cuando creamos la Fundación lo llamamos y vino: su último trabajo ha sido esta Bienal sevillana en la que ha volcado toda su maravillosa ilusión. Harald Szeeman era un creador, un visionario y un artista. No se parecía a nadie. Todas sus exposiciones y proyectos eran auténticas obras de arte. Verdaderas y sublimes creaciones. Montaba las obras y trabajos de manera fantástica. Era de las pocas personas con las que he aprendido en los montajes y planteamientos artísticos. Su diálogo entre obras y espacios era increíble. Sus exposiciones eran amenas, interesantísimas y memorables: en ellas se disfrutaba de verdad. Su muerte nos deja a todo muy afectados.