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60 Los domingos DOMINGO 20 2 2005 ABC EMPLEADOS DE ALTÍSIMAS MIRAS F. González M. Blesa E. Koplowitz Edificio: Torre BBVA Año: 1980 Altura: 107 m Plantas: 28 Autores: Joaquín y Julián Otamendi Sede del BBVA Planta superior: Presidencia y salón de consejo y reunión CG. SIMÓN ABC Edificios: Año: Altura: Plantas: Autores: Puerta de Europa 1998 120 m 23 Philip Johnson y Jonh Burgee Edificio: Torres Colón Año: 1976 Altura: 116 m Plantas: 23 Autor: Antonio Lamela Sede de Caja Madrid Las plantas superiores las ocupa la presidencia, despachos de alta dirección, salas de consejo y reunión Edificio: Edificio España Año: 1953 Altura: 117 m Plantas: 28 Autores: Joaquín y Julián Otamendi Oficinas, hotel y residencias Edificio: Torre Europa Año: 1985 Altura: 121 m Plantas: 30 Autor: M. Oriol e Ibarra Oficina Edificio: Torre de Madrid Año: 1957 Altura: 142 m Plantas: 31 Autores: Joaquín y Julián Otamendi Edificio de oficinas Edificio: Torre Picasso Año: 1989 Altura: 157 m Plantas: 45 Autor: Minoru Yakamasi En planta superior está la sede de FCC, el despacho de Esther Koplowitz y el de Marcelino Oreja. En el edificio hay otras empresas (Viene de la página anterior) pleados y 500 visitantes, que llenan el rascacielos cada día. Defenderse del fuego, siempre el fuego, es la lex maxima Por eso, la primera medida de protección de este coloso de 150 metros de altura y 121.000 metros cuadrados de superficie (incluidos sótanos y aparcamientos) está en su estructura metálica, que, en construcción, se recubrió de una capa ignífuga fire- stop de 5 centímetros de espesor en las vigas y pilares, y de 4 en los forjados, que preserva su esqueleto del calor durante tres horas. Ante una alarma, que no es raro que salten cuando se acumula el humo de fumadores en un mismo despacho, lo primero es comprobar el lugar y la causa. Cada planta cuenta con su propia centralita de detección- -torres como las de Puerta de Europa las tienen cada ocho pisos- dos escaleras de evacuación y una red de extinción automática- -los 5.000 rociadores que asoman por el techo a cada paso- -con un caudal de 125 litros de agua por minuto. Muchas otras zonas no permiten la extinción con agua, como las salas técnicas y los lugares destinados por los inquilinos a centros de procesos de datos, y el agua se sustituye por gas. En estas áreas de especial protección, en muchas de las cuales hay cuadros eléctricos, el sistema de detección es doble o cruzado, de modo que a la primera alarma le siga una confirmación antes de rociar el gas. Ante una alarma, el sistema de aire se para tó una millonada en esa transformación. Jamás, jamás- -hace hincapié el responsable del mantenimiento de Torre Picasso- -se ha dejado de invertir una sola peseta en cuidar y mejorar el edificio, incluso más allá de lo que marcan las normas. Es tal el celo que, periódicamente, el edificio se somete a una auditoría de seguridad para ver en qué puede seguir mejorando por planta, que han recibido información detallada de cómo actuar: cuatro de ellos para combatir el fuego incipiente y el resto para organizar la evacuación de su parte del edificio. En el segundo nivel de seguridad, actúan los profesionales del edificio entrenados para ello y que van protegidos por trajes ignífugos y pertrechados de un equipo de intervención. El aviso a las emergencias externas- -a los bombe- Cuatro minutos de reacción Una vez que el vigilante acude a la zona y comprueba la existencia del incendio- -vuelve Tejerina sobre el relato de la alarma- lanza a toda la malla de emisoras del rascacielos un mensaje que pone en marcha el Plan de Emergencia y Evacuación. El equipo de primera intervención está formado por personal de las propias oficinas, entre el que se nombra a ocho responsables Es mucho más seguro un rascacielos como Torre Picasso que un edificio de nueve plantas; ahí están los datos para corroborarlo EL BURDO RUMOR ARTURO FRANCO C La inversión es la clave Además, en cada planta hay extintores manuales y boca de incendio; las plantas están aisladas entre sí, y cada sector de oficinas queda inmediatamente cerrado a cal y canto con paneles móviles incrustados en las paredes que se cierran ante la señal de emergencia, formando muros que pueden descorrerse a mano para salir y que inmediatamente vuelven a clausurar la estancia. Estos cerramientos disponen de una puerta abatible del tamaño de un hombre para el paso de personas que no se sientan capaces de hacer correr el panel. Precisamente, ésa fue una sugerencia de Jesús de Benito para facilitar la evacuación, y, aunque no estaba la propiedad obligada a hacerlo, se gas- uando Gary Cooper se asoma al vacío desde lo alto del coloso en un plano contrapicado elegido por el maestro King Vidor en 1949 para El Manantial todos pudimos imaginar el orgasmo que le sobrevino al famoso arquitecto inspirado en Frank Lloyd Wright al dominar el mundo desde su última obra. Años más tarde el propio Wright con sombrero y mirada orgullosa posaba desde la terraza más alta del Guggenheim contemplando el Central Park. Por otro lado, la seguridad de los indios Kahnawake, carentes de vértigo y cargados de valor, hizo posible la construcción de los primeros rascacielos americanos. Deambulaban durante los años treinta sobre las vigas metálicas a más de cuatrocientos cincuenta pies sobrevolando la Quinta Avenida sin ningún tipo de protección. La historia se presenta cargada de imágenes sobrecogedoras, míticas. No vamos a descubrir la erótica de la altura ni el incombustible reto tec- nológico, pero, curiosamente las torres son las únicas intervenciones del arquitecto que provocan un efecto sorprendente directamente proporcional a su tamaño y en muchas ocasiones inversamente proporcional a su calidad. El rascacielos alcanza un componente de belleza por defecto, porque sí. Supongo que será una cuestión de falta de costumbre, de escala, de hábitos, de anhelos, de ambiciones, y en menor medida de arquitectura. La calidad, éste es el interés que debería suscitar el debate, y no tanto la conveniencia o el tamaño de la torre como solución urbana que parece evidente en muchas circunstancias. Durante los años 70 se llenó de talento el Paseo de la Castellana con Alas y Casariego y su edificio Windsor, Sainz de Oíza, Lamela, Rafael de la Hoz, Carvajal, Corrales y Molezúm, Cabrero y otros. Y como ilustre invitado, merecen especial atención La Coruña y su torre de 106 metros de hormigón construida en 1975, con capacidad para participar en este pequeño debate en torno a la calidad al margen del tamaño que podría terminar parafraseando a Krahe: En rigor no es mejor por ser mayor o menor, simplemente es un burdo rumor ros- -es inmediato, aunque este tipo de percances siempre los resolvemos con nuestros propios medios. Para todo este proceso hablamos de un tiempo no superior a cuatro minutos después de confirmada la alerta. Un segundo en estos casos es crucial A mediodía, por la ventana del despacho de Tejerina se ven esos remolinos de viento que esta mañana gélida convierte en norias de aguanieve. Viéndole encender un cigarro tras otro tememos que el humo ataque la sensibilidad de los detectores y nos provean de una buena ducha. El 90 por ciento de las alarmas- -insiste- -no tienen la más mínima consecuencia, y la inmensa mayoría están provocadas por gente fumando Falsas emergencias como la que Tejerina organiza cada primavera para ensayar la evacuación del edificio, que se hace en 14 minutos. Porque saben que es mentira y bajan de cháchara por la escalera. Si fuera de verdad, no tardaban más de diez Tiempo récord para descender los más de 40 pisos, ya que los 25 ascensores automáticamente dejan de funcionar en cuanto llegan al vestíbulo- salvo el de bomberos, encapsulado y que sólo se usa, amén de para estos profesionales, para ayudar a bajar a los enfermos y las embarazadas Rondas permanentes de vigilancia Más de 150 puntos de control de ronda están gobernados por el sistema central y obligan a los empleados de seguridad a inspeccionar todo el edificio inteligente en rutas aleatorias. Le digo- -habla con rotundidad- -que, pese a lo que se oye estos días, es mucho más seguro un rascacielos como Torre Picasso que un edificio de viviendas de nueve plantas, donde no se presta el menor cuidado a la prevención, y ahí está la cifra de desgracias para corroborarlo Lo del Windsor se hubiera apagado aquí sin mayor problema Tejerina no alberga la menor duda, igual que cuando dice que la mole incinerada no se desplomará, la segunda de sus grandes preocupaciones para la salvaguarda de los sistemas de Torre Picasso. Parece que este hombre ha pensado en todo. ¿Tendrán previsto un hipotético ataque tras la terrorífica realidad del 11- M? En eso no se puede ni siquiera pensar. Ahí sólo queda rezar y esperar que no atinen