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54 Sociedad DOMINGO 20 2 2005 ABC TIM HUNT Premio Nobel de Medicina 2001 Pasará una generación más y el bisturí aún será el mejor tratamiento contra el cáncer Sus investigaciones han permitido conocer mejor el ciclo celular, uno de los problemas centrales de la biología y que también es clave en una enfermedad tan compleja como el cáncer TEXTO: NURIA RAMÍREZ DE CASTRO FOTO: SIGEFREDO MADRID. Hace cinco años recibió el Nobel de Medicina por descubrir las ciclinas, una familia de proteínas que regulan la división celular. Su hallazgo aportó luz sobre los mecanismos que empujan a una célula sana a transformarse en tumoral. Esta semana, Tim Hunt estuvo en Madrid para impartir una conferencia sobre cáncer y ciclo celular, organizada por la Fundación Ciencias de la Salud y el British Council. Habló sobre una enfermedad terrible de la que apenas sabemos nada -Periódicamente vemos avances en cáncer que permiten soñar con tratamientos personalizados para cada tumor. Pero estos cambios no acaban de aterrizar en los hospitales. ¿Qué es lo que falla? -Eso es absolutamente cierto. Los avances más importantes que yo he visto en cáncer han venido de fuentes tan inesperadas, como la física, por las técnicas de imagen. Mi suegra estuvo muy enferma hace cuatro años. Los médicos no sabían qué le ocurría hasta que le hicieron una resonancia y se vio que tenía un tumor del tamaño de un pomelo en la cabeza. El cirujano pudo operarla y hoy continúa bien. La exploración del interior del cuerpo es, por ahora, mucho más precisa que el diagnóstico molecular de los tumores. ¿La tendencia será tratar el cáncer con distintas combinaciones de fármacos como se hace con el sida? -Sí. Hoy ya tenemos éxito con distintas terapias en las leucemias infantiles. Las células leucémicas están preprogramadas para morir y los medicamentos potencian ese suicidio. Pero en el caso de tumores sólidos el problema es más difícil de resolver. Las células cancerosas del hígado o la mama no tienen ese programa incorporado de suicidio o si existe no sabemos cómo activarlo. Así que todavía el mejor tratamiento es la cirugía. Bueno, el mejor tratamiento es evitar el factor de riesgo, como el tabaco en el cáncer de pulmón. A veces pienso que si el dinero dedicado a la investigación se dedicara a campañas contra el tabaco lograríamos un efecto mayor en la tasa del cáncer, que con cualquier otra medi- da. Esto es algo que me indigna. Nuestro gobierno en cualquier otra circunstancia de amenaza de muerte aprobaría legislación para atajarlo pero como hay impuestos e intereses políticos... ¿Asistiremos en los próximos años a una revolución en el tratamiento y el diagnóstico del cáncer? -Conseguiremos pequeños avances, poco a poco. Pero tenemos que seguir luchando porque el cáncer será, cada vez más, una enfermedad común. ¿En qué área se darán los primeros pasos? -Es muy difícil predecirlo. Todavía no comprendemos bien el cáncer. La gente piensa que por conocer la secuencia del genoma humano se supone que sabemos todo. En realidad debería ser una cosa bastante sencilla. Mire mi mano, las células que tengo en los dedos, los vasos sanguíneos, la piel... están siempre renovándose, reparándose y lo saben hacer. Estas células saben que son del meñique y ésas del índice. Pero cuando tienes un tumor a las células se les olvida quiénes son y empiezan a crecer. Si nos planteamos el problema desde esa perspectiva hay que reconocer que apenas sabemos nada. Por eso, necesitamos más investigación básica. Quizá tenga que pasar una generación más antes de tener un atisbo de lo que sucede. Y puede seguir siendo verdad que dentro de una generación el bisturí del cirujano sea el mejor tratamiento frente al cáncer. -Mantiene contactos periódicos con España, ¿qué opina de la investigación que se hace en cáncer? -Sí, vengo con cierta frecuencia. El pasado mes de octubre estuve en el Centro de Investigación del Cáncer de Salamanca y también formo parte del comité asesor del Centro Nacional de Investigaciones Oncológicas (CNIO) Le puedo contar que he dirigido un panel para la concesión de becas de investigación para jóvenes investigadores. Buscábamos los mejores de Europa y resultaron ser los españoles. Es una prueba que permite constatar el renacimiento de la investigación española. -En España vivimos un debate sobre la utilización de embriones. Qui- El investigador Timothy Hunt, durante su visita esta semana a Madrid zá es un ejemplo de la difícil relación entre ciencia, política y religión que se enreda cada vez más. ¿Cómo se puede manejar esta relación? -El problema es la propaganda. Yo me considero una persona racional y me resulta muy difícil entender por qué hay gente que está en contra de las células madre o contra la clonación. A veces pienso que si mi hija de 10 años fuera atropellada por un automóvil y muriera ¿por qué no iba a poder reconstituirla a partir de una de sus células? No entiendo por qué está mal. Tengo una amiga muy filosófica. El otro día me llamó por teléfono y me dijo: A ver, Tim, ¿es verdad que cuando el espermatozoide fertiliza el óvulo empieza a oscilar y con estas sacudidas acaba apareciendo el latido cardiaco? Ella lo había visto en internet y eso es lo que forma parte de la propaganda. No tiene ninguna base científica, pero es una idea tan bonita que yo casi me la creo (risas) Personalmente nunca me clonaría, pero me parecería fenomal que usted lo hiciera. ¿Piensa que no deberían ponerse límites a estos avances? -Pues no, la verdad es que no. Quizá sea un poco extremista, pero creo que es una idea absurda pensar que vamos a crear una raza de monstruos. Es tan ridículo y alejado de la verdad que no lo considero un problema. -Quizá el problema de los científicos es que no se abren a la sociedad. -Es verdad que a veces parecemos una hermandad religiosa secreta. Pero no siempre resulta fácil explicar la ciencia. Cuando me concedieron el premio Nobel, mi hija Celia que tenía entonces 7 años me preguntó: Papá, ¿por qué es opaco el techo? No tuve problemas para explicarle la opacidad, pero no fui capaz de explicarle por qué la luz se filtra a través del cristal. Pregunté a los físicos y resultó que una pregunta formulada tan sencilla era terriblemente difícil de explicar. Con mejores campañas antitabaco tendríamos un efecto más positivo en cáncer que con la investigación No tengo ningún problema con la clonación ni con la investigación, ni pienso que haya que limitarlo