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ABC DOMINGO 20 2 2005 37 Ocho de los nueve comercios de la zona cero de Azca deberán reforzar su seguridad para poder abrir Los colegios superarán este curso por primera vez los cien mil alumnos inmigrantes Los números del Cuerpo Plantilla. El área metropolitana de Madrid dispone de 1.537 efectivos, excluyendo al personal administrativo, que supone más de un centenar. Servicio diario. 240 efectivos prestan cada día servicio en las dotaciones y parques de la ciudad. Edad. Son jóvenes. La media de los efectivos que realizan las tareas de extinción se sitúa en los 35 años. No obstante, asciende a 45 en el caso de mandos- -jefes y suboficiales- -y resto de personal- -conductores y cabos- Presupuesto. El correspondiente al presente ejercicio asciende a 81 millones de euros- -13.446 millones de pesetas- A esta cifra hay que añadir otros tres millones presupuestados por la Dirección General de Patrimonio. Formación externa. A partir de 2005 esta actividad es competencia de los propios servicios de Bomberos. Se divide en dos áreas: enseñanza en la promoción de la seguridad entre grupos claves: escolares; mayores, o minusválidos y actividades preventivas en puntos de alto interés: museos, hoteles y transporte subterráneo. Parques. Hay doce distribuidos en las distintas subinspecciones de zona. En la de Centro están el 1, 3 y 6: en la sur, los 5, 10 y 12; en la este, los 2, 7 y 8, y en la norte, los 4, 9 y 11. Utilizan como referencia las guías- -mangueras- su elemento de protección ante el incendio, su salvaguarda, junto con las líneas de vida que no son otra cosa que las cuerdas agregan. Junto a ello, van provistos de otros elementos como mosquetones de escalada, que tienden líneas de vida desde un punto fijo que les facilita entrar y salir del siniestro El trabajo es rápido y en él participan a la vez varios equipos: unos, bajo el fuego para extinguirlo, protegidos por trajes ignífugos de las elevadísimas temperaturas- -entre 800 y 1.000 grados en el coloso de Azca- El jefe de mando divide la dura tarea por equipos: evacuación; relevos de los que se ocupan de la extinción; comunicaciones; garantizar el suministro de los recursos para combatir las llamas; y condiciones ambientales: temperatura; calidad del aire; escombros o materiales inflamables, si los hubiese. Forma psíquica y física y resistencia al estrés Están acostumbrados a actuar en lapsos muy cortos de tiempo. Es su mayor enemigo. Cada segundo, cada minuto, puede ser vital y sobredimensionar un fuego. Accidentes de tráfico, salvamentos, rescates e incluso suicidios, se encuentran entre su trabajo, además del fuego. Una extraordinaria forma física, amén de una resistencia psíquica a prueba de bomba para poder hacer frente a situaciones estresantes, se encuentran entre las capacidades exigibles a los efectivos. Aunque son humanos. Entre las llamas, el bombero es consciente, en situaciones límite, de que los medios de evacuación alternativos son escasos- -los del propio edificio y las escalas- Otro de los problemas a los que se enfrenta es la falta de visibilidad. A veces no ven más allá de la palma de su mano pegada a la máscara, y eso genera una tensión que es necesaria controlar explican. Problemas de orientación en edificios desconocidos les obligan a reconocer el foco del fuego por los signos que éste envía: puntos calientes, su crepitar, la cámara térmica... El incendio puede progresar por encima de él- -otra planta- -sin saberlo y quedar atrapado por la caída de materiales... Aunque la temperatura en el foco del incendio supere los 800 grados, por ejemplo, su equipo especial le protege del calor: el cuerpo humano no puede alcanzar temperaturas superiores a la fiebre muy alta. Lo contrario deriva en colapso y un serio riesgo de sus órganos vitales. Sin llegar a esos extremos, el exceso de calor les puede abocar a la deshidratación, desorientación y descoordinación de movimientos, en suma, la falta de respuesta del cuerpo a las órdenes que dicta el cerebro. Su traje especial les proteje de ese ambiente agresivo. Confinar las llamas En los edificios de altura normal es posible realizar tendidos alternativos en caso de que falle la presión de agua o no haya ninguna toma operativa. Sin embargo los elevados, por su mayor riesgo, deben estar dotados con recursos suficientes de extinción sin necesidad de activar otros extraordinarios: es como matar moscas a cañonazos Un edificio moderno debe ser capaz de confinar el fuego en un determinado recinto, subrayaron. Lo habitual es el relevo de los equipos de intervención directa cada 10 ó 15 minutos, ya que el calor severo puede provocar deshidratación de la persona, por no hablar del limitado campo de visión, en situaciones extremas, o aires tóxicos. Perder el contacto con el compañero, inhalar gases fruto de la combustión o el desplome de escombros sobre los equipos o elementos de la intervención es lo peor que puede pasar. Cuando esto ocurre y corre peligro la integridad física de los efectivos, ha llegado el momento de abandonar el inmueble. Un bombero que va a cubrir una emergencia no puede convertirse en otra emergencia en sí mismo Entonces, plantan batalla a las llamas desde el exterior, intentando que la voracidad del fuego no llegue a los otros inmuebles. Es lo que ocurrió en la madrugada del pasado domingo. JAIME GARCÍA peligroso- -gas, luz, electricidad- efectivos sanitarios, etc. Es la hora de pasar a la acción. Cuando los primeros efectivos llegan al lugar del incidente, siempre en caso de fuegos en rascacielos, lo inmediato, para proceder a una evaluación rápida de la situación, es contactar con el responsable de seguridad, averiguar si hay personas dentro, vías de evacuación y comunicación- -ascensores y escaleras de emergencia- condiciones singulares del inmueble- -planos, plan de emergencia, dispositivos automáticos de detección- -y garantías del suministro de agua. Un bombero que va a una emergencia no puede convertirse en otra emergencia en sí mismo pre- -con sus equipos empiezan a plantarle cara a las llamas. Lo inmediato es localizar el foco del fuego y conectar las líneas de extinción- -tomas de agua, columnas secas... La misión básica es controlar el foco y el colchón de gases- -humo- por el riesgo que éste último supone para el personal de intervención, ya que puede reducir e incluso impedir la visión agregan los expertos. El bombero, en función del colchón de gases generado por la combustión, puede hacerse una idea aproximada del desarrollo de las llamas, aunque no puede conocer cuánta superficie está ardiendo. Localizar el foco del fuego Esta información no supone más que un minuto pues durante el trayecto, o por radio, no dejan de recibirse los datos más importantes sobre el inmueble, afirman las mismas fuentes. Los bomberos- -que actúan en pareja siem-