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20 Nacional INCENDIO DEL WINDSOR TESTIMONIO DOMINGO 20 2 2005 ABC Tras las imágenes de un videoaficionado, numerosos vecinos de la zona confirmaron ayer haber visto también figuras humanas en el interior del rascacielos. ABC habló con uno de ellos Dos personas enfocaban con linternas POR ALMUDENA MARTÍNEZ- FORNÉS MADRID. Yo también vi a las dos personas con linternas que permanecían en el interior del edificio del Windsor mientras el rascacielos ardía. Puedo asegurar que las imágenes grabadas por unos aficionados no son ningún montaje. Yo vi las linternas de esos dos individuos desde mi casa, un ático del paseo de la Castellana situado en frente de la torre Picasso. Eran entre las tres y las cuatro de la madrugada del pasado domingo. Estaba contemplando el edificio en llamas desde mi vivienda, igual que cientos de personas hacían desde las calles. Seguro que mucha gente vio también las linternas, pe- ro debió pensar, como yo en aquel momento, que eran bomberos ABC habló con Leticia A. M. testigo directo de las famosas imágenes que han dado un vuelco a las pesquisas. Esa noche llegué a casa hacia las dos y media de la mañana. Desde que regresé y hasta las cuatro estuve con- templando el asombroso espectáculo del Windsor envuelto en llamas. Desde mi habitación veía el edificio por la ventana y, a la vez, tenía la televisión encendida explica. A esa hora casi todos los canales estaban transmitiendo en directo lo que estaba sucediendo en las calles Raimundo Fernández Villaverde y Orense. Por la ventana veía la fachada contraria, es decir, la que da a la torre Picasso. Me preocupaba que el fuego se extendiera a otros edificios de la zona y pensé que, en el peor de los casos, el paseo de la Castellana actuaría como cortafuegos Llevaba como una hora siguiendo el suceso, por la ventana y por la televisión, -prosigue- -cuando de repente vi dos luces de linterna que se movían dentro del edificio que poco más arriba estaba envuelto en llamas Desde la casa de Leticia no se ve el Windsor entero, sino la parte más alta y el lateral derecho de la fachada norte. El resto lo tapa otro edificio. Pero lo que ella veía en directo no lo ofrecía ninguna televisión. Como si hicieran señales Con tanto fuego, me sorprendió muchísimo ver las luces de las linternas porque era una temeridad permanecer en el edificio De hecho, el alcalde, Alberto Ruiz- Gallardón, ya llevaba tres horas diciendo que el rascacielos estaba perdido y había riesgo de derrumbe. Intenté imaginarme que unos bomberos, situados en las azoteas de los edificios colindantes, apuntaran hacia el Windsor para examinar el interior y que la luz se reflejara en la fachada, dando la falsa impresión de que procedía de su interior. Pero, en un momento dado, las dos personas que estaban dentro de la torre acercaron sus linternas hasta el cristal y el halo de la luz se fue cerrando. Yo no sé nada de efectos ópticos, pero mi impresión es que lo que vi fue absolutamente real: es decir, dos personas con dos linternas que se movían en el interior del edificio. Si llevaban casco o equipos autónomos, es algo que a la distancia que yo me encontraba no se podía precisar aclara Leticia. También pensé que podía tratarse de dos empleados que se habían quedado atrapados. Me dio la impresión de que estaban haciendo señales con las linternas, pues apuntaban hacia el exterior. Estuve a punto de llamar al 112 para advertir de su presencia, pero en ese momento dijeron por televisión que los bomberos estaban dentro del edificio. Esta versión me convenció, pues los dos individuos portaban unas linternas muy potentes, como las que me imagino usan los bomberos. Y, si éstos habían logrado llegar hasta esa planta (ingenua de mí) pensé que la situación empezaba a estar controlada Al día siguiente nadie sabía decirle a Leticia a qué hora se habían ido los bomberos del edificio. Las personas de mi entorno me decían: No te preocupes. Si hubieran muerto, alguien habría reclamado sus cuerpos y eso no se ha producido o lo que tú viste serían los destellos del fuego Yo no tenían ningún testimonio gráfico, sólo mi palabra Su palabra y la de su familia que lo corrobora. Leticia está dispuesta a repetir su relato a los investigadores.