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ABC DOMINGO 20 2 2005 Nacional 19 LA INVESTIGACIÓN DEL 11- M Sin mi denuncia, los 192 muertos estarían ahí pero mi mujer seguiría viva Entrevista con Francisco Lavandera, único testigo protegido por el 11- M LETICIA ÁLVAREZ GIJÓN. Francisco Javier Lavandera Villazón, que denunció la trama de la dinamita presuntamente utilizada en los atentados del 11- M en Madrid, acaba de perder la condición de testigo protegido por comprarse un arma. Lavandera, en una entrevista concedida al diario de Vocento El Comercio, lamenta haber perdido su identidad a cambio de nada. Ni quiero protección, ni asignación ni nada, sólo quiero recuperar mi nombre, mi vida -El juez de la Audiencia Nacional Juan del Olmo considera innecesaria su protección oficial porque acaba de comprarse una pistola, ¿la quiere para defenderse? -No, es una pistola estándar de tiro olímpico, una HK Cualquiera que sepa cómo es sabe que no se puede esconder, es grande. La licencia ya la había sacado el año pasado. Lo que el juez piensa es que si me puedo comprar un capricho, no necesito asignación económica ni protección, pero yo no tengo un duro: la pistola me costó 700 euros, que me prestaron. -También argumenta que rechazó un puesto de trabajo que le ofrecía el Estado como vigilante jurado. -Sí, lo que no dicen es dónde era ese puesto. Era de vigilante uniformado en el aeropuerto de Bilbao, pero ¿piensan que estoy loco? Yo denuncié al Trashorras y a todos esos porque creo que estaban vendiendo dinamita a los terroristas. Si me llegan a ofrecer un trabajo de escolta privado, lo que me permitiría ir de paisano, llevar arma y chaleco antibalas, hubiera aceptado, incluso en el País Vasco, pero de otro modo era imposible. ¿A cuánto ascendía su asignación estatal? -Yo no tenía un sueldo. Me pagaban los hoteles, la comida y la cena. Nada más. Hoy (por ayer) recibí 800 euros para afrontar los gastos que me quedan hasta que me retiren esa asignación. ¿Por qué no se asesoró antes de comprar el arma? ¿Por qué no acudió a un abogado para preguntarle si realmente podía hacerse con una pistola aunque sólo fuera deportiva? -No hice nada ilegal, tengo licencia. No me he escondido, pero me imagino que el encargado de la armería se lo comunicó a la Policía. El problema fue cuando el armero la guió a mi nombre. Del Olmo quería devolverme mis otras armas y me había dicho que no era necesario que comprara otra. La Policía no es mi enemiga, lo único que temí es que la prensa pudiera pensar que había obtenido un arma ilegal y que hicieran de ello un drama. ¿Ha contactado con el juez para contarle lo que piensa? -No, no me siento con ánimos, a pesar de que es un profesional que está haciendo todo lo posible por llegar a la verdad y al que respeto. Para mí Del Olmo es un buen hombre que se está dejando la vida en esto. El otro día le vi llorar por la tele y eso no es normal en un juez. -Y ahora sin protección ni asignación económica, ¿qué va a hacer? -Trataré de hacer una vida normal. ¿Ahora tiene miedo? -Ahora no tengo nada. ¿Cree que ha servido de algo su acti- tud en 2001 cuando denunció la hoy conocida como trama asturiana de la dinamita? -En 2001 denuncié y no sirvió de nada. Sólo sé que si yo no denuncio, los 192 muertos estarían ahí y esta gente en la cárcel, pero mi mujer seguiría viva. No me mereció la pena para nada y más ahora según me están tratando. Francisco Javier Lavandera