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ABC DOMINGO 20 2 2005 13 Las tropas españolas empezarán en mayo a trasladarse de sus bases y misiones en Kabul al oeste afgano La campaña ha sido absolutamente atípica. Ni antes ni después del arranque ha servido para que la cuestión del tratado europeo estuviera ni siquiera en el centro del debate político, no digamos de las preocupaciones de los ciudadanos. El CIS certificó que el noventa por ciento no conoce el texto sobre el que se pregunta, aunque se aventuró a pronosticar que se acercarían a las urnas más ciudadanos que en los comicios europeos. De nada sirvió el optimismo del barómetro oficial salvo para fomentar la incredulidad. Si todos los países proceden a la ratificación, la Constitución Europea entrará en vigor el 1 de noviembre. En caso de que un país rechace el nuevo Tratado, el Consejo Europeo examinará la cuestión, y si es uno de los grandes, se enfrentará a una seria crisis política Dos años de incertidumbre hasta aprobar el Tratado TEXTO: LUIS AYLLÓN Colchón de confianza El colchón de que los cuatro principales partidos del arco parlamentario nacional- -PSOE, PP, CiU y PNV- que suman el 85 por ciento del voto popular, propugnen el sí deja pocas dudas sobre el balance final del referéndum. Pero los electorados de las minorías radicales, Izquierda Unida y los independentistas catalanes de ERC- -los grupos que sostienen al Gobierno de Zapatero- tienen una fidelidad a sus siglas mucho mayor que las de los partidos mayoritarios y luchan por el no Por eso ya han empezado a echar cuentas y a sumar sus noes a la previsible alta abstención para concluir que una abrumadora mayoría de los españoles puede dar la espalda a un tratado constitucional que consagra un modelo capitalista y de aglomeración de Estados nacionales que rechazan de raíz. A mayor abstención, más relieve pueden alcanzar los votos de los más radicales, que verían así reforzadas sus posiciones ante el Gobierno a la hora de las exigencias domésticas. El panorama se presenta oscuro para quien convocó la consulta y empeñó su prestigio en el envite. Y los precedentes y posibles comparaciones son claramente desfavorables. En el referéndum sobre la reforma política de 1976 Adolfo Suárez logró que fuera a votar el 77 por ciento de los españoles, que dieron un sí masivo. En la consulta, vinculante por supuesto, sobre la Constitución de 1978 acudió el 67 por ciento, con un porcentaje de sí del 88,5 por ciento. Felipe González ganó el referéndum de la OTAN por 13 puntos y con una participación del 60 por ciento. MADRID. Si el resultado del referéndum de hoy- -de carácter consultivo y jurídicamente no vinculante- -cumple las expectativas del Gobierno, el Consejo de Ministros remitirá al Parlamento, en los días posteriores, un proyecto de ley orgánica para ratificar el Tratado por el que se establece una Constitución para Europa. Dado que PP y PSOE apoyan el texto, el proyecto de ley será aprobado por mayoría absoluta como se requiere para una ley orgánica, y España se convertirá en el cuarto país que ratifica la Constitución Europea y el primero que lo hace después de un referéndum. Hasta ahora, tres países, todos ellos de la Ampliación- -Lituania, Hungría y Eslovenia- -ya lo han hecho, por vía parlamentaria, pero sin someterlo a consulta de sus ciudadanos. Entrada en vigor Si todos los pronunciamientos son positivos, el Tratado, según se establece en el artículo IV- 447, entrará en vigor el 1 de noviembre del año 2006 siempre que hayan sido depositados todos los instrumentos de ratificación o, en su defecto, el primer día del segundo mes siguiente al del depósito del instrumento de ratificación del último Estado signatario que cumpla esa formalidad va oportunidad, con algún tipo de fórmulas explicativas como ya sucedió con otras reformas europeas inicialmente rechazadas por daneses (Tratado de Maastricht) e irlandeses (Tratado de Niza) En cambio, si el rechazo se produce en uno de los grandes, como Francia o el Reino Unido, las cosas cambian sustancialmente y la Unión se enfrentará a una seria crisis para la que no será fácil encontrar una salida. Repetir las consultas en un país grande sería bastante problemático. ¿Qué ocurre si algún país no ratifica el Tratado? El artículo IV- 443 señala que si transcurrido un plazo de dos años desde la firma del Tratado- -que tuvo lugar el 29 de octubre de 2004- -las cuatro quintas partes de los Estados miembros (es decir, veinte) lo han ratificado y uno o varios países han encontrado dificultades, el Consejo Europeo examinará la cuestión Es decir, los jefes de Estado y de Gobierno tendrán que afrontar el problema. No hay pues un automatismo sobre lo que se debe hacer en ese caso, sino que será adoptada una decisión política que, evidentemente, estará muy influenciada por qué país sea el que rechace la Constitución. Empezar de cero si ni siquiera veinte países lo respaldan Por supuesto, si ni siquiera veinte países han ratificado el texto, se entiende que la UE tendrá que empezar de nuevo de cero y prepararse a elaborar una nueva Constitución, con todo lo que eso representa, incluido un alto coste político. Pero hay una cosa clara: para que la Constitución entre en vigor es necesario que todos los países miembros la ratifiquen, porque cualquier modificación de los tratados actuales requiere unanimidad. Si un país no ratifica el nuevo Tratado, éste no se pondrá en marcha, salvo que ese país, por decisión propia, opte por abandonar la Unión Europea, cosa bastante poco previsible y que no ha sucedido nunca. Mientras los Veinticinco intentaran encontrar una solución a ese hipotético problema, el Tratado de Niza continuaría en vigor. Los que vienen después de España Tras España convocarán referéndum sobre la Constitución a lo largo de este año Francia, Holanda, Luxemburgo, Polonia e Irlanda. En el año 2006 lo harán Portugal, Dinamarca, República Checa y Reino Unido, que ha preferido quedarse para el final como medida para animar a sus ciudadanos, los más euroescépticos a apoyar el sí El resto de los países de la Unión Europea llevarán a cabo la ratificación, en principio, a través de sus respectivos parlamentos, aunque en algunos, como Bélgica, podría llegar a convocarse también una consulta popular ante las urnas. Diferencia entre los pequeños y los grandes Si se trata de uno de los países pequeños o medianos, posiblemente se busquen medios para darles una nue-